Más allá del cheque simbólico de Santos para metro de Bogotá

Para que el aporte del Gobierno no se quede sólo en promesas políticas, aún falta el documento Conpes y que el Distrito consiga $4,1 billones.

Un anuncio. Un mensaje de tranquilidad que puede quedar sólo en eso. Para muchos, el cheque por $9,6 billones que el presidente Santos le entregó al alcalde Petro para el metro de Bogotá no deja de ser un paso que resulta conveniente políticamente, pero que para hacer realidad la obra necesita más que una promesa. Que el Gobierno emita el documento Conpes, donde se comprometen los recursos, y que el Distrito defina de dónde sacará el dinero para poner su parte son sólo dos de las tareas pendientes.

¿A quién le sirve, en términos políticos, el cheque simbólico para el metro? Como lo contó este diario en su edición de ayer, los anuncios de Santos están enmarcados en la “Agenda por Bogotá”, la estrategia del Gobierno para coordinar las soluciones sobre  problemas de la ciudad, que incluyó visitas de los ministros a las localidades y hasta recorridos en Transmilenio. Las promesas y las apariciones en escenarios públicos no se diferencian de lo que ocurrió en marzo de 2014, cuando el presidente lanzó el “Pacto por Bogotá” (compromiso con propuestas sobre movilidad, seguridad, entre otros) en plena época de campaña presidencial.
 
Ayer el excandidato a la Alcaldía Aurelio Suárez dijo que “cada que hay elecciones, Santos desempolva los “Pactos por Bogotá”. Por ello considera que no es gratuito que el presidente comience a hablar de un tema que genera aceptación e interés entre los bogotanos, como el metro. Algo que también le puede ayudar a Petro para mostrarse como el alcalde que logró empujar la licitación de la megaobra.
 
Otro de los detalles que llamó la atención en la presentación sobre el metro fue que sólo los representantes a la Cámara por Bogotá de la Unidad Nacional fueron invitados al evento. “De 18 representantes, a 10 nos dejaron por fuera. ¿Será que acaso el presidente quiere volver el tema una bandera política?”, le dijo a este diario la representante Angélica Lozano, de la Alianza Verde. También señaló que el anuncio del dinero para el metro es bueno, pero recordó que hace un año en el “Pacto por Bogotá” Santos hizo el mismo anuncio de un Conpes y aún no existe.
 
Mientras el Gobierno define este documento, el tiempo corre en contra de Petro, que necesita definir lo antes posible de dónde saldrán los $4,1 billones de aporte a la primera línea, para avanzar lo que más pueda en la licitación. Varias veces el Distrito ha repetido que una parte saldría del cupo de endeudamiento que el Concejo le aprobó en 2013, donde se incluyen $800 mil millones destinados específicamente al metro. La novedad en la historia del dinero es que el alcalde quiere usar parte de las reservas de las empresas públicas de la ciudad, es decir, unos $2,4 billones.
 
Pero para usar ese dinero Petro necesita la autorización de las juntas directivas y especialmente de los socios privados de las empresas, y para ello el incentivo sería llevarlos como accionistas en la futura empresa metro de Bogotá, como lo reconoció el exsecretario de Hacienda, Ricardo Bonilla, al portal La Silla Vacía. “El que se introduzca capital de los socios privados le da cierto componente de operación privada al proyecto, que se metería por la puerta de atrás”, dijo Suárez. 
 
Hoy el Grupo Aval, propiedad de Luis Carlos Sarmiento, tiene el 7% de las acciones de la Empresa de Energía de Bogotá, y se rumora que es posible que se quede con el 7% que vendería Ecopetrol. Un dato que trascendió es que justo la semana pasada el alcalde se reunió con miembros del Grupo Aval para hablar del proyecto. Este hecho coincidiría con la idea de abrirles un espacio a los privados con músculo financiero para convertirse en socios del metro.