"A mí no me dejaron solo": Francisco Santos

El exvicepresidente Franciso Santos dice que la postergación de la revocatoria del alcalde de Bogotá Gustavo Petro es una estrategia del Gobierno para su reelección.

La pelea política del exvicepresidente Francisco Santos es ahora liderar el Sí a la revocatoria del alcalde de Bogotá Gustavo Petro. Ya dejó atrás la derrota en la lucha por la candidatura presidencial del Centro Democrático, heridas que, según lo da a entender en esta entrevista, no han acabado de cicatrizar. También habla del escándalo de las chuzadas y enfatiza en que el uribismo es su única casa política.

¿Qué lo motivó a meterse en la revocatoria?

Me duele mi ciudad. Veía una revocatoria muy tibia y dije: “La gente no se está moviendo, el único que se está moviendo es Petro. Y no puede ser, Petro es un alcalde muy malo”. Y me metí por la ciudad que amo.

¿Por qué encuentra tan malo al alcalde Petro?

Petro quiere dividir a la ciudad entre ricos y pobres. Es decir, ha hecho por la lucha de clases lo que las Farc no han logrado en 50 años. Ha sido autoritario a la hora de imponer su visión de ciudad, es pésimo ejecutor y considera que está por encima de la ley. Todo apunta a que a Petro no le gusta el sector privado, ahí está profundizando un modelo que, por un década, ha llevado a Bogotá al abismo.

¿Y entonces por qué no actuó contra ese modelo en los gobiernos de Lucho Garzón y Samuel Moreno?

Con Petro estalla algo que ya venía ocurriendo. Durante Lucho hubo mucha improvisación en la realización de las obras, cosa que no ocurrió con Peñalosa y Mockus. Y durante el gobierno Samuel hubo un concierto para delinquir. Lo que pasa con ese efecto de la izquierda es que llegan a hacer política y de un momento a otro deciden que pueden administrar una ciudad con un presupuesto de $14 billones de pesos. Eso no es fácil.

Pero usted nunca se había metido en una coyuntura de la ciudad con la fuerza que lo hace ahora…

Sí nos le metimos. Nosotros estuvimos con unos candidatos pero fuimos derrotados y respetamos esos resultados. Pero en un momento dado hay una revocatoria. Cerca de 600 mil ciudadanos salen y dicen “sí señor”, es un nuevo escenario político.

Usted se montó sobre un caballito andando, ¿no le parece un poco oportunista?

La verdad yo le había dicho a Miguel Gómez: “Construyámosla”, pero el no quiso polarizar la revocatoria entre el presidente Uribe y Petro. Pero luego dije: “No, un momentico, lo que pase con Bogotá no es de uno, ni dos, es de todos. No me puedo quedar quieto. Yo soy un ciudadano, yo soy una figura política, tengo que actuar”. Haberme quedado quieto habría sido una derrota personal.

¿No cree que cuando el Centro Democrático no lo apoyó en su activismo por la revocatoria quedó la sensación de que usted se está quedando solo?

Ese pudo ser el mensaje, pero a mí no me dejaron solo. Yo le pedí al partido que no me apoyara. Triste que ningún periodista me haya llamado a preguntarme qué fue lo que pasó. Todos los periodistas tienen mi teléfono, soy el más accesible. Cuando Uribe me pregunta qué debemos hacer yo le digo que es mejor no polarizar la discusión, que dejen en libertad a la gente y que no apoyen abiertamente. Que no apoyen como partido sino como personas. Pero le recuerdo que el hecho de que yo esté en una colectividad no me quita el derecho a patalear por mi ciudad. Vamos a hacer un ejercicio pedagógico, la gente tiene que entender qué le debe exigir a sus gobernantes.

¿Qué le valora a Petro?

Es coherente ideológicamente. No me gusta el estado, punto. Eso es lo que él dice. Es coherente con la lucha de clases. Le reconozco que ha integrado el concepto de cambio climático a la discusión de ciudad pero no lo sabe implementar.

¿Conocía la decisión de la Procuraduría antes de que la anunciara Alejandro Ordóñez, cómo lo denunció Otty Patiño?

Yo conocía lo que sabíamos todos los periodistas. Que era muy probable que fueran a destituir a Petro. Sabía por las noticias, lo intuía. Yo con Ordóñez no me veo desde julio de 2013, cuando me iban a quitar la seguridad. Todos sabíamos que el proceso iba para allá. Lo único que dije en una charla informal fue “a Petro lo van a destituir, ¿cómo hacemos para recuperar la ciudad porque va a quedar muy golpeada?. Era un momento de patriotismo de ciudad para que la ciudad sufriera lo menos.

¿Usted llamó a los dirigentes de los partidos de la Unidad Nacional para ser su candidato a la alcaldía?

Sí llamé a Omar Yepes y le escribí a Simón Gaviria, y con nadie más. Quería saber en qué estaban. Si usted no está llamando a la gente en política no está en nada. Yo no me voy a meter en esa pelea en un momento electoral como el que se nos viene. Una pelea en la que no tenemos a Canal Capital. Yo creo que si el señor Ardila hiciera lo mismo, pero para el otro lado, ya le habrían quitado la licencia. Nosotros no tenemos recursos públicos, ni entidades, ni subsidios, ni canal de televisión como tiene el alcalde. Esa es nuestra pelea. Yo no los busqué para postularme a la candidatura, solo para saber en qué estaban.

Pero, si no es en Bogotá, queda liquidada por buen tiempo su carrera…

No, yo no vivo de esto. Además, de derrota en derrota vamos aprendiendo.

¿Al fin en qué quedaron sus denuncias sobre fraudes en la convención del Centro Democrático?

Eso es una historia vieja. Pero la convención la ganaron los políticos con sus métodos. Yo no soy político. Oscar Iván Zuluaga ganó y esa es mi lectura, no si hay legitimidad o no. Así suceden las convenciones, hoy me siento como deben estar de adoloridos los representantes y senadores porque les ganaron la convención conservadora.

¿Pero a usted le gusta más Martha Lucía Ramírez que Oscar Iván Zuluaga?

El que coja más viento tiene gran posibilidad. Yo creo que al final uno de los dos va a estar en segunda vuelta. Lo de Peñalosa no se sabe qué va a pasar. Si no es candidato sería una gran opción para Bogotá. La saca adelante en 18 meses. No sé qué vaya a pasar con esa candidatura. La campaña empieza el 10 de marzo.

¿Y en qué cambia su campaña por la revocatoria de Petro con la postergación de la Registraduría?

Es molesto lo que hace el alcalde peleando por la postergación. Nosotros vamos a dar la pelea y ellos se preparan para una contienda en abril o en marzo. Es un gran despliegue de gente y de recursos públicos movidos por la campaña del No. A nosotros sí nos beneficia porque estábamos muy encima y nos da tiempo para articular mejor la campaña. Esa puede ser la diferencia. Yo no creo que vaya a haber una decisión judicial antes del 6 de abril porque, para eso fue que Petro montó el carrusel de tutelas.

¿A qué cree que le está jugando Santos en el caso Petro?

A que cualquier cambio de gobierno en Bogotá ocurra después del 1° de julio para que él pueda dejar un encargado. Pero no se le olvide que este silencio y esa postura de pasar de agache frente al tema Petro tiene cálculos electorales. Todo lo que hace Santos tiene un calculo electoral detrás.

¿Cómo le parece la reacción del Gobierno frente a los escándalos de chuzadas y corrupción en el Ejército?

A mí todo eso me parece muy sospechoso. Dos semanas seguidas y la misma revista (Semana), me parece que no es casual. Hay algo detrás para apretar a las Fuerzas Militares. Los negocios militares no están en una compra de arneses, esos son contratos chichipatos. Hay alguien que quiere aconductar a las Fuerzas Militares. Como no sabemos qué pasa en La Habana, no sabemos si las están negociando.

¿Y la permanencia del ministro de Defensa?

Yo creo que Pinzón va ahí de gancho ciego del presidente. Las casualidades no existen, ni mucho menos en el periodismo. Y me atrevería a decir que Semana va de gancho ciego ahí también.

A propósito de las revelaciones sobre al sala Andrómeda, Semana en su primera publicación dijo que ésta estaría ligada a las chiviadas que el uribismo le hizo al gobierno…

Yo por ejemplo no hablo con un miltar desde septiembre de 2010. Cuando sacamos que iba a haber un diálogo con las Farc la fuente fue un civil. Nadie con charreteras me dijo. Este gobierno viene chuzando gente, chuzó a Hernán Peláez. Se habló de un coronel Nieto, que aparece tiempo después. Uno suma eso en el montaje que le hicieron a Arango Bacci por parte del presidente como Ministerio de Defensa y de Echandía como comandante de la Armada. Son los mismos personajes. A mí no me sorprendería que aquí estuvieran preparando un gran montaje y poco a poco estén armando un caso que beneficie al presidente.

Pero hoy los reclamos son al presidente, por no tener control de las Fuerzas Militares...

Me dio la impresión de que querían afectar la imagen del Centro Democrático, adoctrinar a los militares, beneficiar a Santos. Esto no es ninguna estrategia contra la paz, lo que querían hacer era un gran mpntaje electoral. Y venga le digo: lo otro que uno se pregunta es aquí quien está chuzando a quién. La Policía, la Central de Inteligencia. Unos negocitos cascareros. A mí estas coincidencias no me gustan.

¿Hoy se siente realmente parte del Centro Democrático?

Como dicen en el Bienestar Familiar: los niños buscan su hogar. El uribismo es mi única casa política. Aunque hoy esté haciendo la revocatoria, yo me siento parte. Y estoy esperando instrucciones del presidente Uribe, que va a dar el 10 de marzo. O incluso hasta después del 6 de abril.