La importancia de los archivos para construir la verdad del conflicto armado

hace 16 mins

"No me meterán los dedos en la boca"

El candidato niega que haya alianza con Mockus y le exige a Peñalosa que rechace apoyos de los concejales que él ha denunciado.

“¿Qué es más dura, una campaña a la Presidencia o una campaña a la Alcaldía?”.

El candidato a la Alcaldía Gustavo Petro no sonríe. Frunce el ceño y dice que se agotaba más el año pasado, cuando buscaba ser presidente, pero que la campaña a la Alcaldía tiene sus trajines. “Sobre todo cuando vas ganando —dice— y comienzan los ataques”.

Esta semana, mientras volvió a denunciar con nombre propio a cuatro miembros del Partido de la U por presuntos nexos con el cartel de la contratación, los medios hicieron eco de una columna del exministro de Interior Fernando Londoño Hoyos, quien sostiene que Petro está inhabilitado para ser candidato. Hoyos asegura que Petro fue condenado por porte ilegal de armas en sus tiempos de militancia en la organización guerrillera M-19. Petro lo niega y, en una kilométrica defensa en Twitter, aseguró ese mismo día que lo suyo fue una contravención bajo un Estado de Sitio y que la inhabilidad no se sostiene.

¿Se siente atacado? “Claro —responde—, son ataques de la extrema derecha y los candidatos que no quieren que yo gane. Tienen todo un plan que es desprestigiarme”.

El tiempo es corto y el temario es largo, por eso es que obligadamente hay que comenzar por sus constantes coqueteos con el candidato Antanas Mockus.

¿Qué puede contar de su alianza con Mockus?

Lo único que hemos hablado es cómo impedir que ese tipo de chismes estén en la prensa, porque en realidad no hay ningún contrato oficial entre las campañas y muchísimo menos una transacción de tipo burocrático.

¿Pero es cierto que, incluso antes de que la ASI le diera el aval a Mockus, hubo un intento de unión por parte de su partido?

Antes de la inscripción de Mockus intentamos una construcción de fuerzas colectivas, no solamente con Mockus: con Gina (Parody) (candidata independiente), con (Carlos) Galán (candidato de Cambio Radical) e incluso con el Partido Verde.

¿Se aliaría con Parody y Galán?

Yo mido la política por causas, por programas, no por intereses y mucho menos por componendas. Y mirar la política por causas permite mirar qué distancias y cercanías hay.

¿Y qué puntos los unen?

Con Gina y Galán, indudablemente un tema fundamental que es impedir que se expanda la ciudad por un razón y es que el cambio climático no permite una ciudad sostenible si ésta se expande contra el agua y contra la tierra. Tanto Galán como Gina tienen una apreciación similar.

Con Mockus, usted ha dicho que los une la preocupación por la ética pública. Pero en una eventual alianza, ¿cómo lidiaría con ideas como la privatización de empresas públicas, que Mockus realizó en el pasado?

No tenemos que estar de acuerdo en todo, por eso reivindico la tesis de Álvaro Gómez: el acuerdo es sobre lo fundamental. Visiones diferentes impiden que un proyecto político sea idéntico a otro, pero en esas diferencias es posible encontrar unos temas de acción común.

¿Cree que todos irán hasta el final?

Es probable. La experiencia que he tenido en este tipo de campañas indica que cuando alguien se lanza es muy difícil que deje de ser candidato.

Esta semana usted revivió las denuncias a miembros del Partido de la U por presuntos nexos con el cartel de la contratación, pero algunos lo vieron como convenientes denuncias reencauchadas...

Pues si no los hubieran reencauchado como candidatos, no tendría razón de ser. Pero si usted sabe que tiene las pruebas de hechos de corrupción cometidos por estas personas, se hacen públicas y el partido de Juan Lozano decide volverlos a avalar como candidatos, ¿qué hacemos? ¿Nos quedamos callados porque ya se hizo público esto?

Usted es un gran investigador y un gran denunciante, pero nunca ha ejercido un cargo ejecutivo. ¿No le da temor el tema administrativo?

Es un desconocimiento de mi vida y de mi capacidad académica. Yo hice un doctorado en administración, una especialización en Desarrollo y Medio Ambiente y soy economista. Pero, además, la administración se rige por la ley y no puede salirse de ella y lo que nosotros hemos hecho en 15 años ha sido estudiar la ley y la norma y descubrir las minucias de la administración pública a escala nacional y distrital. Si no, ¿cómo cree que hubiera podido descubrir el cartel de la contratación?

¿Qué les dice a quienes aún lo relacionan con el Polo y temen que en su administración se establezca un nuevo cartel de la contratación?

Yo fui el que descubrió el cartel de la contratación, tonto sería si lo dejo armar de nuevo. Sé cómo es que opera. A otro es posible que le metan un dedo a la boca, pero no al que los descubrió.

Durante el escándalo usted siempre mantuvo la postura de que Samuel Moreno debía renunciar por tener una responsabilidad política. ¿De llegar a la Alcaldía renunciaría si se destapa un escándalo de corrupción?

Si apareciera un nuevo cartel, indudablemente tendría una responsabilidad política.

Usted habla mucho de sus fortalezas, ¿cuáles son sus debilidades?

Las debilidades son los tiempos. Nosotros decimos que queremos construir cien colegios, pero eso significa más infraestructura educativa y la dificultad real está en encontrar los 100 lotes en Bogotá para empezar a construirlos.

¿Cómo ve a su excompañero del Polo, el candidato Aurelio Suárez?

Aurelio es un académico, nunca he tenido queja de él. Comparte la postura sectaria del Moir, que fue la que llevó a (Jorge Enrique) Robledo a apoyar a Iván Moreno. A Aurelio lo veo con la intención de usar la campaña para hacerle oposición a Santos y eso es confundirse de escenario. El que tiene que hacerle la oposición a Santos es el senador Robledo. Están confundidos y eso tiene que ver con el hecho de que hace un año no tomaron la decisión de expulsar a Iván y a Samuel Moreno (del Polo).

Sus opositores aseguran que usted es el “Polo disfrazado”, ¿qué queda del partido en usted?

Me quedaron todos los principios fundantes. El Polo se creó para ser el partido de la defensa de la Constitución del 91. Pero se lo tomaron las mafias y no quisieron quitárselas de encima.

¿Qué sectores no quieren que usted llegue al Palacio Liévano?

Hay varios capitales. Los operadores del Transmilenio, los dueños de tierras del borde del perímetro de Bogotá, las universidades de garaje —que se quedarían sin demanda si establecemos la universidad pública en el colegio—, algunos constructores ligados a la expansión y, entre otros, el cartel de la contratación.

¿A quién quiere el cartel de la contratación?

Al que le permita sobrevivir. Hoy hay un cartel que está en declive, pero otro está subiendo para sustituirlo y este último está haciendo sus apuestas.

¿Qué debería hacer Enrique Peñalosa frente a los concejales Hipólito Moreno, Edgar Torrado, Orlando Parada y Andrés Camacho, a quienes usted acusó esta semana de estar vinculados con el cartel de la contratación?

Ellos hacen parte del Partido de la U. Por eso el primer responsable es Juan Lozano, y Juan Lozano hizo algo mucho peor que el Polo y los abrazó. Ahora, indirectamente, Peñalosa debería asumir la responsabilidad de rechazar públicamente el apoyo de esos concejales. Pero Peñalosa, en cambio, salió a decir que a mí me respaldaron los Moreno, cuando en realidad debió tener la prudencia de rechazarlos, para que no le pase lo que ya ha pasado.

¿Le preocupa esta actitud?

Me preocupa que el cartel de la contratación tenga poder político. El cartel actuó a través de todos los partidos. Pero donde obtuvo una gran influencia indudablemente fue en el Partido de la U.

 

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