Hay un árbol por cada seis habitantes

Más árboles: una deuda pendiente en Bogotá

En la ciudad hay 1,2 millones de árboles sembrados en vías, parques, rondas de ríos y aceras. Sin importar su tamaño o especie, no son suficientes para mitigar la huella ambiental de la ciudad ni para garantizar el bienestar de los bogotanos.

El Distrito ha sembrado 397.845 árboles en los últimos 10 años. Gustavo Torrijos - Archivo El Espectador

A Juan Sebastián le gustaba caminar por el Parque Nacional y adentrarse en él para alejarse del ruido y la gente. Se acostaba a los pies de un eucalipto y se quedaba mirando sus hojas moverse con el viento. Este era su escape en la universidad, pues allí encontraba paz. Pero al volver de vacaciones a visitar el lugar, se encontró con la sorpresa de que habían talado el árbol. Y sucesos como ese ocurren a diario. Según el censo de arbolado del Jardín Botánico de Bogotá, la ciudad tiene 1,2 millones de árboles públicos en vías, parques, rondas de ríos y aceras, que se han sembrado en los últimos 20 años como parte de un proceso de arborización. Vea el especial

“El programa ‘Bogotá se Viste de Verde’ fue el que le permitió a la ciudad empezar a planear su desarrollo arbóreo”, asegura el ingeniero forestal Eduardo Bermúdez, quien participó en la estrategia.

Durante este proyecto, que se desarrolló en 1998, en la primera alcaldía de Enrique Peñalosa, se diseñó un manual verde para entender el diagnóstico de la siembra y qué árboles eran los que le convenían. “Antes no había planeación, por eso había árboles que dañaban las vías, afectaban los cables de luz o simplemente no eran aptos para la ciudad. Hubo talas masivas y se reemplazaron especies. Por ejemplo, se cambiaron urapanes por cauchos”, añade Bermúdez. Vea el especial

Antes, en Bogotá se sembraba por épocas y con objetivos diversos, sin pensar a largo plazo. Según Bermúdez, “los urapanes los trajo un ingeniero japonés para que la ciudad se viera más verde durante la Conferencia Panamericana de 1948”.

Esos árboles cumplieron su objetivo, pero años después fueron declarados habitantes no gratos por ser una especie agresiva, con raíces profundas y de gran tamaño. Por eso, a finales de siglo, fueron los primeros en ser talados y sustituidos por cauchos. Caso que se repitió con otras especies.

Sin embargo, a pesar de este trabajo, 20 años después, Bogotá tiene un déficit de árboles. La ciudad no ha plantado lo necesario para mitigar su huella ambiental, asegurar a la vez la salud y el bienestar de sus ciudadanos. En cuanto a la planeación, este sigue siendo uno de sus principales retos.

Así se decide qué sembrar

El Jardín Botánico dicta los criterios del establecimiento, condiciones técnicas y sociales de plantación, según el manual de silvicultura urbana. A su vez, debe seleccionar las mejores plantas según criterios ecológicos, paisajísticos y de diseño, entre otros, para comenzar la siembra. Plantar un árbol cuesta $177.321 (inversión que puede aumentar, dependiendo de la especie y las necesidades del espacio). Si se tiene en cuenta que en el plan de desarrollo de la ciudad se tiene prevista la siembra de 85.000 árboles en espacio público, la inversión del Distrito será casi de $15.000 millones.

De este proceso se encargan entidades como el IDU, el IDRD, las alcaldías locales y el Jardín Botánico, que tiene como obligación sembrar al menos 40.000 plantas y asegurarse de su mantenimiento. Alcanzar la meta no será tarea fácil. “La ciudad ha crecido de manera exponencial y mucha siembra de árboles y la creación de zonas verdes se ha dado cuando ya todo lo demás está construido”, señala el ingeniero forestal César Augusto García.

Esto se evidencia en el sur de la ciudad, donde el desarrollo urbano se dio más rápido que la planeación arbórea. En consecuencia, se encuentran localidades sin disponibilidad de áreas arborizables. “Los Mártires, La Candelaria y Antonio Nariño tienen condiciones diferentes a localidades como Suba o Usaquén, donde hay mayor disponibilidad de espacio no urbanizado, susceptible de siembra”, explica Claudia Marcela Serrano, de la Oficina de Arborización del Jardín Botánico de Bogotá. Vea el especial

Por su parte, García resalta que la ciudad cuenta con múltiples microclimas, por lo que no en todas partes se puede sembrar árboles de gran tamaño o follaje. Por ello, erróneamente se cree que en el norte hay más árboles que en el sur de Bogotá. O que se ha hecho una mayor inversión en unas localidades que en otras. Lo cierto es que cuando no se puede sembrar, el Jardín Botánico se encarga de proveer coberturas verdes o jardines verticales.

Pocos árboles

Aunque la Organización Mundial de Salud (OMS) recomienda a las grandes ciudades tener un árbol por cada tres habitantes, en Bogotá hay uno por cada seis. “Cada administración ha tenido una visión diferente de ciudad y en ese sentido de lo que significa la arborización. Esto dificulta mantener planes a largo plazo”, explica el ingeniero forestal Max Triana. Por ejemplo, hoy en Bogotá prima el embellecimiento con jardines antes que sembrar árboles. Según Triana, “eso no está mal. Sólo es diferente”.

A pesar de eso, el trato con los árboles no es el mejor. La cantidad de contaminación que reciben, sumada al poco cuidado que tiene el ciudadano de a pie, hace que vivan torturados. “Se mantienen en pie porque son berracos, pero dan una lucha dura que no puede depender sólo de ellos”, dice Triana.

Como consecuencia, el proceso normal de fotosíntesis de los mismos no alcanza el máximo desempeño. “Muchos árboles están sanos, pero cubiertos de material particulado grueso. Necesitamos lavarlos para que puedan seguir trabajando por la ciudad”, añade el ingeniero.

Sobre este mismo tema, García considera que “los árboles no son eternos. Si los queremos para que ayuden a limpiar el aire, tenemos que hacer un recambio cada cierto tiempo, pues después de cierta edad estas funciones empiezan a deteriorarse”. Vea el especial

A pesar de que el Distrito ha sembrado 397.845 árboles en los últimos 10 años, estas plantas por sí solas no son suficientes. El impacto ambiental que produce la ciudad no se mitiga únicamente con la siembra. “Recuperar el aire de Bogotá a partir de árboles es imposible. Se necesitan pulmones verdes en la ciudad, como pequeños bosques, pero también se necesita integrar otras políticas que disminuyan la contaminación”, explica García.

“Sería muy especial tener una cultura verde en la ciudad. Que cada niño que nazca tenga su propio árbol, que haya una apropiación del entorno de manera más fuerte y real”, concluye el profesor García. A esto habría que sumar medidas políticas y económicas que reduzcan la polución en la ciudad, ya que los árboles sólo reducen la contaminación del aire urbano en un 1 %, algo insuficiente para una gran ciudad como Bogotá.

En busca de árboles no registrados

Más de un millón de árboles, en aceras, jardines, parques, y casas tiene registrado el Jardín Botánico en Bogotá. Sin embargo, el acceso a esta información no es fácil.

Por ello, el grupo de periodismo de datos Datasketch, a través de la herramienta #ÁrbolesDeBogotá, hizo un recuento de las especies, árboles más significativos y procesos de arborización, con el fin de poner en manos de la ciudadanía esta información.

Además de exponer la información sobre los bosques públicos de la ciudad, la plataforma cuenta con un espacio para acceder a la base de datos y registrar los árboles faltantes.

Esto se puede hacer a través de www.datasketch.co, o si  conoce la historia del árbol, puede enviar un mensaje de voz a través de Whatsapp al teléfono  3193162488.

*María Isabel Magaña, Camila Achury, Verónica Toro, Ana Hernández, David Daza, Juan Pablo Marín.