Madrid protestará contra proyecto de línea de transmisión eléctrica

A las quejas de la comunidad de Subachoque ahora se suman habitantes de la zona rural del municipio de Madrid (Cundinamarca). Protestarán a las 10:00 a.m. frente a la sede de la ANLA para evitar que el proyecto pase por una zona de reserva.

La línea de energía pasaría por la cuenca alta del Río Bogotá.

Habitantes del municipio de Madrid protestarán este miércoles al frente a la sede de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA). Su petición: que impidan que la línea transmisión eléctrica del proyecto UPME Chivor II-Norte-Bacatá pase por la Reserva Forestal de la Cuenca Alta del Río Bogotá.

Aunque la protesta no es nueva (habitantes de Subachoque ya habían encendido las alertas en 2014), en esta oportunidad la preocupación obedece a que las autoridades ambientales supuestamente están considerando levantar la categoría de reserva a una zona por donde pasará la línea de transmisión eléctrica, decisión afectaría a Madrid.

Las alertas comenzaron a finales de 2013. En esa oportunidad los habitantes de 13 municipios de Cundinamarca conocieron el proyecto adjudicado a la Empresa de Energía de Bogotá, que consiste en la construcción de 160 kilómetros de líneas de transmisión energética (pare de la Subestación Chivor II y Norte 230 kV), que irían por 13 municipios de Cundinamarca y otros cinco de Boyacá. El programa hace parte del Plan de Expansión 2010-2024 del Ministerio de Minas y Energía, diseñado por la Unidad de Planeación Minero Energética y adjudicado a la Empresa de Energía de Bogotá.

El propósito del Gobierno es mejorar la confiabilidad del suministro de energía en la región centro del país. Pero en medio de este megaproyecto, a la comunidad le preocupa que para hacer la primera parte de la línea de transmisión, la infraestructura pasaría por terrenos de la Reserva Forestal Protectora Productora de la Cuenca. Para hacerlo, se tiene que sustraer una porción de la reserva.

Darle luz verde al proyecto está en manos de la ANLA, que lleva dos años realizando el diagnóstico ambiental. La entidad estudia el documento que radicó la Empresa de Energía de Bogotá, denominado Diagnóstico Ambiental de Alternativas, en el que estudiaron seis posibles trazados para las líneas de transmisión y que, según ellos, no causan “impactos ambientales irremediables” ni en la Reserva de la Cuenca Alta del Río Bogotá, ni en las demás zonas que atraviesa el proyecto. A pesar de esto, la comunidad no les cree y por eso seguirán protestando.