"Por mí votan los liberales rasos"

Con la carta de la experiencia en el bolsillo, el exalcalde liberal asegura que sólo él puede sacar a Bogotá de la crisis. No le incomoda ir de últimas en las encuestas y culpa a Rafael Pardo de tener al partido con el 4%.

Se levanta a las seis de la mañana y se acuesta a medianoche. A sus 73 años, mitiga el cansancio de una larga campaña con una siesta imperdible de una hora y la convicción, asegura, de que a Bogotá la saca de la crisis un alcalde “con mente de estadista”.

Muchos le reconocen que fue durante su alcaldía (1992-1994) que la ciudad logró sanear sus finanzas y adoptó un esquema de gobierno moderno. Por eso, confiesa que la “crisis que vive la ciudad lo invitó a regresar”. Dejar los salones de clase en los que pasó estas dos décadas y lanzarse con el partido Alianza Indígena de Colombia (Aico) a una competida carrera en la que no parece importarles los austeros puntos que marca en las encuestas.

¿Qué tiene que ver un liberal de antaño respetable con los indígenas de Aico?

Tengo que ver mucho. En tiempos de la Constituyente, un columnista decía que los indígenas de aquí no tenían dos constituyentes: Lorenzo Muelas y Francisco Rojas Birry, sino tres, con Jaime Castro, porque me hice muy buen amigo de Lorenzo Muelas y él defendía el tema de la seguridad territorial, de la discriminación. Lorenzo, sin embargo, no tenía la preparación para volver esos textos constitucionales, y para defenderlo ante sus compañeros yo asumía la vocería. Ahí empezó mi comunicación con la comunidad indígena. Además, soy boyacense y todos tenemos sangre indígena.

¿Usted les cree a las encuestas?

No peleo con las encuestas. Tampoco gobierno ni hago política con las encuestas. Si hubiese gobernado con encuestas, la ciudad no hubiese salido adelante, porque las encuestas de entonces decían que la popularidad del alcalde ere muy baja. Desde la época de don Gonzalo Jiménez de Quesada no había habido un alcalde tan impopular; la gente esperaba que pegara ladrillos, colocara primeras piedras, cortara cintas, pero estaba en otro paseo.

Pero, ¿cómo se siente ocupando lugares no muy altos en las encuestas?

El electorado de Bogotá es de opinión, es independiente. Para alcaldía no hay voto de clientela, no hay voto cautivo y la elección de alcaldes en Bogotá se ha definido en la recta final, en los últimos días.

¿No les tiene miedo a las maquinarias?

Las maquinarias operan para la elección de Congreso, de Concejo y de JAL, para la elección de alcalde afortunadamente no. Si aquí existieran maquinarias no hubieran sido reelegidos Mockus ni Garzón, ni hubiera sido elegido Samuel Moreno. Aquí Álvaro Uribe sin ninguna reserva le pidió a la ciudad que eligiera a dos alcaldes: Peñalosa y Lozano, y la ciudad no se los eligió a pesar de que barría en las elecciones presidenciales.

Su partido de siempre, que ha sido el Liberal, parece dividido entre David Luna y Petro. ¿Algún liberal lo acoge?

A mí no me llaman los liberales de la calle 36. Pero creo que tengo el voto de los liberales puros y rasos. Es que ningún partido elige alcalde de Bogotá; al alcalde de Bogotá lo elige la gente en función de su personalidad.

¿Por qué pasa eso en Bogotá?

Eso pasa en todo el mundo, creo yo. Esa es la riqueza de la elección de alcaldes. La opinión parece que jugara en equilibrio.

En ese sentido, ¿la alianza de Uribe con Peñalosa no daría resultado esta vez?

Parece que no la ha dado. Ya fracasó una vez. Había anunciado que se iban a recorrer las localidades de Bogotá juntos y hasta el momento no sucede. Peñalosa da la impresión de que es un uribista vergonzante.

¿Insiste en que David Luna no es el candidato de todo el Partido Liberal?

David Luna tiene el aval del Partido Liberal, pero no los votos del Partido Liberal.

¿Por qué no arranca esa compaña? ¿Usted cómo la ve?

Creo que David Luna, Ginna Parody y Carlos Fernando Galán tienen más futuro que presente. Ellos seguramente serán alcaldes algún día, porque tienen tiempo para esperar, la que no puede esperar es la ciudad. Ellos hacen una campaña para contarle a la ciudad que quieren ser alcaldes un día y que tienen cualidades y talento político. Pero ellos saben que no van a salir elegidos. Y no se alían porque hacerlo es darles ventaja a los otros dos dentro de cuatro u ocho años.

Claro, pero, ¿no le parece que a usted le podrían criticar que tiene más pasado que presente?

Eso dice todo aquel que no puede acreditar una experiencia exitosa. La experiencia no la venden en el supermercado. Y esta coyuntura necesita un alcalde que entre a gobernar de una, no puede llegar a aprender.

¿Y por qué el Partido Liberal no le dio el aval a usted?

Eso hay que preguntárselo al doctor Pardo, quien tiene al Partido Liberal en un 4%.

¿Cuál es su plan de gobierno?

Son muchos temas. Primero, gobernar la ciudad con seriedad, sin clientelismo y sin utilizar la alcaldía como trampolín. Segundo, vamos a hacer reformas institucionales para sacar a la ciudad de la crisis. Las causas subsisten. Los organismos de control desaparecieron. ¿Dónde está la Personería? ¿La Veeduría? Eso hay que reformarlo. Además, hay que cambiar el régimen contractual. Bogotá se maneja con la Ley 80, cuando la ciudad no tenía chequera. Hoy cualquier contrato en el Distrito vale billones de pesos. Y estamos con un régimen contractual de otra época. El alcalde tiene que manejar los problemas de la movilidad, de la seguridad, pero también debe tener una visión de futuro. Por eso nosotros queremos hablar de la ciudad región. Es que hoy estamos frente a la Gran Bogotá, al Distrito Capital, más los municipios de la sabana, todo un ecosistema, un hecho geográfico, pero además un hecho económico y social.

¿Y qué acontece en esa ciudad región?

La industria bogotana está migrando a la sabana. Estamos depredando las mejores y más productivas tierras de la sabana, las estamos dedicando a desarrollos industriales y residenciales caóticos y anárquicos que, entre otras cosas, comprometen la seguridad alimentaria de Bogotá elevando los precios de los alimentos.

Y en el Distrito, ¿reformaría el Instituto de Desarrollo Urbano?

Hay que empezar por establecer que el IDU debería depender del alcalde y no de la Secretaría de Movilidad. Hay unas propuestas de reforma, como que el IDU deje de ser el que recauda la valorización. Pero no creo que la causa de la crisis sea que el Instituto recaude la valorización.

Pero el IDU era el que adjudicaba los contratos...

Sí, pero eso depende del régimen contractual que le da demasiada autonomía a los funcionarios que tienen capacidad contractual. Los tipos deciden el monto del anticipo, si se cede o no el contrato a terceros, si se amplía el contrato o si se aplica o no la sanción tras el incumplimiento de un contratista.

¿Qué falta por saberse del cartel de la contratación?

Lo que falta por saberse del carrusel de la contratación es el hueco fiscal que deja. He pasado derechos de petición y nadie se compromete a dar cifras. Pero mire el déficit en salud. Las deudas del Fosyga y las Empresas Prestadoras de Salud a los hospitales ascienden a $500 mil millones. Por otro lado, muchos propietarios han demandado al Distrito por los daños que les causaron la demora y la improvisación de las obras de las calles 26 y 116. Son unas contingencias judiciales que nadie sabe cuánto van a valer. Súmeles a eso que el director del IDU dijo que necesitaba $200 mil millones que no están presupuestados para reparar una vez más las losas de Transmilenio.

Hay otros candidatos con experiencia, ¿le gusta Mockus o Peñalosa?

Ninguno de los dos. La experiencia de ellos es otra. Ninguno de los dos sacó a Bogotá de la crisis. Mockus reconoce que si no hubiera recibido la ciudad de mí, hubiera fracasado. Y Peñalosa es un candidato para épocas de bonanza. Y la que viene es una época de siembra. Lo otro que hay que preguntarles a ellos, y también a Petro, es si la alcaldía es un premio de consolación por no poder llegar a la Presidencia de la República.

¿Mockus-Petro sería una alianza ganadora?

Esa alianza no la veo. Creo que en Bogotá los votos no son endosables.

¿El electorado le va a cobrar al Polo la debacle de Samuel Moreno?

Sí. Aurelio es un hombre serio, pero paga el precio del desastre político del Polo.

¿Qué bueno hizo el Polo estos cuatro años?

El Polo continuó la tarea social que se había comenzado en materia de salud y educación.

¿Consideraría adherir algún candidato?

No. Pero recibo adhesiones.

 

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