Mujer dio a luz en un Transmilenio

Fue atendida por una pasajera en un articulado que iba rumbo a la estación de la Calle 63. Al parecer, el bebé y la madre no sufrieron ninguna complicación.

Archivo AFP

Transmilenio, por unos minutos, dejó de ser ese espacio de gente corriendo, caos e incomodidad. A las 2:30 de la tarde de este jueves, en la estación de la calle 63, el afán hizo una pausa. Un articulado del sistema, que cubría la ruta B13 (El Tunal-Portal Norte), se convirtió en espacio de vida: Diana Suárez, de 19 años, dio a luz.

A la joven le había llegado el día de conocer a su hijo. Junto a su compañero, tomó la maleta de parto (donde tenía todo lo del bebé) y emprendió su viaje en Transmilenio rumbo al Hospital San José Infantil. Sin embargo, el bebé no le dio tiempo. En pleno viaje, las contracciones se hicieron más fuertes y antes de llegar a su destino  empezó trabajo de parto. 

Entre los curiosos, dos mujeres se acercaron a ayudarla. Mientras una le sostenía la cabeza a la nueva mamá, otra esperaba el alumbramiento. “Tranquila… tranquila”, le decían a la joven, mientras el padre, nervioso y en silencio, permanecía arrodillado al pie de la señora.  Faltaba poco y por orden de un patrullero, el conductor se detuvo en la estación de la calle 63. Siete minutos después la tensión terminó cuando se escuchó el llanto del recién nacido.

La mujer que se encargó del parto, que a todas luces sabía lo que hacía, pidió que alguien le consiguiera un par de cauchos y unas tijeras. Los necesitaba para cortar el cordón umbilical “Yo iba a prestar mi navaja, pero alguien apareció con las tijeras en el momento justo”, relató Édgar Aponte, uno de los testigos.

El acompañante de la joven se quitó la camisa para cubrir el bebé. Mientras atendían a la mujer, él se sentó en una silla a observar y arrullar al pequeño, mientras llegaba la ambulancia. Finalmente, llegó la camilla y un patrullero trasladó a la madre y a su bebé hasta el vehículo de emergencia, que los trasladó hasta el  hospital donde, hasta anoche, se encontraban fuera de peligro.

Del nerviosismo y la curiosidad que vivieron los pasajeros, se pasó a la alegría. “Fue un momento que puedo describir en tres sentimientos: sorpresa, por toparse con una escena como estas; impresión, porque uno no está preparado para ver un parto, y alegría, al ver que el bebé nació bien. Es muy bonito ser testigo de un momento como estos. Es un momento que no olvidaré”, concluyó Aponte. 
 

 

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