Obras en tiempo récord

El Instituto de Desarrollo Urbano probó un esquema para rehabilitar una vía de la ciudad en 32 horas, trabajo que inicialmente había sido previsto para cuatro fines de semana.

Para cualquier habitante de la ciudad una obra en una vía puede volverse un verdadero dolor de cabeza, especialmente si está en la zona donde vive o por la que usualmente transita. La molestia puede ser mayor si pasan y pasan los días, y lo único que los vecinos notan es que los obreros abren y abren huecos, y el proceso no avanza. Aunque en Bogotá, al parecer, falta mucho para hacer estos proyectos en corto plazo, el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) ensayó un modelo para reparar una calle en sólo 32 horas y quiere replicarlo en grandes corredores de la capital.

Una de las tareas del IDU, además de construir obras como ciclorrutas o avenidas, es reparar las grandes vías y aquellas donde pasa el Sistema Integrado de Transporte Público. Por ello, en mayo de este año, debía hacer el mantenimiento de la calle 187 entre carreras 15 y 16, y otro tramo entre carreras 9 y 11. Con todo listo para que el contratista hiciera su trabajo, faltaba el Plan de Manejo de Tránsito (PMT) que aprueba la Secretaría de Movilidad, que indica cuáles son los cierres y los desvíos que deben tomar quienes pasen por la zona.

Para este caso la Secretaría había aprobado un PMT que dividía la zona en cuatro cuadrantes de trabajo. La idea era que el contratista se tomara un fin de semana para cada uno de ellos y así pudiera fluir el tráfico vehicular, lo que hubiera significado un mes para terminar la reparación. Pero el IDU propuso que la obra se hiciera en un solo fin de semana, de manera que las molestias para los habitantes fueran por un fin de semana y no por 30 días.

Aunque la Secretaría no confiaba totalmente en que el contratista le cumpliera al IDU, finalmente aprobó la propuesta de la entidad. La obra empezó el viernes 16 de mayo a las 10:00 p.m. y terminó el domingo a las 4:00 a.m. A las 8:00 a.m. ya había paso por la vía.

“Si la obra se hubiera hecho en cuatro cuadrantes, al contratista le hubiera costado más porque significaba trasladar las máquinas cada fin de semana. Así que hubieran sido $15 millones más”, explica Luis Ernesto Bernal, subdirector técnico de mantenimiento del subsistema vial.

William Camargo, director del IDU, cuenta que su entidad ya está trabajando para poder hacer este tipo de obras en otros puntos por donde pasa el sistema de transporte, y que incluso la meta es llevarlas a los grandes corredores de la ciudad. “Se trata de que nuestros constructores de vías disminuyan los tiempos ociosos. Hacer varios frentes de obra implica máquinas paradas sin usarse y operarios quietos en algunos momentos, lo que eso hace que las obras se demoren”.

¿Qué dificulta que se puedan hacer más obras de esta magnitud en tiempo récord? Para Bernal, se trata de un asunto de voluntad y coordinación entre las entidades del Distrito y de exigencias para que el contratista planifique bien. En este caso, la Secretaría no creía conveniente arriesgarse a cerrar vías por un fin de semana y generar trancones sin saber si se cumpliría la meta. Otras veces los problemas con las redes de Acueducto son los que más dificultan los trabajos. Camargo agrega que hay que romper con la costumbre histórica de hacer obras de manera relajada y en ello son vitales tanto las entidades que contratan como los interventores.