Los temores detrás de la marcha por la familia

En casi todas las capitales del país marcharon en contra de la reforma a los manuales de convivencia de los colegios. Fanatismo y desconocimiento se encontraron entre los asistentes.

Con Biblia en mano, los manifestantes llegaron hasta el Ministerio de Educación.  / Cristian Garavito
Con Biblia en mano, los manifestantes llegaron hasta el Ministerio de Educación. / Cristian Garavito

“¡Renuncie, renuncie, renuncie!” fueron las primeras palabras que pronunciaron los padres de familia, profesores, activistas y jóvenes que se congregaron frente al Ministerio de Educación, exigiendo la cabeza de la ministra Gina Parody. La razón: la supuesta ideología homosexual que la funcionaria está promoviendo en los colegios. Aunque el argumento demostró el malestar de algunos padres, también reflejó que aún hay desconocimiento sobre la actividad que se adelanta en la reforma a los manuales de convivencia.

Sin duda, la desinformación que se generó a través de redes sociales, al atribuirle al Ministerio la autoría de una cartilla con la imagen de una pareja de gais y de un informe elaborado por las Naciones Unidas (en el que aparece el logo del Ministerio de Educación) que habla sobre la importancia de instruir a los jóvenes sobre los temas de género y discriminación, fueron algunos de los factores que detonaron la indignación de los manifestantes (en su mayoría miembros de iglesias cristianas) que ayer marcharon bajo la consigna de proteger la familia en casi todas las ciudades del país.

A pesar de que la ministra Parody ha intentado aclarar que ese material no lo ha promovido su cartera en los colegios y que su tarea se ha limitado a pedir la eliminación de artículos discriminatorios de los manuales de convivencia, “los indignados” siguen convencidos de que bajo su administración los manuales en los colegios se van a regir por una ideología homosexual.

Al menos así se expresaba en las pancartas con las que llegaron casi mil ciudadanos hasta las puertas del Ministerio, en las que se leían frases como “No a la educación impositiva de género de nuestros niños y niñas” o se escuchaban opiniones como “Estos temas de discriminación son un invento de la ministra para promover el homosexualismo”. En su mayoría, los argumentos se fundamentaban en parágrafos de la Biblia y en el artículo de la Constitución que reduce la conformación de familia a la figura de un hombre y una mujer.

A pesar de las protestas, la ministra sigue en su intento por explicar que la única tarea que ha adelantado su cartera es cumplir un fallo de la Corte Constitucional, que se profirió a raíz de la muerte de Sergio Urrego (el joven que se suicidó hace dos años al ser víctima de discriminación en su colegio por su orientación sexual), en el que ordenó revisar los manuales para eliminar los artículos discriminatorios.

En medio de esta polémica, Marcela Sánchez, directora de Colombia Diversa, cree que el malestar es más por miedo a la diferencia que un debate con argumentos sólidos. Para ella, lo que realmente le preocupa a la gente que rechaza que se hable de discriminación en los colegios no es siquiera la reforma de los manuales, sino que sus hijos se vuelvan gais o lesbianas, si se permite en los colegios que los niños LGBTI puedan dar demostraciones públicas de amor.

“Esto es un absurdo. Si así fueran las cosas, no habría menores homosexuales en familias heterosexuales. Entonces ya es tiempo de dejar esos estigmas y creo que esta es la mejor oportunidad para sentarnos a hablar y resolver de la mano de los padres las dudas que tengan”, concluye.

Lo cierto, en este ir y venir de opiniones, es que tanto padres como profesionales deben afrontar que los tiempos han cambiado y que hoy es necesarios sentarse a discutir de la mano de los jóvenes el tema de la diversidad sexual.

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