Esta semana se instalarán 134 ventiladores

¿Por qué Bogotá mantiene una alta ocupación en UCI?

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Mientras los críticos dicen que la ciudad no se preparó lo suficiente en los últimos tres meses para la llegada del pico de la pandemia, la alcaldesa Claudia López sostiene que las nuevas camas UCI se verán reflejadas en las cifras desde esta semana. La cantidad de personal médico es la nueva preocupación.

La ocupación de las unidades de cuidados intensivos (UCI) de la ciudad, dispuestas para atender a pacientes con COVID-19, se mantuvo este fin de semana por encima del 75 %. La razón: 33 camas de IPS privadas quedaron por fuera de operación ante la falta de personal de salud capacitado, pues algunos habían renunciado y otros se encontraban en aislamiento por contagio o sospecha.

Pese a que se esperaba que estas cifras bajaran con el paso de los días, luego de que el Ministerio de Salud le entregara más ventiladores al Distrito, esto no ocurrió y en cambio la ocupación llegó al 83,8 %, lo que ha desatado toda una serie de críticas con respecto a si la ciudad cuenta con todas las condiciones para abrir nuevas UCI, pues no solamente se requieren ventiladores para evitar la alerta roja, que traería consigo el regreso del confinamiento estricto en la ciudad.

“Nos preocupa el aumento de las UCI, porque entendíamos que la cuarentena era una medida que buscaba fortalecer el sistema hospitalario y la atención que se iba a requerir en el pico, pero nos preguntamos qué más se hizo con otros elementos, equipos y con el personal que se requiere”, señaló el concejal Carlos Fernando Galán (Bogotá para la gente).

En esencia, una UCI requiere una variedad de equipos como cama con colchón antiescaras, red central de gases medicinales, oxígeno, monitor cardíaco, carro de paro e insumos, bombas de infusión y de nutrición enteral, aspirador de secreciones y un ventilador mecánico, que en este caso es de vital importancia dado que la mayoría de los pacientes por coronavirus llegan a una UCI por insuficiencias respiratorias.

Además de ello, se necesita personal médico capacitado que, de acuerdo con la Secretaría de Salud, van desde intensivistas hasta auxiliares de enfermería, médicos especialistas, expertos en terapia respiratoria, radiología y terapia ocupacional, entre otros. En resumen, se requieren casi 20 empleados de la salud para atender 15 camas UCI.

De acuerdo con la Secretaría de Salud, también se necesita que las camas sean habilitadas en lugares donde se cuente con servicios complementarios, como radiología y laboratorios o especialistas como cardiólogos, para garantizar la atención urgente en caso de una complicación, por lo que, de entrada, se descartan lugares como el San Juan de Dios, donde no están dadas estas condiciones.

Todo esto llevó a la alcaldesa Claudia López a hacer un llamado a la calma, dado que, según ella, no es el momento de mezquindad, pues la ciudad sí se ha preparado y la demora en el registro se debe a que una vez el Ministerio y el FOME entreguen los ventiladores, hay que coordinar la entrega con el proveedor, verificar las instalaciones y conexiones, certificar el procedimiento, capacitar al personal médico y asistencial de la UCI, y, finalmente, habilitarla tras el aval de la Secretaría de Salud.

“Este proceso se tarda una semana, mientras se hacen estos cinco pasos y queda el reporte en Saludata, por eso los primeros 75 ventiladores que nos entregó el Ministerio se reflejarán a partir de esta semana; los 134 de estos días, la próxima semana, y los 96 restantes, entre el 20 y el 24 de julio”, dijo López.

En este sentido, el secretario de Salud, Alejandro Gómez, reiteró que lo que la ciudad necesitaba ya se tiene listo y organizado. “Previendo que vamos a requerir más personal intensivista, que es el especializado para estar al frente de estas unidades, otros especialistas como los anestesiólogos van a cumplir un papel fundamental junto a los urgenciólogos e incluso los pediatras, dedicados a cuidados intensivos pediátricos, que nos están ayudando, con la supervisión para cumplir con este propósito”.

Para Luis Jorge Hernández, coordinador del Área de Salud Pública de la Universidad de los Andes, es claro que no se cumplió el objetivo de tener las camas requeridas para el momento de la emergencia, por lo que afirma que será necesario combinar una serie de estrategias que incluyan “una sala situacional de salud, con expertos y académicos, para monitorear de forma permanente casos y factores de riesgo, así como los pacientes que están en las UCI y los que puedan llegar a estarlo. Además, cuarentenas focalizadas, testeos masivos y distribución gratuita de tapabocas”.

Por su parte, el concejal Samir Abisambra (Partido Liberal) cree que, de ser necesario, se debe acudir al departamento, “que puede tener disponibilidad y hacer una llave para que gente de la ciudad pueda acceder a las camas que hoy tiene disponibilidad Cundinamarca, pero debemos tener mayores alternativas”.

Si las condiciones se dan como las tiene previstas, el Distrito esta semana pasará de 1.013 a 1.083 UCI disponibles para COVID-19, por lo que la ocupación bajaría al 78 %, si se mantiene en las actuales proporciones, mientras que la próxima semana, con la entrada en funcionamiento de 134 más, se llegaría a 1.220 camas, con lo que la ocupación se mantendría por debajo del 70 %, si no aumentan las personas en cuidados intensivos.

En definitiva, la ciudad está entrando al pico de la pandemia, por lo que la respuesta que se tenga en los próximos días será fundamental para evitar el mayor número de muertes. Por ello, con el regreso de las sesiones al Concejo, se espera que el próximo viernes el Distrito presente un informe de qué se ha hecho y cómo se seguirá enfrentando la emergencia, pues la preocupación seguirá estando a la orden de las cifras que presente la actual administración.

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