Nueva denuncia contra UPJ de Puente Aranda

Joven de la Marcha Patriótica dice que fue víctima de agresiones de la Policía. La institución rechazó los señalamientos y dice que se usó la fuerza porque él se negó al arresto. Esta es la historia.

La UPJ de Puente Aranda fue escenario en diciembre pasado de otra denuncia por posible abuso policial. / David Campuzano

Un reporte policiaco dice que Rigoberto Abello ingresó a las 11:05 de la noche del pasado sábado a la Unidad Permanente de Justicia (UPJ) de Puente Aranda. Según el informe, el joven tenía algunas laceraciones en la cara y los labios. Pero unas fotos, al parecer tomadas luego de quedar en libertad, muestran moretones y heridas por todo su cuerpo, producto, dice Abello, de la tortura y el abuso al que fueron sometidos él y su amigo William Sánchez.

La denuncia, divulgada por el Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, pone en la palestra, de nuevo, a la UPJ de Puente Aranda, el mismo lugar en el que fue recluida Paula Torres en diciembre pasado y de donde salió sin signos vitales rumbo a un hospital, en hechos por los que cursan investigaciones penales contra dos policías de esa Unidad.

Abello asegura que la agresión de la que habría sido víctima estuvo motivada por su militancia en el movimiento Marcha Patriótica. Esta es su versión de lo ocurrido en la noche del sábado y la madrugada del domingo: caminaba junto a su amigo William Sánchez por el puente peatonal de la calle 45 con carrera 30. Allí discutieron con un vigilante del sector. El hombre los amenazó con dar aviso a la Policía. Minutos después llegó una patrulla. Los dos jóvenes se opusieron al arresto, argumentando que no había motivos para ello.

Ahí comenzó la confrontación. Abello señala que fueron brutalmente golpeados y que los electrocutaron con pistolas Taser. Tras haber recibido la descarga, los recuerdos de Abello sobre lo ocurrido llegan fragmentados a su memoria y los complementa con lo que le relató Sánchez.

Los llevaron a un CAI, no está seguro a cuál, y allí continuaron los abusos. Al requisar las pertenencias de Abello, historiador graduado de la Universidad Nacional, encontraron un ejemplar del periódico Voz y una cartilla de Marcha Patriótica. El hallazgo, dice, enardeció a los uniformados, que lo golpeaban mientras lo señalaban de “guerrillerito” y “comunista”.

Del CAI los trasladaron a la UPJ de Puente Aranda, donde los desnudaron y los separaron. A Sánchez lo condujeron a una celda con el resto de detenidos y a Abello lo esposaron a una reja. A esa celda llegaron varios uniformados a continuar la golpiza. Dice que le pisaban la cabeza contra el piso, lo golpeaban con un tambo y le daban patadas y puños. El maltrato se habría prolongado hasta las 3:00 a.m., cuando un funcionario de la Personería llegó a buscarlo.

Abello dice que no es la primera vez que es torturado en esa UPJ. Hace casi dos años, asegura, también fue golpeado y cuenta que, pese a haber puesto una denuncia en la Fiscalía, hasta la fecha no ha habido resultados en la investigación.

La otra versión

La versión de la Policía contradice a Abello. La capitana Claudia Suárez, comandante de esa UPJ, dice que los dos hombres llegaron a la Unidad procedentes de la estación de Policía de Teusaquillo. Los llevaron luego de protagonizar una pelea con vigilantes, en el puente peatonal de la calle 45, en la que participaron varios jóvenes. Agrega que sólo Abello y Sánchez fueron detenidos por ser los más agresivos, y que ante la violencia que ejercían los hombres, los policías tuvieron que usar la fuerza.

La capitana Suárez, quien no estuvo presente cuando ocurrieron los hechos, asegura que durante la estadía de los jóvenes en la UPJ no hubo agresiones ni torturas; que fueron desnudados parcialmente para requisarlos, pero se vistieron de inmediato, y que, incluso, a Abello, quien estaba alicorado y exaltado, se le incautó un cuchillo.

Esa versión coincide con el relato de la Personería, según el cual Abello la emprendió contra los uniformados. Les decía que eran de la comunidad del anillo y los insultaba. Por su agresividad lo dejaron en un sitio aislado, pero a la vista de la Policía y el Ministerio Público. Como Sánchez estaba más tranquilo, lo dejaron en la celda con los otros detenidos.

El informe del Ministerio Público señala que a las 12:20 llegó Adriana Vélez, esposa de Abello, quien pidió que lo revisara Medicina Legal. En la UPJ hay una unidad de la institución forense, pero el grado de agresividad del joven, y a que había mucho paciente, no se le pudo hacer el examen. Los jóvenes se quedaron dormidos y fueron puestos en libertad en la mañana.

La Personería Distrital asegura que su delegado en la UPJ no fue testigo de ningún tipo de agresión física de los policías en contra de los dos detenidos. Lo que sí certifica es que Abello llegó con golpes en el rostro. “No sabemos qué ocurrió desde el momento de la captura, su retención en la estación de Teusaquillo y el traslado a la UPJ de Puente Aranda”.

Abello, por su parte, sostiene que la Personería fue cómplice del ataque. En medio de las versiones cruzadas, es evidente que los informes de la Policía y la Personería no explican las heridas que muestra el denunciante. Este es el segundo caso en menos de cuatro meses en el que la UPJ de Puente Aranda está en la mira por presuntas violaciones a los derechos humanos. Entre tanto, se espera que la investigación por la muerte de Paula Torres arroje sus primeros resultados, y que esta nueva denuncia empiece a ser investigada con rigor.