Más allá de la movilización del 9 de abril

La Administración distrital inaugurará el segundo centro de atención a víctimas y liderará el Comité de Justicia Transicional.

Los bogotanos ya han protestado  contra la guerra. La administración  espera que un millón  lo hagan  el 9 de abril. / Archivo
Los bogotanos ya han protestado contra la guerra. La administración espera que un millón lo hagan el 9 de abril. / Archivo

En una reunión sostenida con el Gobierno Nacional se pactó que el presidente Juan Manuel Santos participará activamente de la marcha del 9 de abril “Somos más. Ahora sí la paz”. Santos sembrará un árbol, junto al alcalde Gustavo Petro, en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de la calle 26 y, desde allí, marchará por tres cuadras (por razones de seguridad) junto al mandatario capitalino.

Pautas en radio y televisión, afiches y una avalancha de mensajes por las redes sociales comienzan a ambientar la marcha “por la paz, la democracia y la defensa de lo público” del próximo 9 de abril. Las oficinas del Distrito, organizaciones políticas y sociales y ciudadanos en general están enfocados en una oportunidad para demostrar, sacando a las calles a un millón de personas (cifra que el alcalde ha vaticinado), que el tema de la paz no está circunscrito a los negociadores del Gobierno y la guerrilla de las Farc que se sientan en La Habana.

Los preparativos vienen de tiempo atrás. El origen es incierto, aunque nadie lo reclama como propio. La Marcha Patriótica, desde que comenzó los preparativos de las constituyentes por la paz en agosto del año pasado, ha hablado de la importancia de demostrar que la paz es con “el pueblo en serio”, que el 9 de abril es una fecha para exigir que cesen los 65 años de violencia que comenzaron ese mismo día en 1948 y para defender lo que han planteado el Gobierno y la guerrilla: el fin de la guerra es el diálogo.

Pero también, el origen está en la Cumbre de Mandatarios por la Paz, organizada por Alcaldía Mayor y a la que asistieron gobernadores, alcaldes, observadores internacionales y miembros del Congreso. Allí, Petro propuso que el Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas (definido así por la Ley de Víctimas) se convirtiera en una oportunidad para rodear los diálogos, construir escenarios de paz desde la sociedad civil y “defender lo público”.

No han faltado los epítetos. Reconocidos personajes opositores a las negociaciones de paz con la insurgencia han sostenido públicamente que esta es una marcha convocada por las Farc y que quien salga a marchar le está “haciendo el juego al terrorismo”. El pasado miércoles, Petro les respondió. Para el alcalde, ya se acabaron los tiempos en los que “hablar de paz era confundido con terrorismo”.

Al parecer, Petro está enfocado en convertir la ciudad en un escenario de posconflicto y de reconciliación. El pasado miércoles, lanzó, 14 años después de su creación, el Consejo Distrital de Paz que sesionará por primera vez en Sumapaz, una de las localidades bogotanas que ha sufrido con mayor severidad los efectos del conflicto armado.

También, el próximo 8 de abril, la oficina de la Alta Consejería para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación, que dirige Ana Teresa Bernal, estará al frente de dos eventos trascendentales en esa política de paz. Se instalará el Comité Distrital de Justicia Transicional en el que, por primera vez, se podrá definir con cuánto dinero cuenta cada una de las dependencias del Distrito para la atención de las víctimas del conflicto y cómo se van a articular las secretarías, la Alcaldía y el Gobierno para darles una atención integral a los 400 mil colombianos que viven en la capital y han sido despojados de sus derechos por los actores de la guerra.

El otro evento será la inauguración del segundo centro Dignificar en la localidad de Bosa. Allí, la segunda localidad receptora de víctimas contará con un espacio donde las diferentes instituciones tendrán un representante para evitar que las personas victimizadas tengan que ir de oficina en oficina buscando restituir sus derechos. Habrá atención de emergencia y se partirá de un principio: “no se trata de devolver las condiciones que les fueron arrebatadas a las víctimas por los actores armados. Tratamos de darles plenas garantías de derechos a las personas, a los ciudadanos”, afirma Ana Teresa Bernal. Con la creación de este centro se completan dos de los siete que el alcalde prometió una vez electo.

Más allá de eso, está claro que la obsesión del Distrito está en ser pionero a nivel nacional en el tema de la paz. Falta ver si los ciudadanos también creen que llegó el momento de decir “Ahora sí la paz”.

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