Me duele no haber visto el abandono familiar que vivía Sergio Urrego: rectora Gimnasio Castillo

Azucena Castillo, quien se encuentra en prisión domiciliaria actualmente, señaló que el suicidio del menor no se debió a un asunto de género sino al abandono por parte de su familia.

Amanda Azucena Castillo, rectora del Gimnasio Castillo Campestre. / Óscar Pérez - El Espectador

 Un año después de la muerte de Sergio Urrego el joven que a sus 16 años se quitó la vida tras lanzarse desde la terraza de un centro comercial de Bogotá, luego de ser víctima de supuesta persecución y discriminación homofóbica por parte de las directivas de su colegio; Azucena Castillo, rectora del plantel educativo sostiene que no hubo ningún tipo de discriminación por parte del colegio que dirigía y argumenta que el suicidio del joven no correspondió a un asunto de género, sino al abandono de su familia. (Vea: Un año tras la lección de Sergio)

En entrevista con Blu Radio la mujer relató que el comportamiento disciplinario de Sergio Urrego y su novio se había salido de control al interior del plantel debido a que los jóvenes protagonizaban, según cuenta, actos sexuales indebidos en frente de los otros estudiantes.

Contó, además, que por razones ajenas a su género el colegio brindó asistencia psicológica al menor al notar actitudes agresivas, según Castillo el diagnóstico de la psicóloga fue el de soledad extrema y abandono.

“Ella (la psicóloga) le diagnosticó posible problemas de afecto y habló con los padres de Sergio y les solicitó psicoterapia porque en sus diagnósticos se evidenciaba la soledad que él vivía”, señaló Azucena Castillo.

Me duele no haber podido detectar una señal sobre el desamparo que vivía Sergio Urrego”, agregó Castillo quien señaló que después de una investigación realizada por su abogado defensor éste concluyó que “Sergio estaba muy solo y presentaba sadomasoquismo, pedofilia, y otras cosas escabrosas. Todas esas pruebas las tiene el abogado”.

“Mi caso se convirtió en algo muy mediático, se convirtió en una bandera, pero el suicidio de Sergio no se trata de un asunto de género, es un claro caso de abandono. Él albergaba mucho odio hacia su familia”, concluyó Castillo.

El proceso por la memoria

Después del suicidio de Sergio, Alba Reyes, madre del menor, comenzó un proceso para enaltecer la memoria y buen nombre de su hijo. Justamente porque antes de quitarse la vida, él dejó por escrito los indicios que dejaron claro que su muerte estuvo relacionada con la discriminación que vivió en su colegio por ser gay. En una de sus cartas precisó su intención de esclarecer ciertos datos acerca de la denuncia de acoso sexual que pusieron los padres de su expareja, y aclaró que no quería que sus 16 años estuvieran manchados por la mentira.

Con estos y otros documentos recopilados, en septiembre de 2014 Alba Reyes dio el primer paso de su empresa personal e instauró una tutela, con la asesoría jurídica de Colombia Diversa.  El Tribunal Administrativo de Cundinamarca reconoció que las directivas del Gimnasio Castillo Campestre sí lo discriminaron por ser gay. Por eso se ampararon los derechos fundamentales al buen nombre, dignidad, intimidad y honra familiar de Sergio Urrego.

El Tribunal se basó en documentos como una carta que la rectora del Gimnasio Castillo, Amanda Azucena Castillo, envió a la Comisaría de Familia de Engativá señalando: “Nuestro estudiante Sergio Urrego no ha recibido adecuada orientación sexual de sus padres, tiene plena libertad de consultar internet, libros, videos, películas, todo tipo de material pornográfico, perjudicial, no apto para su edad, desviando su orientación sexual, declarándose bisexual públicamente”. Esta misiva terminó en un proceso por abandono contra la madre de Sergio, dos semanas antes de que el joven se suicidara.

En octubre de 2014, Amanda Azucena Castillo renunció a la rectoría del Gimnasio Castillo Campestre debido a las investigaciones penales y disciplinarias que desde ese momento se adelantan en su contra. Un mes después, en el auditorio Alberto Lleras Camargo, de la Universidad de los Andes, se realizó el grado póstumo de Sergio Urrego. Allí, los colegios Normandía y Agustín Nieto Caballero le otorgaron a los padres del joven sendos reconocimientos Honoris Causa.

En noviembre, el Consejo de Estado revocó el fallo del Tribunal de Cundinamarca que en primera instancia reconoció la discriminación por su orientación sexual que sufrió Sergio por parte del colegio Gimnasio Castillo Campestre. El argumento fue que el joven está muerto y no hay derechos que proteger. Sin embargo, el Ministerio del Interior y Alba Reyes solicitaron a la Corte Constitucional revisar el caso, para reparar la memoria y dignidad del joven y para que se modifiquen los manuales de convivencia de los colegios.

En cuanto al proceso penal, en mayo de 2015 se realizó la audiencia de imputación de cargos contra la exrectora  la psicóloga Ivón Cheque y la veedora Rosalía Ramírez, todos del Gimnasio Castillo Campestre, por la presunta discriminación homofóbica, y otras circunstancias, por las que el joven se habría quitado la vida. La Fiscalía explicó que imputó discriminación porque habrían restringido derechos de Sergio Urrego y su compañero sentimental: a la educación, al libre desarrollo de la personalidad y a la intimidad.

El pasado 28 de julio quedó en firme la medida de aseguramiento domiciliario contra la exrectora Castillo, al igual que la exveedora del Gimnasio Castillo, Rosalía Ramírez. Pero mientras la justicia aclara las responsabilidades de los educadores de Sergio Urrego que supuestamente llevaron al joven a quitarse la vida, sus amigos y su familia le rendirán el homenaje que la sociedad hoy le tributa por tener el valor de reivindicar su condición sexual, aun a costa de su vida.

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2015-08-04T07:45:20-05:00

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Redacción Bogotá

Bogotá

Me duele no haber visto el abandono familiar que vivía Sergio Urrego: rectora Gimnasio Castillo

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