Muerto en Kennedy: ¿negocio de drogas?

La víctima fue Carlos Fernando Pachón, de 38 años. Aunque el procedimiento fue del CTI y el Gaula del Ejército, y la Policía hizo el levantamiento, nadie habla del caso.

Habitantes del barrio El Tintal presenciaron el levantamiento. / Alexis Gómez Gutiérrez

Silencio. Es lo que han guardado los organismos de seguridad de Bogotá, tras el extraño operativo que en la tarde del pasado martes adelantaron detectives del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía y personal del Gaula del Ejército, en el barrio El Tintal, de la localidad de Kennedy. Tras una persecución, un choque y un cruce de disparos, las autoridades (no se sabe de cuál de las dos instituciones) dieron muerte con arma de fuego a Carlos Fernando Pachón Medina, de 38 años, y capturaron a un ciudadano. Esta es la única información que hasta el momento se tiene del caso, ya que ninguna autoridad ha querido dar detalles.

Al tratar de establecer contacto con el comandante de la Decimotercera Brigada del Ejército y el jefe del Gaula del Ejército Cundinamarca (adscrito a la misma brigada), para conocer su versión de los hechos, la razón que enviaron los oficiales a través de la oficina de prensa fue que no iban a designar a un vocero institucional para hablar del caso, porque según ellos sólo participaron en la operación en respuesta a una solicitud de apoyo que les hizo el CTI de la Fiscalía y que era a esa entidad a la que le correspondía dar detalles del procedimiento oficial.

Sin embargo, uniformados del Gaula del Ejército consultados por El Espectador, que conocieron algunos detalles de la operación, ratificaron que acudieron para brindar apoyo al CTI, tras la solicitud oficial. “Lo que dijeron fue que tenían información de una supuesta negociación de estupefacientes. Ante la petición oficial, simplemente se prestó el apoyo como colaboración institucional”, indicaron.

Pachón Medina (quien murió en la operación) y el detenido (del cual se desconoce su identidad) se movilizaban en una camioneta azul oscura, de vidrios polarizados, marca Nissan Murano, de placa EKO102. De acuerdo con el relato de algunos miembros del Gaula (y ratificado por algunos testigos), tras la información del CTI de la Fiscalía, planearon la operación y al intentar capturar a los que se movilizaban en la camioneta, ellos emprendieron la huida.

En un taxi, de placa VDQ104, iban algunos agentes de civil, que participaron en la persecución e interceptaron el vehículo, atravesándosele en el camino. Supuestamente Pachón Medina, quien iba al volante, inicialmente embistió el taxi y luego dio reversa para escapar, pero se subió a un andén y chocó contra un árbol. Fue en ese momento que se dio un supuesto cruce de disparos, en el que murió el conductor. Luego, los agentes se bajaron del taxi y capturaron al acompañante. Hasta el momento se conoce que en el sitio, y en poder de los pasajeros de la camioneta, sólo encontraron un revólver.

Sobre la víctima de la operación se sabe que es un técnico aeronáutico que supuestamente trabaja para una aerolínea y que está afiliado a riesgos profesionales como empleado de una empresa dedicada a la fabricación y reparación de aeronaves. Al consultar bases de datos públicas, se pudo establecer que era el propietario del vehículo modelo 2004 y, a pesar de tener los documentos de éste al día, no tenía las licencias de tránsito, ya que aparece con un reporte que indica que estaba retenida. Además, que en el certificado de la Procuraduría no registra antecedentes. Sin embargo, cuenta con una inhabilidad especial permanente para aspirar a cargos de elección popular, por cuenta de una posible condena en su pasado, la cual no se pudo establecer.

Al consultar al CTI en Bogotá, para conocer detalles de la investigación que motivó el operativo en el que murió Pachón Medina, la respuesta de su oficina de comunicaciones fue que no iban a hacer ningún pronunciamiento. La razón: por transparencia, la investigación de la muerte de Pachón Medina la asumió la Sijín de la Policía Metropolitana de Bogotá, la cual puede tener detalles.

Finalmente, al consultar a la Policía Metropolitana, su respuesta fue similar a la del Ejército: “Que la institución no estaba autorizada a dar declaraciones, ya que ellos sólo se habían encargado del levantamiento del cadáver. Que los que debían hablar eran los del CTI. Al final, ninguna autoridad dio declaraciones alrededor de esta operación, que dejó un muerto y un capturado, dejando más dudas que respuestas.

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