Megapapelería en bodega

Ente de control halló suministros en desuso, avaluados en casi $1.500 millones.

Cuadernos y demás insumos escolares y de oficina llevan más de tres años en las bodegas del Idipron./ Cortesía: Contraloría

Mientras las diferentes entidades distritales gastan cada año millones de pesos en papelería e insumos de oficina, desde 2010 el Instituto para la Protección de la Niñez y la Juventud (Idipron) tiene en sus bodegas una “megapapelería” con arrumes de elementos en desuso y proceso de deterioro, avaluados en casi $1.500 millones. Son miles de útiles escolares, libros, papel, cuadernos, lápices, lapiceros, entre otros, que están en siete bodegas de la institución. La denuncia la hizo la Contraloría Distrital, al anunciar una indagación preliminar “para establecer el daño al patrimonio público e identificar a los posibles responsables”.

La denuncia causó revuelo y la esperada respuesta del Distrito, que se defendió diciendo que los elementos los adquirió la anterior administración. De paso, anunció una demanda penal contra los funcionarios de la Contraloría que hicieron público el hallazgo, al considerar que el procedimiento fue irregular. Roberto Contreras, director (e) del Idipron, explicó que al llegar la actual administración encontraron esos elementos, pero que el volumen de materiales ha sido mayor al que usa la entidad. “La pregunta es ¿por qué la anterior administración compró tantos?”.

Al consultar el portal de contratación, El Espectador encontró que estos elementos se adquirieron a finales de 2009, cuando el director del Instituto era Luis Fernando Velandia Urrego. Sin embargo, el acta de adjudicación la firmó Hélver Alberto Guzmán Martínez (ver facsímil), quien para ese momento era el jefe de la Oficina Asesora Jurídica de la entidad y hoy labora en la Alcaldía como subdirector administrativo, entidad que depende de la Secretaría General.

La justificación del multimillonario contrato dice que los insumos se usarían en los procesos de formación académica que se adelantaban en 20 colegios distritales, con niños de la calle y jóvenes pandilleros. “La educación personalizada demanda materiales como textos, libros, papelería y elementos de oficina para cumplir con los cronogramas”, dice el documento.

El contrato fue por casi $1.800 millones y lo ganó la Unión Temporal Mundo Cipe, conformada por las empresas Mundo Científico Ltda. y CI Colombia CIPE S. A. En la primera el representante legal es el exboxeador Fidel Bassa Santana. A pesar de que el Idipron atiende sólo a 3.000 niños y jóvenes, entre los miles de objetos adquiridos en ese momento se encuentran cantidades tan absurdas como 100.000 cuadernos y casi 300.000 lápices y lapiceros. Esto sin contar libros, diccionarios, papel, cartulina, acuarelas y pinceles, hasta esencias y palos para pinchos.

Denuncia

Tras el escándalo y la justificación del Distrito, acusando a la anterior administración, la secretaria general Martha Lucía Zamora anunció una denuncia penal del Distrito contra empleados de la Contraloría. Según la funcionaria, en la visita del ente de control se violó el debido proceso. “Esto es lamentable y responde a un abuso de autoridad. Los funcionarios se presentaron sin ningún oficio y abusaron de su cargo y llevaron allí a los medios de comunicación. Queremos saber detrás de ellos cuál fue la orden”, dijo Zamora.

Según el Distrito, la anterior administración adquirió más de lo necesario, situación que ya era conocida por la Contraloría. “Era una serie de bienes para uso exclusivo del Idipron, entidad cuya misión es proteger a la niñez y juventud de la ciudad. Esto se nos convirtió en un problema, porque resultó imposible su utilización total”, agregó.

La denuncia se convierte en un episodio más del evidente enfrentamiento entre la administración distrital y el ente de control, razón por la que la secretaria general ya le solicitó al contralor general que ejerza el poder preferente en las investigaciones relacionadas con Bogotá, ya que “todas las que el ente de control distrital realiza en la Alcaldía carecen del mínimo de objetividad y de respeto”, dijo.

Si bien, los elementos hallados fueron adquiridos a través de un multimillonario contrato que firmó la anterior administración, el caso generó cuestionamientos directos en contra de la Alcaldía por mantenerlos embodegados. Sin embargo, luego de tres años de estar estos insumos bajo su custodia, hoy dicen que estudiarán la opción de ponerlos a disposición de otras entidades del Distrito para que los puedan usar.