Se mantendrá hasta que termine la alerta roja

Los temores de prolongar la virtualidad en los colegios

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Asociaciones de padres de familia temen que la no presencialidad aumente las tasas de deserción, mientras que los comerciantes prevén que las nuevas medidas podrían terminar con 10.000 empleos en las papelerías de Bogotá.

El segundo pico de la pandemia cambió el panorama de lo que sería el arranque de 2021 en la capital. Faltando pocos días para finalizar 2020, la alcaldesa Claudia López se mantenía en que este 25 de enero comenzaría la semipresencialidad en los colegios públicos. Incluso llegó a decir que cuando se absorbiera el impacto epidemiológico que implicaba esa acción, negocios que seguían cerrados, como los bares, comenzarían sus pilotos de reactivación.

Con el año nuevo ese anuncio cayó en la incertidumbre. Los contagios se dispararon tras las festividades decembrinas y la ocupación de camas UCI se acercaba al límite. El Distrito tuvo que decretar nuevas cuarentenas y, por consiguiente, aplazar el proyecto de la semipresencialidad, por lo menos hasta que se levante la alerta roja.

Aunque hay quienes advierten los efectos negativos que tiene extender la virtualidad en los colegios, como los de índole académico y económico, las cifras muestran que no es momento de correr riesgos, pues la ocupación de camas UCI destinadas a pacientes COVID-19 se mantiene en 93,2 %, mientras que la capital ya supera los 538.000 casos confirmados, de los cuales 646,5 se encuentran activos por cada 100.000 habitantes, es decir, unos 52.000 en toda la ciudad.

La promesa del Distrito, comunicada desde la Secretaría de Educación, es que se continuará con las apuestas para volver a la presencialidad, con protocolos de bioseguridad. López también ha comunicado que si no se consolida ese paso, persistirá el incremento en la brecha laboral entre mujeres y hombres, la cual, entre septiembre y noviembre de 2020, fue de 5,7 puntos porcentuales, ya que mientras el desempleo para ellos fue del 14,6 %, para ellas fue del 20,3 %.

La alcaldesa explica que esta brecha aumentó, porque más mujeres tuvieron que dejar su trabajo para atender labores del hogar no remuneradas, como lo es el cuidado de los niños. Cree que en 2021 el Sistema Distrital de Cuidado y la reapertura de los colegios ayudará a que las mujeres “vuelvan a buscar sus propias oportunidades y dejen de sacrificar sus vidas”.

Pero más allá de la brecha laboral, la no presencialidad en los colegios causaría otro efecto: incremento en la deserción escolar. Así lo asegura Carolina Piñeros, directora ejecutiva de Red PaPaz, al recordar que hay niños y niñas que viven en situaciones precarias y todavía no tienen la posibilidad de conectarse a las clases virtuales, experimentan violencia en sus hogares y no gozan de una buena alimentación.

“La Secretaría de Educación debe hacer un seguimiento a estos niños y niñas, sobre todo en las zonas rurales, porque a medida que pasa el tiempo se incrementa el riesgo de deserción y de perderlos de la escuela para siempre”, alerta Piñeros, quien agrega que una vez las situaciones lo permitan, se debe retornar a la presencialidad cumpliendo los protocolos de bioseguridad que han dispuesto las autoridades.

El director ejecutivo de Fenalco Bogotá-Cundinamarca, Juan Esteban Orrego, asegura que el impacto del COVID-19 en los colegios también perjudica a los comercios, ya que se estarían perdiendo 10.000 empleos en las papelerías de la ciudad, además de una disminución en las ventas que ronda entre el 40 y 60 %.

Considera, además, que la expectativa que se generó el año pasado, de que en enero volvería la presencialidad (así fuera itinerante), hizo que muchas papeleras contrataran y capacitaran personas, amén de considerables inversiones en materiales para satisfacer la demanda de la temporada escolar. Lo que Fenalco considera como un “aviso tardío” por parte del Distrito, pone en riesgo de pérdida todas estas inversiones hechas, pues hay que recordar que estas temporadas representan el 80 % de sus ventas anuales.

No obstante, la educación continúa y eso demandará la compra de útiles escolares para este nuevo año, así sea en menor medida. Piñeros considera importante acatar la recomendación de que para esto solo una persona asista al comercio, aunque también cree que lo mismo afecta a los niños y niñas, ya que uno de los principales estímulos para aprender es que ellos mismos elijan los útiles escolares.

Para poner en equilibrio ambas cosas, recomienda hacer las compras por internet. Del mismo modo, resalta que la lista de útiles escolares debe adaptarse a la realidad de este nuevo año y que no se repitan esos casos donde las escuelas terminan pidiendo útiles inútiles.

Por su parte, Orrego asegura que el comercio formal cuenta con todos los protocolos de bioseguridad para atender a la gente. “Es cierto que en la temporada escolar se tiende a formar aglomeraciones en las papelerías. Las calles estarán demarcadas y habrá personal de logística para velar por el respeto del aforo y el distanciamiento social”, explica. Y agrega una petición al Gobierno, y es que los establecimientos comerciales no sean más catalogados como no esenciales, “porque cuando se cumplen con los protocolos dejan de ser un riesgo para las personas”.

El año 2021 arranca con un panorama complejo, pero con la esperanza de avanzar más y más en la lucha contra el COVID-19. Todos coinciden en que un gran aliado para esta nueva normalidad es la adopción de una cultura de autocuidado, la cual será puesta a prueba cuando regrese la presencialidad en los colegios.

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