Muiscas en el olvido

El futuro del cementerio indígena en Usme está en vilo por una decisión del Distrito que deja sin presupuesto el proyecto. En seis meses la Secretaría de Cultura tomará una decisión.

En el lugar fueron encontrados 135 restos de individuos muiscas.

Hace cinco años fueron encontrados los restos de un hombre mutilado por una máquina retroexcavadora. Esos fueron los primeros vestigios de un lugar sagrado. Su cuerpo estaba asentado en la hacienda El Carmen, al suroriente de Usme. Sus huesos, su cráneo, su tumba, todo remitía a al pasado muisca. Los constructores de Metrovivienda, que habían demarcado en sus planos este lugar y la hacienda La Esperanza para construir 6.200 viviendas de interés social, se detuvieron. Tan sólo a 50 centímetros de estos restos apareció el maxilar de un hombre de mediana edad que había muerto rodeado por cerámicas prehispánicas.

Dos arqueólogos, Ana María Groot y José Virgilio Becerra, de la Universidad Nacional, empezaron a explorar el territorio. Los primeros resultados: 135 restos humanos, 2.500 tumbas, 10.000 individuos bajo tierra, 300.000 fragmentos de cerámica y 45 piezas de alfarería. La historia de 20 generaciones. En ese entonces el Distrito anunció que allí se construiría un museo arqueológico para la comunidad de Usme. Más tarde, el alcalde Gustavo Petro prometió un parque arqueológico. Dijo que lo conservaría, que construir viviendas en los bordes de la ciudad mantenía la segregación social.

El paisaje, sin embargo, no es el que prometieron. Cuando este diario visitó el lugar sólo había un vigilante y dos perros guardianes. Las fosas, cubiertas de plástico. Los hallazgos, en un laboratorio de la Universidad Nacional. No había ningún indicio de alguna construcción. 

La situación de la hacienda El Carmen es la misma que hace tres años. El predio sigue en manos de Metrovivienda, el Distrito no ha entregado una propuesta oficial para intervenir el lugar y el profesor Becerra, luego de entregar el Plan de Manejo Arqueológico, ha estudiado los restos encontrados en la Universidad Nacional. No es común encontrárselo por la hacienda El Carmen, simplemente porque el Distrito no ha fijado el futuro de este lugar.

De hecho, la modificación excepcional del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) no elimina el plan parcial de Metrovivienda para construir viviendas de interés social y prioritario en la hacienda El Carmen. Uno de los escenarios que aparece vigente es la construcción de 400 viviendas. El plan que propuso Metrovivienda en su momento (y que no ha sido derogado) consiste en construir en 22 hectáreas, en las 30 que tiene El Carmen. Las ocho restantes serían reservadas para el hallazgo arqueológico.

Esto está lejos de cumplirse. Para que fuese así, Metrovivienda debió ceder los predios a la Secretaría de Cultura y al Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC), algo que, a la fecha, no ha sucedido. Fuentes de la Secretaría le dijeron a este diario “que si se llagaran a ceder las hectáreas tocaría hacer una revisión con la Secretaría de Hacienda para ver cómo se va a desarrollar el programa de sostenibilidad. Actualmente no existe un recurso específico para este proyecto. Metrovivienda está haciendo los estudios de suelo para obtener la licencia de urbanismo. Gestionar los recursos para las vías de acceso y redes de servicios públicos para esta zona cuesta alrededor de $8.000 millones. Es un proyecto de alto costo que no sabríamos cómo se sostendría en el tiempo”.

La Secretaría asegura que por el recorte presupuestal de 2014 no existen recursos para ejecutarlo: “Realizarlo valdría cerca de $32.460 millones. Esto incluyendo la investigación arqueológica y la adecuación del terreno para construir equipamientos culturales. Hemos estimado que el costo del museo y parque arqueológico podría ser de alrededor de $17.636 millones. Es un aproximado por área de metro cuadrado (que cuesta $1’600.000). Eso sí, con la continuación de la excavación comenzaría a subir el costo. Sin embargo, estamos trabajando en la ruta que vamos a tomar. En seis meses la ciudad deberá estar tomando decisiones frente a los diseños”, dice una fuente de la entidad.

Este escenario es amable si se compara con otro que está analizando Metrovivienda. Fabio Mariño, director del Departamento de Gestión Social de la entidad, le dijo a este diario que “la gran proyección de las 52.000 viviendas en Usme ya no va. La actividad de Metrovivienda en el nuevo escenario es no continuar creciendo en la zona periférica de la ciudad. Lo único que estamos haciendo es cuidar el terreno para la implementación del plan de manejo arqueológico definido por la Universidad Nacional. Metrovivienda no quiere desarrollar alguna construcción en específico”. La posibilidad de ceder las 30 hectáreas está latente. 

El concejal Diego García, quien ha seguido de cerca el proceso, dijo que “hay dos posiciones en Metrovivienda: los que dicen que van a construir en las 22 hectáreas y los que argumentan que prefieren entregar las 30. Además, la Secretaría de Cultura no ha asumido el proyecto, porque no tiene el presupuesto para hacerse cargo de todo el terreno”. 

El problema podría tomar dimensiones mayores si se aprueba un proyecto de acuerdo que presentó el concejal García en el cabildo distrital. Éste solicita “la declaratoria como área arqueológica protegida de la hacienda El Carmen”. En caso de que el Concejo apruebe este proyecto, se cederían las 30 hectáreas para el hallazgo arqueológico. La justificación: “Según la voz y la memoria ancestral del pueblo muisca, el lugar representa la puerta del camino hacia el padre creador. Es por donde los espíritus de los mayores siguen el camino espiritual que el padre Bochica abrió desde su llegada al territorio por Pasca. Es el lugar donde se hacían los funerales de los ancianos de sabiduría”, dice uno de los testimonios recogidos por García. Este proyecto de acuerdo también le exige al Distrito “definir la entidad responsable de desarrollar e implementar el plan de protección para el lugar”. “El alcalde ha prometido en cielo y tierra que el sitio será un museo arqueológico. Pero de ahí para abajo hay un choque y el lugar estar abandonado”, asegura García. 

Detrás del futuro de la hacienda El Carmen existen otros intereses. El alcalde de Usme, Leonardo Salgado, señala que un escenario que se ha planteado es que “se construya una sede de la Universidad Distrital para que los estudiantes de la zona no tengan que realizar trayectos tan largos como este. Sin embargo, hasta ahora estamos en una mesa analizando las propuestas. Algo que está claro es que ni la Secretaría de Cultura ni la alcaldía local cuenta con el presupuesto para mantener estos predios. Habría que buscar una alianza, pero la comunidad indígena se opone”.

Este es otro asunto. La comunidad muisca de Usme planea solicitarle a la Nación que declare la hacienda El Carmen como resguardo. Esto, sin embargo, se discutirá con el Distrito en las mesas de trabajo para definir el futuro del hallazgo. “Para avanzar en una declaratoria de resguardo hay que llevar todo un proceso. Demostrar la historia y todo el referente cultural del lugar”, asevera una fuente cercana al proceso. 

En el IDPC y en el Museo de Bogotá existe la preocupación de que lo que han planeado para el lugar quede en el olvido. Julien Petit, director del Museo, dice que llevamos un año trabajando en esto. Queremos tener un museo de sitio en Usme. Aquí es importante incluir dentro de la concepción de patrimonio la historia precolonial de la ciudad. Hay dinámicas territoriales y comunitarias que es necesario incluirlas en el momento de elaborar el museo de sitio. En cuanto al diseño, podemos decir que no será un implante de arquitectura moderna”. Sin embargo, ni Petit, ni el IDPC saben cómo será financiado el museo.

Lo único claro es que si Metrovivienda cede las ocho hectáreas, 4,4 serían para el parque arqueológico, 2,2 para la construcción de parques de recreación pasiva y 1,3 para el centro cultural o museo.

Los hallazgos

Durante los últimos tres años, José Virgilio Becerra (arqueólogo que lideró la intervención en la hacienda El Carmen) ha investigado los restos encontrados. Dice que sólo se ha explotado un 0,5% del potencial arqueológico que tiene el lugar: “El área excavada fue de 400 metros cuadrados. Nos hacen falta 89.600 por explorar. Si gastamos tres años analizando lo que encontramos, podríamos decir que son necesarios 600 años para terminar con la excavación. Esto requiere siglos. Rompe con las percepciones frente a un yacimiento arqueológico. Y no se trata de sacar todo para construir casas. Este es un lugar de comunicación con el mundo de las fuerzas que controlan la naturaleza”.

Es algo que no se encuentra todos los días, dice. Él es uno de los arqueólogos que confían en que este hallazgo podría representar “una nueva visión para el país. Una que desdibuje los estereotipos de narcotráfico y guerrilla. Reclamemos esa parte prehispánica. Este es uno de los espacios construidos por las poblaciones que vivieron acá y que durante cuatro siglos conformaron un pensamiento cosmológico. El contexto funerario nos cuenta la relación entre el mundo de los vivientes y el de los dioses por intermedio de los muertos. Es un lugar privilegiado de comunicación”. 

La historia de cada tumba es distinta. Eso es algo que aparece en los expedientes arqueológicos. Existen restos que datan del año 1200 d. C, otros de 1540 o 1550: “Tenemos evidencias de traumas generados por armas españolas, vidrios dentro de las inhumaciones, ¡huesos de vaca dentro de una inhumación¡ Este cementerio recorre 400 años de historia. ¡La relación que existe cuando vemos alguna inhumación es entre el mundo de los dioses!

En la emoción del hallazgo el arqueólogo esconde una decepción. “Es evidente que la investigación en este campo no genera datos ni está en dirección de los proyectos de vivienda, y mucho menos forma parte de los compromisos electorales. Es la historia de una comunidad... Es como si te dijera que uno de tus ancestros que vivió hace 400 años lo enterraron ahí”.

El valor histórico del descubrimiento

De acuerdo con José Virgilio Becerra, “la visión que tenemos de los muiscas proviene fundamentalmente de los relatos de los conquistadores y de los cronistas españoles de los siglos XVI y XVII. Los recientes aportes de la investigación arqueológica sobre el territorio muisca y los datos obtenidos en la hacienda El Carmen de Usme permiten darle una profundidad cronológica a estos pobladores y estudiar sus dinámicas de cambio sociocultural, económico y político a través de cuatro siglos de evidencias”.

Sobre la historia se puede decir que han sido recuperados elementos asociados con rituales funerarios y “se han descubierto al menos seis tipos de bóvedas con formas circulares, ovaladas y con cámaras laterales”.