Malla vial local: con plata y sin planeación

Gran porcentaje de las vías de Bogotá están en pésimo estado. Pero parece que no es por falta de recursos, sino de planeación.

Esa es una de las conclusiones del informe de la Veeduría sobre la malla vial local, en el que destaca que el Distrito estableció las vías de los barrios como prioridad de inversión para las alcaldías locales, pero cuestiona que “persisten las fallas en la ejecución de los recursos”.

Según el informe, pese a que entre 2013 y 2014 se han destinado casi $488.000 millones para arreglar las vías, a la fecha el 91% de los recursos siguen en las arcas del Distrito, bien sea porque no se han comprometido o no se han girado para iniciar los trabajos. Esto genera un lío: el Distrito y las alcaldías locales tendrán que ejecutar y girar este año de forma paralela los dineros del año pasado y de 2014.

Uno de los problemas se le atribuye al convenio 1292 de 2012, con el que la administración les quitó a las localidades la autonomía para invertir los recursos y encargó primero a la Secretaría de Gobierno y luego a la Unidad de Mantenimiento Vial. A través de ese convenio se priorizaron 2.266 tramos viales, pero apenas han terminado 246; se han iniciado obras en 547 y siguen pendientes 1.438.

La Veeduría dice que al convenio le faltó planeación e, incluso, lo modificaron el 2 de abril de 2013 para corregir los gazapos legales. Ante las dificultares, en mayo de 2013 el Distrito les devolvió a las alcaldías locales la competencia para ejecutar los recursos para arreglar las vías. A pesar de esto, no estableció plazos específicos para cumplir con las etapas de diagnóstico y construcción de las obras.

El cambio de esquema de intervención de la malla vial provocó problemas en la ejecución de los trabajos en 2013, ya que retrasó hasta finales del año la adjudicación de contratos, por lo que “la ejecución de trabajos no se compadece con los avances en ejecución presupuestal”.

La Veeduría destacó la apuesta de la administración de destinar más recursos y vincular a la ciudadanía en la elección de las vías a intervenir, pero cuestionó la falta de planeación “que previera los inconvenientes técnicos y legales, de forma tal que la puesta en marcha de las obras de rehabilitación y mantenimiento se hubiera realizado en un menor tiempo”.

Finalmente, la Veeduría hizo un llamado frente a la necesidad de ejecutar oportunamente los recursos para la atención de la malla vial, ya que “la concentración de la contratación en los últimos meses entraña riesgos de corrupción”.