'Mientras me agredían, el Procurador estaba muerto de la risa'

Daniel Sastoque narra la forma en la que fue presuntamente agredido en un foro sobre matrimonio igualitario en el que participó Alejandro Ordóñez.

La concejala Angélica Lozano denunció que en el Congreso de la República fue agredida por un escolta cuando trató de defender a Daniel Sastoque, un activista LGBTI que fue atacado por ese sujeto.
La concejala Angélica Lozano denunció que en el Congreso de la República fue agredida por un escolta cuando trató de defender a Daniel Sastoque, un activista LGBTI que fue atacado por ese sujeto.

Cuando Daniel Antonio Sastoque se levantó esta mañana era un desconocido, un ciudadano más. Pero en cuestión de minutos, su nombre se convirtió en materia de controversia en redes sociales y en medios de comunicación nacionales. Este jueves, en el Congreso de la República, Sastoque fue agredido por un sujeto, al parecer un escolta, en un foro sobre el matrimonio igualitario organizado por el senador cristiano Edgar Espíndola, presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso, en el que participaron líderes cristianos y católicos, además de la intervención de Alejandro Ordóñez, procurador general.

Después de que el jefe del ministerio público terminara su discurso en contra del matrimonio homosexual, Sastoque intervino en el recinto y opinó sobre lo que él le parece una paradoja: que el defensor de los derechos humanos del país, el Procurador General de la República, arremeta contra las derechos, que según Sastoque, tiene la comunidad LGBTI (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgeneristas e Intersexuales) de enamorarse y tener una familia.

Insultado y agredido físicamente, él asegura que ni la policía ni el mismo Ordóñez llamó a la cordura y al respeto. La pelea del abogado Sastoque contra el jefe del Ministerio Público no es un tema coyuntural, de momento. El abogado fue funcionario de la Procuraduría. Entró a trabajar en el órgano de control disciplinario en 2008, por concurso de méritos, y se desempeñó hasta agosto de 2010 como asesor grado 19 de la Procuraduría Delegada Preventiva para los Derechos Humanos y Asuntos Técnicos. Uno de sus proyectos consistía en dar capacitaciones a funcionarios del Ministerio Público sobre las problemáticas que viven a diario la comunidad LGBTI.

Según Sastoque, por orden expresa de Alejandro Ordóñez, fue retirado de su cargo y trasladado a la Procuraduría Regional de Cundinamarca. De acuerdo con el abogado, en diciembre de 2012, tuvo que renunciar debido a la presión y la discriminación de la que era víctima: correos y carteleras homofóbicas, rechazo y mal ambiente laboral.
Es por eso que, el año pasado, Sastoque presentó ante la Comisión Internacional de Derechos Humanos una denuncia contra el estado colombiano alegando persecución de activistas defensores de derechos sexuales y reproductivos y de derechos de la comunidad LGBTI. Su queja fue llevada a audiencia el 14 de marzo de 2013 y ocho días antes su casa fue víctima de un atentado.

¿Quién es Daniel Antonio Sastoque?

Yo soy un abogado y activista defensor de los derechos de la comunidad LGBTI.

¿Usted fue agredido este jueves en el Congreso de la República, en el foro sobre el matrimonio igualitario?

Sí. Me gané un puñetazo, me sacaron a empujones, me insultaron. Me gritaron que era un marica.

¿Y por qué?

Este era un evento público, citado por católicos y cristianos para hablar en contra del matrimonio igualitario. Pero este tema no solo concierne a credos, también a quienes hacen parte de la comunidad LGBTI. Cuando intervine, después de que Ordóñez terminó su discurso, dije que no me parecía que los activistas no tuvieran el derecho a opinar sobre el tema y que me parecía inequitativa la participación en el evento pues sólo hablaban el presidente de la comisión y Ordóñez.

¿Y quién lo agredió?

No lo sé, todo pasó muy rápido. El sujeto que me agredió, después se sentó en medio de la concejala Angélica Lozano y de mí. Le exigimos que se identificara, sin embargo no quiso hacerlo. Por más que Lozano le exigió a la Policía que hiciera algo al respecto, fu imposible y, aparte de eso, intentaron sacarme nuevamente. Solo sabemos que es un escolta. ¿De quién?, no sé.

¿Y cómo termina la concejala Lozano agredida y metida en el problema?

Ella estaba sentada dos pues del mío. Cuando hubo el primer inconveniente ella se acercó a mediar. Los ánimos ya estaban al rojo, cuando me lanzaron el puñetazo, yo retrocedí y ella quedó en el medio del problema.

¿Y qué hicieron la policía y el Procurador?

Nada. Es increíble que esto haya pasado en el Congreso de la República. Ordóñez, en cambio, estaba muerto de la risa. Indignante.

En su lucha, ¿es el primer agarrón con el procurador Ordóñez?

No. Yo fui funcionario de la Procuraduría. Trabajaba en una delegada que tenía que ver con defensa de derechos humanos y asuntos étnicos, allí empecé a dar capacitaciones sobre temas de la comunidad… eso no gustó y Ordóñez me mandó para la Procuraduría Regional de Cundinamarca. Cuando llegué, al parecer todo el mundo en esa oficina sabía que llegaría y me hicieron la vida imposible.

¿Cómo?

Me mandaban correos con mensajes homofóbicos. En las paredes, pegaban carteleras discriminatorias, me insultaban con el visto bueno de los jefes. Qué ironía: en el organismo que lucha por la defensa de las derechos: me cansé y renuncié. Pero demandé al estado colombiano perseguir y no garantizar los derechos de activistas defensores de derechos sexuales y reproductivos y de derechos de la comunidad LGBTI.

¿Y qué pasó luego?

Nada. La misma Procuraduría dijo que estaba incansablemente comprometida con su labor y negó que el estado estuviera persiguiendo a activistas.

¿Usted fue víctima de un atentado?

Eso ocurrió el 7 de marzo de este año, ocho días antes de llevarse a cabo la audiencia, en Washington, de la Comisión. En ese momento no había nadie en la casa, pero dispararon por la ventana. Cuando fui a denunciar esto ante la Fiscalía, esa entidad no quería recibírmela. Lo que pienso de todo esto, es que estas actuaciones se han vuelto sistemáticas: no sólo en contra de activistas LGBTI, lo mismo ocurrió contra Mónica Roa y Adriana Tovar, activistas que estuvieron a favor de la despenalización del aborto en los tres casos aceptados por la Corte Constitucional.

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