Más días sin carro, para pensarlo mejor

Expertos dicen que si infraestructura en transporte público y bicicletas se fortalece, no hay problema en aumentar frecuencia de estas jornadas. Juez admite tutela de Fenalco.

?1504-ciclorutasok3-copia.eps

Por primera vez desde 2000, Bogotá vive hoy su segundo Día sin Carro en un mismo año. La ciudadanía lo avala, de acuerdo con una encuesta de la Alcaldía según la cual el 80,4% de los habitantes están de acuerdo con que la medida se implemente más de una vez al año. Lo que viene desde hoy —de hecho, desde hace unas semanas— es un debate más concreto sobre la posibilidad de que la jornada aumente su frecuencia. Al menos el alcalde Gustavo Petro ya manifestó su propuesta de que sea una vez al mes.

 
Un día como hoy, efectivamente, mejoran los indicadores del uso de medios alternativos al transporte particular. El pasado 5 de febrero, en el primer Día sin Carro, el uso de los buses del SITP se incrementó 23,4%; el de Transmilenio, 4%, y el de bicicletas, 175%. Sin embargo, pensar en más jornadas así lleva a estudiosos del tema a recordar que la oferta de ese transporte alternativo está rezagada.
 
Darío Hidalgo, investigador de movilidad sostenible, afirma que, conceptualmente, sigue estando de acuerdo con estas jornadas, pero que la administración debería centrar sus esfuerzos en mejorar la infraestructura faltante: “La idea de que la ciudad no necesite carros todo el día comenzó basada en el presupuesto de que había que hacer muchas obras de infraestructura, como 388 kilómetros para Transmilenio y 700 kilómetros de ciclorrutas”. Actualmente hay 112,9 kilómetros del primero y 402 de las segundas. “Para que no se trate simplemente de jornadas pedagógicas y de discusión, son importantes reformas al transporte público”.
 
El exalcalde Enrique Peñalosa, quien implementó el primer Día sin Carro, en el año 2000, refuerza esta idea poniendo el ejemplo de la troncal de la avenida Caracas. “Este día pone de relieve problemas como el de esa vía”, dice. “¿Cómo es posible que no la hayan arreglado, si moviliza más pasajeros por kilómetro que la mayoría de metros del mundo?”.
 
Agrega, por otra parte, que un objetivo hoy debería ser enseñarles a quienes habitualmente montan en carro o moto a usar los buses, y que la meta a futuro es que, a diario, a todo el que tenga carro se le restrinja su uso una hora y media en la mañana y una hora y media en la tarde, para que quienes van en bicicleta no sufran por la contaminación.
 
Ese es otro punto. Buena parte del decreto por medio del cual se restringió el uso del carro y la moto para hoy se centra en la necesidad de promover prácticas amigables con el medio ambiente. El Distrito, además, adelantará durante todo el día actividades que promuevan las buenas prácticas en este sentido. Y aunque es pertinente aprovechar el espacio para ello, como se viene anotando desde hace tiempo, y se reiteró ayer en un informe de El Espectador, los estudios indican que la disminución de la contaminación en estas jornadas no es significativa. Eduardo Behrentz, decano de ingeniería de la Universidad de los Andes, plantea: “La connotación ambiental es equivocada, porque el Día sin Carro no tiene ninguna implicación real en ese sentido, y eso no significa que haya que hacerlo más veces”.
 
Su visión sobre la realización frecuente de esta medida es que se requiere hacer una relación costo-beneficio más clara: “Si no, la Alcaldía no debería promover más días sin carro”. Tal como lo reiteran los comerciantes cada año, Behrentz indica que “en el Día sin Carro claramente la economía no es la misma. Bogotá mueve más de $3 billones al día y eso no es para estar jugando”.
 
Ayer, al final de la tarde, de hecho, el juez 33 civil de Bogotá aceptó para su estudio la tutela que interpuso Fenalco por considerar que no puede haber un segundo Día sin Carro en la ciudad, aunque negó la pretensión de suspender la jornada de  hoy.
 
Behrentz considera, en definitiva, que la medida ya está agotada, algo en lo que difieren Hidalgo y Peñalosa. El primero afirma que estar discutiendo el tema 15 años después significa que “sigue teniendo validez como debate público”. El exalcalde sigue siendo amigo de la jornada y no le ve mayor problema a repetirla en un mismo año: “Tenemos que llegar a que aun los que tenemos carro nos movilicemos en transporte público y en bicicleta”.
 
Hoy, de nuevo, saldrán de circulación 1’200.000 carros y 400.000 motos, y el Distrito habilitará 63 kilómetros de ciclovía entre las 6:00 de la mañana y 7:30 de la noche (ver gráfico). Pero el entusiasmo que genera vivir uno o varios días al año en una ciudad un poco más limpia, menos ruidosa y más tranquila no debe ocultar la necesidad de mejorar las condiciones para quienes optan por medios alternativos de transporte.
 
 
chernandez@elespectador.com