'Marihuana médica es una salida a la adicción'

La importancia de generar propuestas alternativas a la criminalización y estigmatización de los consumidores problemáticos en Bogotá.

Habitante del 'Bronx'. /Gabriel Aponte
Habitante del 'Bronx'. /Gabriel Aponte

La propuesta de Bogotá, para la intervención del consumo problemático de los usuarios del sector denominado “Bronx”, es importante en el escenario de la generación de nuevas políticas de drogas o de propuestas alternativas, que en otros países han tenido buenos resultados en el mejoramiento de la salud y de las condiciones de vida de los usuarios de drogas, el fortalecimiento de las políticas de salud pública y la reducción de la demanda del consumo de drogas y, por ende, del tráfico y delitos relacionados.

La criminalización del consumo de sustancias psicoactivas estigmatiza aún más a las personas que usan drogas, lo cual hace más difícil su vinculación en el cuidado de la salud y otros servicios sociales. La criminalización también es compatible con la marginación social y alienta comportamientos de alto riesgo, tales como la inyección con falta de higiene, ambientes sin supervisión, el uso simultáneo de otras drogas y su ingesta compulsiva.

Ahora bien, se ha demostrado que la aplicación agresiva de la ley de drogas aumenta los niveles de violencia relacionados con los mercados de drogas. Una revisión sistemática realizada por el Centro Internacional de Ciencia en Política de Drogas encontró que "con base en la evidencia científica disponible en inglés, los resultados de esta evaluación sistemática sugieren que el aumento en las intervenciones de las autoridades para desbaratar mercados de drogas, difícilmente reduce la violencia atribuible a los traficantes. Desde la perspectiva de la política pública basada en hechos y en varias décadas de datos disponibles, la evidencia existente enfatiza que la lucha antidrogas contribuye a la violencia armada y a las altas tasas de homicidios, y que los métodos cada vez más sofisticados para desbaratar las organizaciones que distribuyen drogas, podrían involuntariamente, aumentar la violencia. En este contexto, y dado que la prohibición no logró el objetivo establecido de reducir el suministro de drogas, será necesario considerar modelos alternativos para controlar la droga, si se quiere reducir en forma significativa la violencia”, afirmó este estudio.

Conforme a lo anterior, se ha evidenciado que las estrategias más exitosas de reducción de la demanda de drogas son las que se enfocan en los consumidores problemáticos, quienes, aunque son la minoría de todos los usuarios, consumen la mayoría de todas las drogas. Obtener las drogas que se desean o se necesitan de fuentes legalmente reguladas reduce significativamente la demanda de drogas producidas y vendidas ilegalmente por las organizaciones criminales. Es altamente probable que los beneficios de quitarles el comercio global a los criminales y permitir que esté regulado legalmente superen los riesgos de mover a esa dirección.

Suiza, Alemania, Holanda, Inglaterra, Canadá, España y Dinamarca han demostrado la viabilidad y eficacia de los programas que proveen la heroína farmacéutica a personas que han sido adictos a la heroína ilegal. El crimen y las detenciones bajan, las vidas de los adictos mejoran y los contribuyentes se benefician. El gran desafío es expandir tales programas para incluir muchas más personas y la diversidad de drogas que existe.

Marihuana médica como posible tratamiento
Investigaciones recientes sugieren que la marihuana puede ser utilizada como tratamiento eficaz para las personas que tiene dependencia al alcohol o a otras drogas. Un estudio reciente en pacientes que utilizan la marihuana medicinal se evidenció que algunos "han participado en el proceso de sustitución usando [marihuana] como una alternativa a drogas como el alcohol, medicamentos de prescripción y drogas ilegales”. Las dos principales razones mencionadas por los participantes para la sustitución de la marihuana eran "menos efectos secundarios adversos" (65%).
Una encuesta realizada a los solicitantes para el uso médico de la marihuana en California, realizado por RAND Corporation, encontró que "la mitad de los solicitantes reportaron haber usado marihuana como sustituto de medicamentos recetados”.
En el año 2012 se publicó un artículo de investigación sobre la marihuana como sustituto del alcohol y otras drogas, con pacientes que utilizan la marihuana medicinal en British Columbia, Canadá. En este se comprobó que más del 70% de los encuestados reportaron la sustitución de "otra sustancia por marihuana", de los cuales, el 41% dijo que la usó como sustituto del alcohol y el 36% como sustituto de otra sustancia ilícita. De igual forma, más de dos tercios (67,8%) la usó como sustituto de medicamentos recetados.
De acuerdo con esta encuesta, se citaron como tres razones principales sobre la relación de la sustitución con marihuana: “mejora el síndrome de abstinencia” (67,7%), ''produce menos efectos secundarios'' (60,4%), y ''produce un mejor manejo de los síntomas'', lo que sugiere que muchos pacientes ya han identificado la marihuana como un complemento eficaz y potencialmente más seguro o alternativo a su régimen de medicamentos con receta”.
El estudio concluyó que "teniendo en cuenta el creciente número de estudios con resultados similares y la credibilidad de los mecanismos biológicos detrás de estos resultados, los ensayos clínicos aleatorios de la sustitución de la marihuana para el uso problemático de sustancias parece justificada.”
Dieciocho (18) Estados (y el Distrito de Columbia, Washington) de los Estados Unidos ya han legalizado la marihuana para fines medicinales. Más del 50% de la población estadounidense están a favor de la regulación legal de la marihuana como el alcohol. Según estimaciones, hay más de mil (1.000) dispensarios de marihuana medicinal en sólo los Estados de California y Colorado, y más de un millón de residentes estadounidenses ahora son pacientes legítimos de la marihuana medicinal.
Drug Policy Alliance apoya las iniciativas de países y gobiernos en la búsqueda y exploración de alternativas a la prohibición como el desarrollo de nuevas formas de regulación del consumo, el uso medicinal de la marihuana y la reducción de riesgos y daños asociados al consumo problemático de drogas para el logro de una vida digna de los usuarios de drogas.
 

 

*** Drug Policy Alliance (DPA). San Francisco, California. USA.