Megaobra de la 94 costará cuatro veces su valor inicial

Vecinos cuestionan que el interventor del proyecto sea el mismo del contrato que estuvo en manos de Julio Gómez, procesado por el carrusel de la contratación.

En enero de 2012 fue adjudicada la construcción de la glorieta en la calle 94. / Gustavo Torrijos

La megaobra para hacer una glorieta con paso deprimido en la congestionada calle 94 con avenida NQS sigue enfrentando serios tropiezos. Después de haber estado en las manos de un grupo relacionado con el empresario Julio Gómez (vinculado al cartel de la contratación), ahora el proyecto tiene un sobrecosto de casi cuatro veces frente a su valor inicial de $43 mil millones, y ni el Distrito sabe a ciencia cierta de dónde saldrán los recursos.

Han pasado algo más de dos meses desde que El Espectador contó en su edición del 2 de octubre de este año que a la obra (para conectar la calle 94 con la avenida NQS) le faltaban $35 mil millones. En ese momento, quienes alertaron el sobrecosto fueron los propios representantes de asociaciones de vecinos y veedores del deprimido de la calle 94. En una reunión con el interventor, Consorcio Gómez Cajiao Joyco, supieron que el nuevo valor se debía a un ajuste en el diseño de las paredes que recubrirán el interior de la glorieta, pues ya no serán en concreto sino metálicas.

Hasta entonces el desfase se estimaba en 41% respecto al presupuesto de $85.266 millones que fue calculado cuando el proyecto se adjudicó por segunda vez en enero de 2012.

Ahora el Distrito reconoce que el costo actualizado es de $166 mil millones. Es decir, casi el doble frente a lo previsto hasta enero de 2012 y cuatro veces más de su valor inicial. Así lo confirmó el director del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), William Camargo, a los vecinos de la 94 y a la Personería distrital en la más reciente mesa de trabajo realizada sobre el tema el lunes pasado.

Camargo explica que el sobrecosto se debe a nuevas consideraciones en los diseños de pavimentos de espacio público, traslados de redes, modificaciones en la red de alcantarillado, entre otros aspectos. Asegura que cuando la obra se entregó en enero de 2012 al consorcio AIA-Concay 2012 no había estudios y diseños completos y su contrato previó que debían hacerse ajustes posteriores.

Lo único cierto por el momento es que los trabajos no estarán listos en junio de 2014 como se planeó, sino quizás a mediados de 2015, de acuerdo con los más recientes cronogramas que tiene el contratista.

¿De dónde saldrán los recursos? Esta es la preocupación que ahora tienen los vecinos y la Personería. El caso de la 94 es complejo, porque se trata de una obra incluida en el acuerdo de valorización que se cobró entre 2007 y 2008. Así que los bogotanos, que se han destacado por su buena cultura tributaria no sólo en el país, sino en el continente, pagaron por una obra que cinco años después aún no está terminada.

El delegado de la Personería en la mesa de trabajo del lunes, Jorge Humberto Vargas, le pidió al director del IDU “con urgencia” el cronograma y el plan jurídico con el que el IDU espera conseguir la nueva cifra de dinero que necesita para el deprimido de la 94. “Hacer una adición del 100% en una obra pública con presupuesto de valorización tiene unas implicaciones graves. Además, viene una pregunta: ¿Hasta cuándo hay posibilidad de ejecutar el dinero? ¿Hasta cuándo da el bolsillo?”, agregó.

Otra de las certezas en cuanto al proyecto es que “el costo adicional lo pagamos todos los bogotanos”, como lo reconoció Camargo. Él y su equipo evalúan la posibilidad de pedirle a la Secretaría de Hacienda que realice transferencias al IDU para continuar con la obra, ya que el presupuesto de $1,7 billones asignado para esta entidad en 2014 está destinado a las obras del cupo de endeudamiento y de valorización pagadas a comienzos de 2013. Además, Camargo también analiza si se necesita un segundo contratista, que termine el proyecto inicial.

Larga historia de tropiezos

En 2009 la construcción del deprimido fue adjudicada por primera vez, por $43 mil millones, al Consorcio Conexión, conformado en su mayoría por empresas del contratista del “carrusel” Julio Gómez. Luego siguió una cadena de fallas en los diseños —por no tener en cuenta el paso de la red matriz del acueducto Tibitoc— y múltiples incumplimientos del contrato, advertidos por el interventor, Consorcio Gómez Cajiao Joyco, grupo que también tiene a su cargo la actual interventoría. Los vecinos de la 94 no se explican cómo esta firma sigue cargo de la tarea de inspección del avance de obra.

El primer reto en materia de contratación de María Fernanda Rojas como directora del IDU (hoy concejal progresista), fue hacer la nueva adjudicación del contrato. Se trataba de una tarea clave para mostrar cómo la administración de Gustavo Petro ponía la casa en orden. Enseguida se conoció que el contrato ya no costaría $43 mil millones, sino $85 mil millones, por los trabajos requeridos en la red Tibitoc. Así que esta fue la primera vez que el proyecto duplicó su valor original.

[email protected]

@VeronicaTellez

464826

2013-12-17T22:17:50-05:00

article

2013-12-17T23:05:48-05:00

none

Verónica Téllez Oliveros

Bogotá

Megaobra de la 94 costará cuatro veces su valor inicial

56

5003

5059

Temas relacionados