¿Por qué marcha Petro?

El alcalde invitó a salir a las calles para defender la Bogotá Humana. Sus opositores dicen que es una participación “indebida” y “violenta” en política.

El alcalde Gustavo Petro en la plaza pública. / Archivo

Desde hace semanas, con el lema “La paz y la democracia con las mujeres sí van”, decenas de organizaciones de mujeres convocaron a una marcha por las calles bogotanas para este 22 de noviembre. La iniciativa fue respaldada por organizaciones de todo el espectro político, el Gobierno Nacional y la administración distrital. Pero esta última se sumó con una consigna clave para entender el momento político por el que pasa la ciudad: “Por la paz y por la defensa de la Bogotá Humana, legítimamente elegida por el voto popular, los invito a movilizarse”, dijo el alcalde Gustavo Petro a través de Twitter.

“Para nadie es un secreto que nuestro proyecto político se sustenta en la paz. Somos hijos de un acuerdo de paz y queremos que las negociaciones que se llevan en La Habana con las Farc lleguen a buen puerto. Por eso la solidaridad de Progresistas y del Distrito con esta marcha de mujeres, víctimas y otros sectores que tienen nuestro mismo anhelo, la paz”, le dijo a este diario el exsecretario de Gobierno Guillermo Asprilla, quien, aunque sancionado por la Procuraduría, sigue siendo muy cercano al alcalde e influyente en su movimiento político.

Sin embargo, otros sectores no creen en esas palabras. Clara Lucía Sandoval, una de las principales opositoras del alcalde Petro en el Concejo, no piensa que el objetivo principal de la intervención del alcalde en el evento sea la solidaridad con las mujeres y la búsqueda de la paz. Dice que “una cosa es repudiar la violencia contra la mujer en el marco del conflicto. Eso es válido. Pero otra es usar a las mujeres para defender un proyecto político. Eso es violencia también. Ya han sido muchos los que han usado a las mujeres y no permitiremos que Petro lo haga olímpicamente”.

También hay voces que consideran que fue un desacierto político del alcalde. Enrique Peñalosa, exalcalde y hoy precandidato presidencial, dijo que “Petro, en vez de estar haciendo política con marchas, lo que debería estar haciendo es gerenciar. Que nos explique dónde están los jardines y colegios que prometió, o dónde están el tranvía y el San Juan de Dios, convertido en un hospital de quinto nivel”.

Sin duda existe otro escenario más allá de la paz, la participación en política del alcalde o la solidaridad de Progresistas con las mujeres, en el cual el movimiento de Petro no piensa quedarse quieto. La tensión es evidente en los despachos del Palacio Liévano y en las huestes progresistas, pues, calculan, la próxima semana se hará pública la decisión de la Procuraduría sobre las supuestas faltas disciplinarias en las que habría incurrido el alcalde con la implementación del nuevo modelo de recolección de basuras.

Los preparativos se desarrollan en todas las secretarías. A todos los correos institucionales han llegado mensajes de las oficinas de comunicación con títulos como: “Este 22 de noviembre Bogotá Humana sale a las calles por la paz y la democracia”. En horas de la mañana habrá reuniones de gabinete y los funcionarios contarán con permiso e impulso para ir a marchar. “No estamos obligando a los trabajadores, cumplimos con declarar la mañana cívica”, expresó un alto funcionario de la Secretaría de Gobierno.

“La marcha de este 22 es un llamado a la defensa de la democracia que hoy se encuentra en riesgo por las arbitrariedades que pueda cometer la Procuraduría con la administración distrital. También es una muestra de alianzas políticas por la paz. En este caso, Santos-Petro. Pero no electorales, porque está claro que en la alianza verde-progresista no respaldamos la reelección del presidente”, dijo el concejal oficialista Diego García.

La expectativa del Distrito es que miles de personas salgan hoy a respaldar su proyecto. Seguramente, si la convocatoria es masiva, los progresistas anunciarán que la “primavera criolla ”, esa que prometieron cuando la Procuraduría elevó pliego de cargos contra el alcalde, está defendiendo a su líder. El objetivo de “meterle pueblo” al debate se habrá cumplido para enviarle una señal inequívoca al procurador Alejandro Ordóñez de que la destitución de Petro sería un quiebre de la voluntad popular. Pero, si no, el único camino que tendrá el mandatario para evitar una destitución o una suspensión será el jurídico, donde las cosas se ven cada vez más enredadas.

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