Aunque hay un acuerdo, apenas avanza diagnóstico para sacar adelante el proyecto

Los retos para una Bogotá nocturna

La Secretaría de Desarrollo Económico entregaría la segunda semana de diciembre los resultados del diagnóstico que evalúa la dinámica de la ciudad, la economía, la localización de las actividades, quiénes y cómo usan la ciudad nocturna.

Nueva York, Madrid, Las Vegas, Ámsterdam y Tokio son algunos modelos de ciudad 24 horas. / Óscar Pérez

Después del ritmo frenético del día en Bogotá, en la noche gran parte se transforma en una ciudad de senderos solos y desafiantes, que muchos prefieren no transitar. No solo por seguridad, sino por la poca oferta comercial y de transporte. No obstante, las horas en las que la mayoría aprovecha para dormir también son una oportunidad de desarrollo sin explotar. Con el ánimo de cambiar este panorama, el Distrito, que hace unos años puso de moda en el país la “hora zanahoria”, ahora apunta a fomentar el desarrollo socioeconómico nocturno.

Andreina Seijas, investigadora de procesos económicos en ciudades en vía de crecimiento, basó uno de sus estudios en el impacto social que implicaría el aprovechamiento de la noche. Menciona casos como San José de Costa Rica, donde se estimuló el turismo nocturno; Londres, donde la economía nocturna representa el 8 % de sus ingresos netos; Buenos Aires, donde se organiza la Noche de los Museos, evento que reúne más de un millón de personas por actividad, o Asunción (Paraguay), que realiza la promoción de su centro histórico con actividades de tipo cultural y gastronómico.

La idea es que Bogotá esté a tono con grandes ciudades que han aprovechado la noche para dinamizar sus mercados, pero no solo con el turismo o la gastronomía. Según el exsecretario de Desarrollo Económico Juan Miguel Durán (hoy de Gobierno), también podrían convertirse en escenario de nuevos renglones, como la economía naranja. En esto coincide la concejal María Clara Name, quien impulsó la iniciativa en el Concejo y agregó que sería una medida para descongestionar las instalaciones de servicios bancarios y entidades de atención ciudadana en el día, ampliando las oportunidades de tiempo de los bogotanos para realizar diligencias.

Por esta razón, los sectores céntricos, de amplia oferta turística, gastronómica y de servicios, serían, en principio, las zonas para poner en marcha el proyecto. Las cifras lo justifican, como lo muestra el impacto de las tradicionales jornadas de Bogotá Despierta, organizadas por Fenalco desde el 2003. Según un estudio de la entidad, la actividad representa para el 64 % de los comerciantes un incremento del 30 % de sus ventas, comparado con un día normal. Además, el empleo incrementa 25 %, siendo los sectores de vestuario (21 %), calzado (15 %), recreación nocturna (14 %) y tecnología (12 %) los que reportan los mejores resultados.

Aunque muchos consideran que tener una Bogotá 24 horas solo apunta a habilitar zonas de rumba, esto lo desmiente el director ejecutivo de Asobares, David Contreras, al señalar que, si bien podrían verse beneficiados, también lo es que van a ser los más controlados. Incluso, ya hay establecimientos que han manifestado no estar en condiciones de sumarse en caso de ponerse en marcha.

“La iniciativa solo aplicaría para algunos establecimientos que cumplan con una serie de requisitos más rigurosos que los contemplados en el Código de Policía. Por ejemplo, estar insonorizados, tener una póliza para la protección de los clientes en materia de seguridad y que puedan cobijar un auxilio de transporte seguro por medio de convenios con empresas de taxis. Según cálculos iniciales, solo un 30 % de estos negocios podrían cumplir”.

Por eso, dice, hay zonas que descartan adoptar la medida, como Modelia, debido a que están realizando planes de organización, mitigación de ruidos y campañas de aseo que no les permiten realizar una inversión exhaustiva para cumplir los requisitos. Caso contrario al de la Zona Rosa de la calle 82, que ha demostrado interés y está adelantando inversiones estructurales para adecuar sus negocios.

Seguridad y transporte: los retos

Por más que se hable de los beneficios de la medida, detrás hay muchos aspectos por analizar. Uno de ellos es la seguridad, especialmente si se tiene en cuenta que la percepción de los bogotanos es negativa. Según la encuesta realizada por la Cámara de Comercio de Bogotá, la sensación de inseguridad pasó del 50 %, durante el primer semestre de 2017, al 53 % en el mismo período de este año. Para los ciudadanos, las calles son el espacio público en el que se sienten más desprotegidos.

Uno de los factores, según el experto en seguridad Andrés Nieto, es el déficit de policías. En Bogotá, según el propio Distrito, faltan 3.000 uniformados para llegar al estándar mínimo internacional. Este asunto sería uno de los primeros retos, de cara a promover el dinamismo nocturno, pues de ello depende que se pueda mejorar la vigilancia en las calles, que cambiaría, no solo la percepción, sino que impulsaría un nuevo ritmo en la ciudad.

Para Leonardo Echeverría, también especialista en seguridad, brindar las condiciones para tener más espacios de consumo, esparcimiento y servicios reforzaría la situación. “Hay una teoría básica de seguridad y es la vigilancia natural. Observar y ser observado genera que las personas puedan sentirse acompañadas y, por ende, más seguras”.

Otro de los puntos que se deben ajustar es el transporte público. Aunque hay oferta de taxis, sus costos limitan la actividad. De ahí la importancia de involucrar el transporte masivo, que a partir de las 11:00 p.m. deja de operar. La idea es contar con un sistema como en Madrid (España), con sus buses Búhos, que operan desde las 11:00 p.m. hasta las 7:00 a.m. Aunque Transmilenio no ha divulgado una propuesta, dice que está a la espera de un diagnóstico para adoptar medidas que permitan aumentar rutas, frecuencias y recorridos que cubran puntos claves.

Si bien en mayo se aprobó la creación de una gerencia nocturna, para coordinar y administrar las actividades de las noches capitalinas, por ahora el plan de acción está en etapa de diagnóstico. Según Andrés Ortiz, secretario de Planeación, los puntos claves a evaluar son los costos de operación, la necesidad de crear normas urbanas y el abastecimiento y logística en los espacios, con el fin de mitigar los impactos del plan que recaerían, por ejemplo, en las personas que tienen un estilo de vida más tranquila en las noches.

Para esto, y con el fin de evaluar los retos, el Distrito, a través de la Secretaría de Desarrollo, ha realizado seis mesas de trabajo con distintos gremios. La evaluación busca establecer un panorama detallado, no solo para los ciudadanos y los comerciantes, sino para la misma administración. La entidad espera entregar resultados a mediados de diciembre.

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Manuela Valencia Gómez ([email protected])

Bogotá

Los retos para una Bogotá nocturna

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