Malos augurios para Petro en el Concejo

La administración tendrá dificultades para que sus principales apuestas normativas salgan adelante en el cabildo distrital.

Durante 2014 el gobierno de Gustavo Petro presentará tres proyectos fundamentales a consideración del Concejo. Se trata de la modernización (reforma) tributaria, la creación de la Secretaría de Seguridad y Convivencia y la implementación de los peajes por congestión en vías transversales. Las dos primeras iniciativas, que por naturaleza plantean álgidas discusiones políticas y fiscales, no tendrán un trámite fácil en el cabildo distrital.

La razón es simple: las comisiones de Hacienda y Gobierno en el Concejo quedaron en manos de la oposición. Por el lado de la modernización tributaria el panorama es apremiante para la administración. La Secretaría de Gobierno ha sostenido en múltiples ocasiones que, sin reformar la estructura de impuestos de la ciudad, es imposible cumplir con metas en materia de seguridad.

Una idea secundada por el secretario de Hacienda Ricardo Bonilla que advierte que, si bien una reforma de tributos no se puede direccionar, gran parte del dinero recaudado por esa vía se irá para la modernización en vigilancia y prevención de la criminalidad en el Distrito.

Los principales opositores de Petro quedaron en la Comisión de Hacienda. Javier Palacio y Darío Fernando Cepeda, que quedaron en la comisión de Hacienda, han sido señalados por el oficialismo de utilizar todo tipo de marrullas para hundir los planes de la administración. Incluso, a ellos el progresismo les achaca la demora en la aprobación del cupo de endeudamiento con el cual Petro financiará grandes obras de movilidad.

Por el lado de Gobierno, si bien el panorama no es tan oscuro para los intereses de la administración, sí habrá voces disidentes que serán difíciles de sortear para lograr la aprobación de la Secretaría de Seguridad. María Victoria Vargas y Juan Carlos Flórez no se declaran ‘opositores' o ‘enemigos’ del alcalde pero sí han demostrado un ejercicio constante de control político minucioso.

Pero, sin duda, los principales escollos de la administración de Gustavo Petro se presentaran en la plenaria. La elección de la mesa directiva del Concejo fue una derrota para el alcalde. El nuevo presidente Miguel Uribe Turbay (liberal) y el vicepresidente Roberto Hinestrosa (Cambio Radical) son claros opositores, y el segundo vicepresidente, Roger Carrillo (Partido Conservador), no es cercano a la administración, aunque tampoco se pueda decir que ha contrariado a todas las iniciativas del gobierno distrital.

Apoderarse de la mesa directiva era fundamental para los intereses de la Alcaldía. Con una figura oficialista o independiente, un gobierno puede garantizar que las sesiones de comisión o las plenarias se agenden de acuerdo con sus intereses. También, que en las sesiones clave, el orden del día sea manejado con celeridad o parsimonia. Es decir, que se le de un manejo político favorable.

Inicialmente, el plan de la secretaría de Gobierno y de la bancada de los antiguos Progresistas y el Polo Democrático era que, dada la firma de la Alianza Verde (la fusión de Progresistas y el Partido Verde) a nivel nacional, ese pacto se trasladara a lo distrital. Con ello, sumarían 17 concejales y solo faltaría sumar seis curules para ser mayoría (la plenaria es de 45 concejales).
Lo cierto es que, ahora, con la configuración de la plenaria y las comisiones, la administración tendrá que prepararse para ser sometida a un control político constante. El presidente Miguel Uribe ya lo dijo, su énfasis estará en controlar que las secretarías y dependencias del Distrito cumplan con el plan de desarrollo y la ley. Es decir, durante el próximo año serán constantes las denuncias, infundadas o ciertas. Más que la discusión y aprobación de proyectos.