Los retos después del golpe en el Bronx

Tras el enorme operativo del sábado, en las próximas semanas la estrategia es mantener el control atendiendo niños y habitantes de calle, limpiando la zona y manteniendo presencia policial. A largo plazo, la renovación urbana es una opción. Es previsible que el expendio de droga se disperse.

Así se veía ayer una calle del Bronx, tras la intervención que las autoridades hicieron el sábado para recuperar la zona
Así se veía ayer una calle del Bronx, tras la intervención que las autoridades hicieron el sábado para recuperar la zonaCristian Garavito - El Espectador

Acabar con la “olla” es necesario, pero, por lo pronto, insuficiente. El operativo que adelantaron las autoridades el sábado en el Bronx, con 2.500 personas entre policías, militares, agentes del CTI de la Fiscalía, funcionarios del ICBF y de la Secretaría de Integración Social, significó un duro golpe contra las estructuras criminales que controlan ese sector del centro de Bogotá, conocido como el expendio de drogas más grande del país. Pero esta incursión, que será recordada por imágenes escabrosas como la de un hombre encadenado y secuestrado detrás de una pared falsa, puede quedarse corta si no viene acompañada de una estrategia de mediano y largo plazo que recupere de fondo el sector y evite que sus mafias, como saben hacerlo, sigan actuando bajo nuevos camuflajes.

La ciudad sabe, a grandes rasgos, lo que allí ocurre, pero no deja de sorprender la magnitud del negocio, evidente en el hallazgo de un laboratorio para procesar droga, un millar de dosis de estupefacientes, 21 lonas de monedas que pesaron 294 kilos y 14 armas incautadas (tres de fuego y 11 neumáticas). Los organismos de seguridad capturaron a tres personas, entre ellas alias Teo, presunto jefe de finanzas del Bronx, que tenía orden de captura; y condujeron a 508 personas a las Unidades Permanentes de Justicia de la Policía. También sacaron a 287 menores de edad, la mayoría consumidores de droga y algunos explotados sexualmente, de los cuales 115 iniciaron ayer su recuperación en internados a cargo de la Alcaldía.

Hugo Acero, experto en seguridad que trabajó en el Distrito a finales de los 90, considera que el principal reto es sostener la autoridad en ese territorio, pues es prematuro afirmar que ya está recuperado. Las autoridades, dice, deben trabajar en tres líneas: seguridad, atacando las estructuras criminales; social, atendiendo niños y habitantes de calle, y renovación urbana. (Lea también: “De las aulas al Bronx, lío de vieja data”)

Esas sugerencias apuntan en la misma dirección de los planes del Distrito. Daniel Mejía, subsecretario de Seguridad, explica que a corto plazo se concentrarán en tres frentes. Primero, atender a los habitantes de calle y menores de edad.

Segundo, limpiar e iluminar el sector. “La Uaesp nos informó que el sábado, con sólo el 30 % de la limpieza, sacaron la cantidad de basura que produce un municipio de 10.000 habitantes en un mes”, precisó el funcionario. “Encontramos excrementos, jeringas, condones y muchos tarros de Frutiño, porque a los pelados les venden alcohol etílico mezclado con ese refresco”. La iluminación también era controlada por las mafias. Eso se comprobó al verificar que, aunque las bombillas funcionaban, los interruptores centrales estaban desactivados.

En tercer lugar, mantendrán la guardia constante entre 100 y 150 policías. Aunque al Ejército no le pedirán patrullajes urbanos (pues no le competen), sí le solicitarán apoyo en zonas aledañas a su Dirección de Reclutamiento, con sede a un costado del Parque del Voto Nacional, punto de ingreso al Bronx. La seguridad también será reforzada mediante cámaras, aunque su instalación se hará en el mediano plazo. Las autoridades sólo podían seguirle los pasos al drama del Bronx con dos dispositivos. Uno de estos, que los delincuentes presumían averiado, fue clave para hacer seguimiento durante los últimos cuatro meses. El objetivo es instalar cinco o seis en las esquinas.

Los próximos días no serán fáciles. Los habitantes de calle, por ejemplo, ya han intentado ingresar al sector, que abarca unas cinco cuadras (calles 15 y 15A bis, entre carreras 9 y 10). Ayer atacaron locales comerciales como forma de protesta, pues si ya no pueden entrar no sólo les quitan su lugar de morada, sino las fuentes de droga, aunque Mejía advierte que allí no habrá más expendios. “La droga que queda debe estar en caletas, pero seguimos limpiando. A ellos es necesario atenderlos con programas de apoyo a corto plazo”.

Es previsible, además, que el negocio no se acabe, sino que se disperse. Mejía lo sabe, pero hace una salvedad: aunque el consumo de estupefacientes que se concentraba allí va a diseminarse, es probable que sea en “escenarios menos problemáticos, no tan asociados, por ejemplo, a la venta de armas y la trata de personas”. Lo frustra, sin embargo, la impunidad que rodea los procesos judiciales en los que quedan inmersos los capturados, que logran escabullir la justicia para seguir traficando. Una muestra la dio a conocer hace una semanas El Espectador, cuando narró el caso de el Mosco. Es un hombre que, junto con su hermanom Homero, fue capturado en 2013 como un “gran capo” del Bronx y hoy goza de prisión domiciliaria por un proceso diferente. Recientemente, de hecho, lo han visto en la zona. (Lea también: “Asesino sí, pero no le probaron que fuera jefe del Bronx”).

El sábado las autoridades también hicieron un operativo en San Bernardo, otro barrio del centro caracterizado por el expendio de drogas, donde recientemente capturaron a 14 policías que permitían el microtráfico a cambio de dinero. Hay que tener en cuenta, no obstante, que siguen vivos otros puntos críticos. Hugo Acero recuerda que en la primera administración Peñalosa (1998-2000) el plan para intervenir el centro iba mucho más allá de acabar con la zona conocida entonces como el Cartucho. “De ahí seguían San Bernardo, La Estanzuela, Plaza España y Cinco Huecos, pero las siguientes administraciones no lo continuaron”, asegura. “El Bronx es sólo un eslabón de la cadena del narcotráfico en Bogotá”.

Hace un año, además, León Valencia y Ariel Ávila, de la Fundación Paz y Reconciliación, escribieron en El Espectador que luego de anteriores intervenciones en el Bronx, “los grandes ganchos (marcas de venta de droga) se trasladaron a diferentes localidades. En San Cristóbal y Rafael Uribe Uribe se posicionaron gancho blanco y gancho azul, y en Ciudad Bolívar, Bosa y Kennedy, gancho rojo”.

No todas las “ollas” funcionan de la misma manera. Como escribió el analista Santiago González-Plazas en Razón Pública, hay unas, como el Bronx, inclinadas a la venta de alcohol, bazuco, marihuana y pegante, donde “las organizaciones criminales brindan a los usuarios, en su mayoría habitantes de la calle, las sustancias y la posibilidad de consumirlas en un ambiente ‘seguro’ a cambio de la fidelidad al expendedor”. Existen otras que no son áreas delimitadas, “sino sitios donde los expendedores ambulantes satisfacen necesidades de jóvenes de todos los estratos vinculados con la rumba”.

A largo plazo

Un gran enigma es lo que pasará con el sector del Bronx en años o incluso décadas. Se prevé, por ejemplo, que una estación del metro pase a dos cuadras de la zona, lo que implica mejorar el entorno para que los usuarios de ese sistema se suban y se bajen tranquilos. “En su mayoría, las intervenciones le corresponderán a la Empresa de Renovación Urbana”, explica el subsecretario de Seguridad. “Sabemos que dos predios que hay allá son del Distrito, y que muchos otros amenazan ruina. Unos más son de hospedajes pagadiarios que están en situaciones precarias, pero ni sus dueños ni sus ocupantes hacen nada malo y toca respetarlos”.

Es probable que las intervenciones arquitectónicas y de renovación urbana, a diferencia de otras zonas, tomen más tiempo debido a que las construcciones suelen gozar de valor patrimonial.

El presidente Juan Manuel Santos también dio una puntada sobre el futuro de la zona, al recordar que la Agencia Inmobiliaria Virgilio Barco, empresa de la nación, también tiene proyectos que podrían mejorar la cara del sector. Se refería al proyecto Ministerios, que aunque no se erigiría estrictamente en jurisdicción del Bronx, quedaría muy cerca: carreras 9 y 10 entre calles 6 y 10. Eso sí: aún no despega y es objeto de resistencia de la comunidad del centro.

Está claro, de todas formas, que dado el primer paso, lo más difícil e importante es mantener el impulso y brindar una oferta institucional eficaz. Una estrategia que vaya hasta el fondo.