Nuevos apremios del alcalde

Los rumores sobre posibles pagos a Carlos Gutiérrez, el concuñado de Gustavo Petro, tienen en la mira de la Procuraduría al mandatario de la ciudad.

Gustavo Petro se enfrenta a una nueva investigación disciplinaria, que lidera el procurador Alejandro Ordóñez, por presuntos hechos de corrupción en contratos de la Alcaldía. / Luis Ángel

En mayo de 2012, con cinco meses en el Palacio Liévano, el alcalde Gustavo Petro anunció el comienzo de uno de sus objetivos más ambiciosos: la renegociación de los contratos de las fases I y II de Transmilenio. Aunque esa meta había sido una de sus promesas de campaña, el asunto terminó en mayo de 2013 con la prórroga de los contratos con los mismos operadores. Este giro, en medio de los rumores de injerencia de su concuñado Carlos Gutiérrez, lo tiene hoy dando explicaciones a los organismos de control.

¿Qué sucedió para que una renegociación que Petro calculó en 20 días terminara un año después sin cambio distinto a una rebaja en las tarifas técnicas de las empresas, pero con la extensión de la vida útil de los buses articulados? El escenario fue tan complejo y enredado, que tuvieron que pasar tres gerentes por Transmilenio hasta encontrar una solución. Todo lo que sucedió y la puja entre el Distrito y los seis operadores del sistema forman parte de lo que ahora quieren esclarecer la Procuraduría y la Contraloría.

En el ojo del huracán está el concuñado del alcalde, de quien se ha dicho que estuvo en varias reuniones con el entonces gerente de Transmilenio, Fernando Sanclemente, y con delegados de las empresas Express del Futuro y Fanalca, para definir los términos de la prórroga de los contratos. Además, que hubo pago de comisiones, tanto para Sanclemente como para Carlos Gutiérrez por asegurar el negocio. Lo único probado hasta hoy es que los dos señalados tienen una larga amistad, incluso de negocios.

Carlos Gutiérrez, entre 17 compañías de su propiedad, es dueño del centro de producción CGR Biotecnología Reproductiva y Sanclemente es propietario de un criadero de ganado de raza Angus en Guasca (Cundinamarca). Son amigos, comparten actividades afines, y tienen otro elemento en común, que además los une con el alcalde Gustavo Petro. El exgerente de Transmilenio para la época de la prórroga de los contratos de las fases I y II está casado con Diana Alcocer, sobrina de las esposas de Petro y Gutiérrez.

Por lo pronto, la Procuraduría quiere saber hasta dónde esta relación pudo incidir en la ampliación de los contratos de Transmilenio para los actuales operadores. Sin embargo, en las denuncias planteadas, se dice que en las reuniones donde supuestamente estuvo Gutiérrez, también participaron voceros de las firmas Express del Futuro y Fanalca. Aunque ambas empresas han negado los señalamientos, así como el representante de los operadores, Herman Arias, hay aspectos conexos que cuentan.

Por ejemplo, respecto a la empresa Express del Futuro, hay una historia pendiente. Entre 2006 y 2011 su gerente fue Alberto Hadad Lemos, hasta hace un mes, secretario de Tránsito de Cali. Una filial del mismo grupo empresarial participó en el sistema de transporte masivo en Lima (Perú) y Santiago de Chile. Según publicaciones recientes, en ambos países hubo señalamientos y denuncias. Hoy la empresa, según su registro mercantil, está representada por Luis Carlos González, quien lideró las negociaciones para la prórroga.

Las averiguaciones apenas comienzan y tanto el empresario Carlos Gutiérrez como funcionarios allegados a la administración sostienen que se trata de una nueva andanada política para afectar la alcaldía de Gustavo Petro. Lo cierto es que la Procuraduría ya tomó cartas en el asunto y solicitó toda la documentación pertinente a la prórroga de los contratos de Transmilenio. El proceso podría durar menos de un año, justo antes de que el alcalde Petro concluya su agitada administración, a la que aún le quedan 18 meses de gobierno.