Mujer denuncia que hombre le fracturó la cara a golpes por equivocarse de calle

Hedna está incapacitada por 25 días, dice que el supuesto agresor le pidió agradecer por no matarla y que los policías que atendieron el caso fueron sobornados.

Hedna recibió una incapacidad por 25 días, por parte de Medicina Legal. Óscar Guesguán - El Espectador

Lo que parecía que iba a ser una amena reunión familiar, terminó para Hedna* en una brutal agresión física y verbal contra ella, ante la mirada impotente de sus hijos menores de edad. La mujer relata que hacia  las 9p.m. del martes, cuando se dirigía en su vehículo al cumpleaños de una prima en el barrio Usaquén, en compañía de su esposo, su hija de 15 años y su hijo de 9, se equivocó de calle e ingresó a un callejón sin salida, por lo que tuvo que dar reversa y el carro se posicionó en la entrada del conjunto residencial Belmira del Country, en la carrera 7C #138-19.

En ese instante, una camioneta negra de residentes intentó entrar al complejo y bloqueó la movilización del vehículo de Hedna, y ahí se inició el enfrentamiento. El conductor, identificado como Carlos Alberto Rojas Avellaneda, empezó a gritarle groserías a la mujer y a reclamarle por qué iba a “entrar al conjunto si esa propiedad es privada”. Ella le pide que retire su carro para mover el suyo, y le solicita no ser grosero porque lleva niños al interior de su vehículo.

De la camioneta se baja entonces otro hombre más joven, que era el hijo del conductor, Carlos Felipe Rojas. El sujeto, según la mujer, empieza a lanzar objetos que saca de su bolsillo que parecen ser monedas. El esposo de Hedna se baja entonces a intentar controlar la situación y defender a su familia, pero el supuesto agresor llama a los vigilantes del conjunto y grita que la familia quería robarlo. El esposo es inmovilizado por los celadores.

“Yo observo que este sujeto al parecer tenía un arma de fuego en la cintura, ya que se veía una cacha, yo tenía el celular a la mano llamando a la Policía, él me lo rapa, lo arroja al piso y cuando fui a recogerlo me cogió del cabello”. A la par, de acuerdo con el relato de la mujer ya consignado en una denuncia penal, el padre del supuesto agresor lo alentaba a que continuara con la agresión. “Le decía que me diera duro para que aprendiera a no meterme a su propiedad privada”, agrega.

La golpiza que recibió la mujer en su rostro le fracturó los huesos de la nariz (está a la espera de saber si necesita una cirugía) y le partió el parpado.  “Me decía que él me podía matar porque yo estaba invadiendo su propiedad privada”, cuenta Hedna. El personal de seguridad del conjunto residencial tampoco intervino, según lo denunciado, y mantuvo inmovilizado al esposo de la mujer.

Segundos después, su hija de 15 años se bajó del carro para intentar enfrentar al hombre que agredía a su madre. “El señor fue a agredir a mi niña y le dije que no la tocara a mi niña, otra niña del conjunto también me auxilió. Me tenía sujetada del cabello con una mano, y con la otra me golpeaba”, afirma Hedna.

Mientras tanto, vecinos que alcanzaron a ver lo que sucedía llamaron a la Policía. Minutos después dos uniformados llegaron al sitio. El supuesto agresor había ingresado a su apartamento ubicado en el piso 11. “La Policía entra y habla con el papá del agresor y con la hermana de éste…el patrullero accedió a subir con ellos, la joven que me auxilió me dijo que el señor le ofreció dinero, a los diez minutos baja diciéndome que no podía realizar la captura de este individuo porque estaba refugiado en su casa y no tenían orden judicial. Y me dice que acepte dinero para no denunciar el caso, y que dejáramos de esa forma, que era compensación por lo que me habían hecho. Yo no acepté, esa persona tiene que ser judicializada, si me agredió a mí puede agredir a otra mujer”, sostiene Hedna.

“Usted ya está bien, es solo un rasguño en el ojo, por ahí sangran mucho por lo general”, con estas palabras afirma Hedna que los uniformados abandonaron el sitio indicándole que tenía que ir a Medicina Legal, pero no le informaron el procedimiento a seguir ni la auxiliaron llamando a una ambulancia.

Ahí empezó la travesía por Bogotá para intentar recibir atención médica y radicar la denuncia penal. En Medicina Legal le dijeron que debía ser atendida primero por la EPS, así terminó en el Hospital Militar, donde la atendieron y le dieron 22 días de incapacidad. Hacia la 1a.m. del 7 de diciembre volvió a Medicina Legal, ahí la incapacidad fue dada por 25 días. Luego, a las 9p.m. en la Unidad de Reacción Inmediata de Paloquemao, no le recibieron en un principio la denuncia porque “atendían solo en el horario de 8a.m. a 2p.m., y tenía que llegar temprano para solicitar el turno”.

Con un detalle más: “Al parecer nos dieron una cédula falsa del agresor porque no aparece registrado”, dice Hedna. Del papá del sujeto, Rojas Avellaneda, se sabe que es ingeniero eléctrico de la Universidad Nacional, tiene estudios de posgrado en París y Reino Unido en bioquímica y biología molecular, fue profesor de la Pontificia Universidad Javeriana (en materias como Física, Biomecánica y Biofísica), y ha sido becado por la comunidad europea, el gobierno francés y la Unesco.

“No más maltratos contra la mujer, mientras estoy en mi casa adolorida, me duele todo, no puedo respirar, no puedo dormir, no puedo comer, el agresor está en su casa cómodamente, tal vez riéndose acordándose de lo que ocurrió, sintiéndose más hombre porque le pegó a una mujer, esa es la sociedad machista, se burlan ellos mismos de lo que hacen pensando que por su posición económica no les va a pasar nada, se sienten protegidos por esa posición y por el hecho de ser hombre.”, concluye la mujer, quien le pidió a las autoridades revisar las cámaras del sector donde ocurrieron los hechos y usar las grabaciones como pruebas.


 

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