La nueva cara del río Magdalena

Una de las apuestas más importantes de la administración regional es la recuperación vial de la arteria más importante del país.

Cerca de 800 toneladas se transportarían entre Puerto Salgar y Puerto Berrío (Antioquia). / Cortesía Gobernación de Cundinamarca

Transportar una tonelada de materias primas o cargamento por tierra cuesta cinco centavos por kilómetro. Mover esa misma tonelada por agua cuesta menos de un centavo por kilómetro. Sin embargo, el río Magdalena, una arteria fluvial que atraviesa el país por 1.550 kilómetros y que pasa por 18 departamentos, apenas empieza a tener encima los ojos de empresarios para explotar todo su potencial: con una inversión de $2,2 billones anunciada por la Corporación Autónoma Regional del Río Magdalena (Cormagdalena), tres consorcios dedicados al transporte fluvial se pelean hoy el contrato con el que se recuperará su navegabilidad y que estará vigente por 13 años.

Puerto Salgar, un municipio de Cundinamarca ubicado en el Magdalena Medio, será la puerta de ese proyecto. Resulta paradójico, sin embargo, que sean justamente sus más de 20.000 habitantes los que tienen que afrontar el mayor déficit de agua de la región. Según el alcalde Fernando Muñoz Pedraza, la sequía y varios problemas con el abastecimiento por cuenta de los inconvenientes técnicos que han tenido con algunos pozos tienen a la población en ascuas. Pero la noticia de la recuperación del río ha sido un gran aliciente para el mandatario de Puerto Salgar, quien ya hace planes de invertir cerca de $13.000 millones para construir un malecón turístico y un parque, proyecto que ya se encuentra en etapa de prefactibilidad.

Quien también tiene muchas esperanzas en el río Magdalena como una importante fuente, no sólo de agua sino de ingresos para la región, es el gobernador de Cundinamarca, Álvaro Cruz: “Desde 2003 se realizaron pruebas para confirmar que el río sí puede navegarse. Trajimos el remolcador Guadalupe, que cargó 600 toneladas desde Barranquilla hasta Puerto Salgar y regresó sin presentar inconsistencias, lo cual dejó muy claro que el río tiene una gran capacidad”. No obstante, la meta es que se transporten más toneladas en menos kilómetros: desde Puerto Salgar hasta Puerto Berrío, en Antioquia, se pretende movilizar unas 800 toneladas.

La pregunta que surge en sectores como la academia, es si se están garantizando las condiciones ambientales y sociales para que el proyecto no se convierta en un nicho de beneficio para unos pocos —los consorcios que tendrán en sus manos el proyecto— y perjuicio de muchos —específicamente, la población—. En ese caso, el consorcio que gane (lo cual se sabría en abril), de los tres que se disputan el jugoso contrato tras el que se encuentran nueve empresas de España, Bélgica, Brasil, Holanda y Colombia, además de las instituciones del Estado, debería garantizar unas condiciones de equilibrio ambiental y social en la zona.

Así lo advierte Eduardo Aldana Valdés, profesor de la Universidad de los Andes y conocedor del tema, quien asegura que hay que tener en cuenta que al hacerle mantenimiento al río para que se pueda garantizar su navegabilidad, se alterarían algunas manifestaciones naturales del mismo, como las “subiendas”, que disminuyen cada vez más y son, además, las que garantizan la alimentación a varios pobladores a través de la pesca. Según Aldana Valdés, una alternativa para evitar esos efectos secundarios está en los reservorios (pozos de agua subterránea) con los cuales se podrían regular los flujos del río. Pero insiste en su cuestionamiento: “¿Se ha previsto la financiación necesaria para evitar un posible desastre ecológico?”.

Al respecto, se lee en el documento Conpes aprobado el 6 de agosto de 2013 y elaborado por Cormagdalena y los Ministerios de Ambiente, Hacienda y Transporte, existen algunos factores físicos que afectan la navegabilidad por el río y que tienen que ver con los impactos ambientales ocasionados por los asentamientos poblacionales en algunas zonas que ya son declaradas de riesgo. En dicho caso, las entidades que ejercen control ambiental tendrían que poner la lupa y generar alternativas para evitar un posible caos, según advierte el gobernador de Cundinamarca.

Entre tanto, el director de Cormagdalena, entidad encargada de desembolsar los $2,2 billones y dar vía libre a las obras en el río, espera que, una vez esté en marcha el proyecto y se presenten las condiciones de navegabilidad, se reactiven los puertos existentes, que son 12, y se creen 12 más. Puerto Salgar sería uno de los municipios de Cundinamarca que contarían con uno nuevo. También sería, en palabras del gobernador Cruz, “uno de los municipios que más le aportarían desarrollo al departamento”.

Sus cálculos aparentemente no están lejos de la realidad. Puerto Salgar no sólo sería puerto de carga sino que se conectaría con la Ruta del Sol, que cruza por municipios como Girardot, Gambao y Puerto Bogotá. Por ahora, lo que se espera obtener con la recuperación del río Magdalena son grandes ventajas económicas y desarrollo para el departamento y el país. Hay que esperar, sin embargo, que los temas ambientales no se salgan de su cauce.

 

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@ISAJUNCA