En medio de amenazas, patrullero aceptó haber llevado arma a escena del crimen del grafitero

Giovanny Tovar busca que una juez avale su acuerdo con la Fiscalía, con el cual pagaría 8 años de prisión por su rol en el entramado de encubrimiento del asesinato de Diego Becerra.

Archivo El Espectador.

Luego de que se aplazó tres veces por amenazas al abogado y al procesado, finalmente este lunes se adelantó la diligencia en la que el patrullero Giovanny Tovar aceptó haber sido el encargado de llevar el arma de fuego que fue plantada en la escena del crimen del grafitero Diego Felipe Becerra. El joven de 16 años murió al recibir un disparo del patrullero Wilmer Alarcón en la localidad de Suba.

Tovar llegó a un preacuerdo con la Fiscalía para dar su testimonio a cambio de una condena de 8 años de prisión y la petición de disculpas por haber sido parte del entramado que pretendía encubrir el asesinato de Becerra. El próximo 30 de agosto, la juez del caso decidirá si aprueba o no lo que pactaron el ente investigador y Tovar, quien tendría que seguir colaborando, como testigo, en el esclarecimiento del caso. (Lea: A policía que declarará en proceso del grafitero lo quieren matar)

La audiencia había sido aplazada en octubre y noviembre del año pasado, según indicaron partes del proceso, porque Tovar y su abogado Jairo Acuña fueron objeto de amenazas. Incluso, el pasado 30 de diciembre, desconocidos entraron al apartamento del abogado, robaron documentos del proceso y mataron a su perro. (Lea: Asomos de justicia en caso del grafitero)

Lo que Tovar aceptó finalmente este lunes ante un juez es que fue la persona designada para conseguir el arma y dispararla en el humedal Córdoba, antes de ponerla en la escena del crimen, como si perteneciera al joven Becerra. Por eso, sería condenado, si se acepta el acuerdo, por porte ilegal de armas. Según Miriam Pachón, abogada de la familia de Becerra, el testimonio de Tovar demuestra que “hubo una clara alteración de la escena del crimen”.