Los tiempos para la vacunación masiva en Bogotá

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El Distrito dice que cuenta con todo para garantizar el proceso, pero depende de la cantidad de dosis que entregue el Gobierno. Si todo sale bien, la inmunización de mayores de 80 años terminaría en marzo, pero hay varios factores a tener en cuenta.

La vacunación contra el COVID-19 en Bogotá comenzó hace menos de un mes, con las primeras dosis al personal de la salud y de apoyo de primera línea, en las clínicas y hospitales con unidades de cuidados intensivos (UCI). Una semana más tarde, fueron don Carlos y doña Elvira, los primeros mayores de 80 años en recibir la vacuna en hogares geriátricos, mientras las cuatro EPS más grandes de la ciudad empezaron a citar afiliados.

Aunque el proceso avanza a paso lento, el Distrito dice que cuenta con toda la capacidad para garantizar la vacunación masiva, pues además de que se tienen previstos 400 puntos de vacunación con el personal ya capacitado, la aplicación de estas primeras dosis demuestra que se pueden aplicar hasta 11.000 dosis diarias. Sin embargo, el proceso no sería tan fácil, pues se depende de la cantidad de vacunas que entregue la Nación y de la redes que tejan el Distrito y las EPS encargadas del proceso.

Hasta el momento han llegado 80.744 dosis (tres lotes de Pfizer y uno de Sinovac), que se han ido aplicando a medida que son distribuidas por la Secretaría de Salud, que ha aprovechado estas primeras vacunas para hacer el piloto de su aplicación y así medir, tanto la capacidad de respuesta como del agendamiento de las citas.

Es por ello que los problemas no han faltado. Con el primer lote, se evidenció que residentes e internos del Hospital de Kennedy fueron sacados de la lista sin razón, lo que se logró solucionar con las dosis que sobraron de esta primera aplicación. En el caso de los mayores, hubo aglomeraciones por retrasos en la entrega de las vacunas en el Hospital de Suba y por errores en la comunicación en la IPS Viva 1A de Sura, que el Distrito señaló se arregló al instante.

Mientras que esta semana se dio la pérdida de 372 dosis que fueron entregadas sin etiqueta por un error de Pfizer. Como la falla fue encontrada una vez los viales o frascos fueron sacados de la cadena de frío, no se pudieron utilizar estas vacunas, lo cual según el Distrito se pudo solventar fácilmente con los restantes y el tercer lote de esta farmacéutica entregado a la ciudad el martes.

En promedio, se estaban entregando por semana 13.000 dosis a la ciudad, lo que no era alentador para la administración, pues a ese paso solo se terminaría de vacunar al personal de la salud en dos meses, lo que estaría lejos de las proyecciones nacionales de inmunizar a cerca de 1’566.670 personas por semana en todo el país. Estos últimos días, entregaron el doble de dosis a la ciudad (39.918), por lo que, si las entregas siguen siendo similares se podría terminar de aplicar la primera vacuna al personal de primera línea antes de lo previsto.

“Esperamos terminar la aplicación de la primera dosis al personal de primera línea el lunes de la semana entrante y así estaríamos iniciando con la segunda dosis. Si, además contamos con un volumen grande, en marzo podríamos cubrir a los mayores de 80 años, pero la velocidad depende de la cantidad que nos entreguen y la población a inmunizar”, dijo el secretario de Salud, Alejandro Gómez.

Si se cumplen con las expectativas del Gobierno Nacional, este mes deberán llegar 2,2 millones de vacunas, es decir 500.000 dosis de Pfizer, es decir 100.000 por semana; alrededor de 1,5 millones de Sinovac, en los próximos 15 días, y 244.000 vacunas de AstraZeneca, por el mecanismo Covax, el 31 de marzo. Si se cumple lo prometido, el Distrito espera recibir medio millón, con lo que garantizaría la aplicación de la primera y la segunda dosis a los adultos mayores y, por consiguiente, comenzar con la segunda etapa, es decir, la inmunización del resto de profesionales de la salud y la población entre 60 y 79 años.

Para Leonardo García, presidente del Colegio Médico de Bogotá, lo que ha pasado es que se comenzó tarde y a cuenta gotas con la vacunación y “hay demora en la entrega del ministerio, pero una vez llega a Bogotá se aplica rápidamente y se ha cumplido. Pese a esto hay cosas por mejorar, pues hay que poner más vacunas en menor tiempo, en instituciones donde el rendimiento fue muy bajo en comparación con otras como el San Ignacio, donde se pusieron 18 por hora. Así como hay que mejorar los procesos logísticos que muchas veces son los largos y demorados”.

Ómar Oróstegui, director de Futuros Urbanos, hay otros factores a tener en cuenta como la resistencia cultural a ponerse la vacuna; las limitaciones de las poblaciones más adultas al acceso a la tecnología para confirmar su cita, y la transparencia a la hora de cotejar las bases de datos de quienes deben ser vacunados. “Estamos en un país en donde los muertos votan y reciben subsidios”, señala. Así mismo, resalta que no hay claridad frente a lo que se hará con los migrantes o habitantes de calle de estos grupos. “Hemos pasado por alto a la tercera edad. Esta pandemia no ha tenido políticas públicas para ellos y no podemos limitar a la vacuna su atención”.

Por ahora, el Distrito evalúa junto a la mesa de vacunación organizada con las EPS otras posibilidades como la de permitir la aplicación de las vacunas en espacios más grandes o que se estandarice la vacunación de tal forma que no importe a que EPS pertenece el usuario para recibir las dosis, con lo que busca la vacunación masiva. Pese a ello, la ciudad seguirá dependiendo de las dosis que el Gobierno decida entregar y de que la ciudadanía no descuide el autocuidado.

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