Durante las protestas en Bogotá, un disparo en el tórax le quitó la vida a Andrés Felipe Rodríguez

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Su hermano cuenta que Rodríguez no estaba protestando, sino que llegaba de trabajar. Cree que estaba en el lugar y momento equivocado y asegura tener en su poder un video en el que se ve cómo un Policía le disparó “a matar”. Hoy enterraron su cuerpo, en Buenavista (Córdoba).

Son 10 las familias que se encuentran enlutadas por los acontecimientos violentos que se registraron en las manifestaciones de la semana pasada en Bogotá, a raíz de la muerte del abogado Javier Ordóñez, quien murió luego de haber sido víctima de una serie de abusos policiales. Una de estas es la de Andrés Felipe Rodríguez, de 23 años.

En entrevista con El Espectador, su hermano, Eduardo Rodríguez, lo recuerda como un joven trabajador. Antes de que él cumpliera la mayoría de edad, en Buenavista (Córdoba) se rebuscaba la plata con la mecánica, ayudaba a desmontar llantas de mula, a despinchar carros". Siendo ya un adulto, le dijo que se fuera a vivir con él a Bogotá a buscar mejores oportunidades, que le ayudaba a conseguir trabajo, y así fue.

Durante sus últimos meses de vida, Andrés Felipe Rodríguez trabajó en un autolavado en la localidad de Chapinero. Allí acostumbraba a jugarle bromas a sus compañeros. Su hermano lo recuerda con esa alegría, con la cual lograba sacar muchas risas.

El día de su muerte, el 9 de septiembre, Andrés Felipe finalizó su jornada laboral a las seis de la tarde. Eduardo Rodríguez asegura que él tomó la delantera para volver a la casa y que su hermano venía detrás de él hablando con un amigo. Fue cuando llegó a la estación de Transmilenio que lo deja cerca de Verbenal (barrio en el que vivían), que notó una aglomeración inusual. Durante un momento estuvo haciendo fila, hasta que llegó un funcionario a decirles que no estaban pasando los alimentadores porque había manifestaciones en el CAI de Verbenal.

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“Cuando pasé el torniquete un compañero me jaló el brazo y me dijo que nos fuéramos a pie. Él venía con mi hermano al lado. Mi hermano me miró, pero parecía como si no me hubiera visto porque siguió adelante. Yo pensé en alcanzarlo, en gritarle y llamarlo para decirle que no fuera a seguir por ese lado porque la situación por los lados del CAI estaba fea. Pero de un momento a otro se me perdió en medio de la multitud”, relata.

Eduardo Rodríguez siguió su camino a casa. Al llegar, recuerda que su otro hermano había llegado corriendo del parque, pues a esa hora ya había comenzado el tiroteo. En el mismo momento su mamá, desde Córdoba comenzó a llamar a preguntar por Andrés. “Pensamos que se había ido a buscar a la novia, porque estaban peleados. De todos modos mis hermanos se devolvieron al parque a buscarlo”. Cuando regresaron, llegaron con la noticia de que habían matado a un muchacho, ya eran aproximadamente las 10:30 de la noche y decidieron que era mejor descansar y esperar a que llegara

“Más tarde mi mamá me llamó a las cinco de la mañana. Me levanté a buscar a Andrés a su cuarto pero no había llegado, ahí me preocupé. Comencé a preguntarme si es que lo había cogido la Policía, o si estaba herido en algún hospital”.

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Más tarde, Eduardo llamó a la empresa en la que trabaja Andrés, allí la administradora le dijo que los habían llamado del Simón Bolívar, que fueran allá, que estaban necesitando a los familiares. Volvió a recibir una llamada de su mamá, ella aún no conocía la noticia pero presentía que a su hijo lo habían matado y así se lo manifestó a Eduardo por teléfono.

“Cuando llegué me dijeron que no se podía hacer nada, que Andrés estaba muerto”, comenta. Minutos después Eduardo conoció un video en el que se ve a su hermano herido. Asegura que el disparo que recibió en el tórax no fue una bala perdida, sino que en el material audiovisual se aprecia cómo el agente de la Policía “le disparó a matar”.

Aunque en el video no se aprecia la identificación del uniformado, pues este se había quitado la chaqueta, tiene la esperanza de que los casquillos que logró encontrar la Fiscalía sirvan como pista para lograr identificar al agente, del que esperan caiga “todo el peso de la ley”.

El cuerpo de Andrés Felipe Rodríguez fue trasladado a Buenavista, para que sus familiares pudieran brindarle las honras fúnebres. Este lunes precisamente fue su entierro y la familia, en medio de su dolor, pide a las autoridades que se haga justicia, que el caso no quede impune, que la Policía no use armas de fuego en las manifestaciones y que las eventuales protestas que puedan desarrollarse se hagan de forma pacífica, pues no quieren que sean más los muertos que sean llorados.

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