Las obras que harán tras la venta del 20% de la Empresa de Energía de Bogotá

La venta del 20 % de las acciones que tiene el Distrito en la Empresa de Energía servirá para apalancar ocho proyectos, que se adelantarán a través de APP. Algunos concejales insistieron en la ilegalidad del proyecto. La votación en plenaria de la iniciativa será el martes.

El Espectador

El proyecto de la venta del 20 % de las acciones de la Empresa de Energía de Bogotá (EEB) se edificó sobre una necesidad sensible para la ciudad: el evidente atraso en la infraestructura de movilidad. Y para afianzarlo, lo respaldaron con una promesa atractiva: en 2021 el 80 % de los bogotanos tendrán a menos de un kilómetro de distancia una línea de transporte masivo. Sin embargo, a un costo que algunos consideran alto: renunciar a un 20 % de uno de los activos más valiosos para la ciudad. (Lea: ¿Vale la pena vender parte de la Empresa de Energía de Bogotá?) 

En la plenaria de ayer, para convencer a la mayoría de concejales, una vez más el secretario de Movilidad, Juan Pablo Bocarejo, resaltó en la plenaria del cabildo la importancia y la necesidad de grandes obras de infraestructura. Presentó cifras del deterioro de la malla vial y del retraso en la expansión de Transmilenio. “Todo incide en la productividad de la ciudad y en los tiempos de viaje”, recalcó. (Lea: Peñalosa: “$49 de cada $100 serán para movilidad”)

En cuanto al deterioro de la malla vial destacó cómo la red arterial tiene 15 % en mal estado; la intermedia, 26 %; la local, 52 %, y la troncal, 3 %. “Es una situación crítica. Esto genera mayores costos en la operación de los vehículos, mayor riesgo de accidente, mayores emisiones de gases y aumentos de tiempo de viaje”. (Lea: La ETB: lo que está a la venta)

De igual forma, habló del atraso en la expansión de Transmilenio, que igualmente consideró preocupante, especialmente porque la demanda está creciendo 9 % cada año y la oferta está estancada. Por eso las troncales están en límites de ocupación importantes: en la Caracas circulan 53.000 pasajeros hora sentido; en la Autonorte, 32.000 pasajeros, y en la NQS, 44.000(Lea: Venta de la Empresa de Energía de Bogotá: los argumentos del sí y el no, en el Concejo) 

“Estos niveles de crecimiento empiezan a generar dificultades en la operación. Por eso es importante ampliar esta infraestructura. Si no mejoramos ni ampliamos la red de transporte masivo, por ejemplo, en la Caracas podríamos llegar a tener 65.000 pasajeros hora sentido, lo que haría difícil la operación”. Ante este panorama, Bocarejo reiteró la necesidad de conseguir recursos para cumplir con una meta de esta administración: que el 80 % de los ciudadanos tengan a 2021 una línea de transporte masivo a menos de un kilómetro de su casa. (LEA: El Transmilenio que dejaría Peñalosa)

Las ocho obras

Con los recursos de la venta del 20 % de la EEB, la administración espera conseguir mínimo $3,5 billones para apalancar ocho proyectos (ver gráfico) que se construirán a través de Alianzas Publico Privadas (APP). En total costarían $21 billones. Entre ellos estarían la conexión del Ferrocarril del Sur y el Ferrocarril del Norte, dos proyectos con los que esperan tener un sistema de transporte eléctrico, que se integraría a los otros sistemas de transporte masivo. (LEA: La última carta contra venta del 20% de la EEB)

A éstos se suman el proyecto de la calle 13, principal vía de acceso a los vehículos de carga pesada y la conectividad con municipios como Madrid, Facatativá y Mosquera; la avenida José Celestino Mutis, como nuevo eje de movilidad entre el oriente y el occidente. También la posibilidad de mejorar dos tramos que servirían como alimentadoras del metro: uno es en la avenida Boyacá y la avenida Ciudad de Cali, y finalmente, y quizás el proyecto más ambicioso: la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO).

Bocarejo insistió: “Contar con una mayor infraestructura permite que se hagan viajes más rápido y ambientalmente sostenibles. Además, es una estrategia que tiene que ver con la sostenibilidad financiera del SITP. Lo que nos muestran los análisis es que si avanzamos en ocho proyectos, podemos reducir casi 46.000 toneladas de CO2 al año; un ahorro de casi 50 millones de horas de viaje para los ciudadanos y una mayor accesibilidad del occidente de la ciudad”.

Aunque la mayoría de concejales acepta los argumentos de la administración para justificar la venta, otro sector del cabildo (no sólo la oposición) planteó inquietudes sobre la legalidad de la iniciativa, especialmente porque renunciar a una parte de los dividendos de la EEB tendría un impacto fiscal que afectaría el presupuesto general.

Ante esto, la secretaria de Hacienda, Beatriz Arbeláez, insistió en que se hicieron los estudios necesarios. “Se cumplieron los requisitos legales.Claramente la inversión propuesta tendrá un impacto económico positivo en las cuentas de la ciudad. Contrario a lo que indican algunos concejales, el crecimiento de la economía de Bogotá puede ser constante y permanente, por lo que no habrá impacto fiscal”, prometió.

La plenaria fue suspendida al final de la tarde y la votación para conocer si aprueban en segundo debate la iniciativa (que muchos dan como un hecho) será el próximo martes. De confirmarse la aprobación de la venta del 20 % de las acciones de la EEB, sumada a la ya aprobada venta de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB), el gobierno de Enrique Peñalosa podrá conseguir los $6,5 billones para respaldar parte de los proyectos que planea adelantar en la ciudad.