¿Operación ilegal?

Al parecer la flota de Aguas de Bogotá está sobredimensionada. En un video se ve a una volqueta y a un camión compactador recogiendo basura en un mismo sector.

Esta es una de las volquetas en las que opera Aguas de Bogotá. Al lado, uno de los camiones compactadores nuevos.
Esta es una de las volquetas en las que opera Aguas de Bogotá. Al lado, uno de los camiones compactadores nuevos.

La flota de equipos con la que Aguas de Bogotá (AB) opera el servicio de aseo en la ciudad estaría sobredimensionada en un 40%, de acuerdo con fuentes de esta compañía quienes aseguran que al interior de la empresa se está contemplando la posibilidad de alquilar 98 vehículos que no son necesarios para la actividad. Es decir que se está trabajando con más equipos de los que realmente se requieren para realizar la operación en el 52% del territorio capitalino, porcentaje a cargo de esta empresa. A parte de lo anterior, El Espectador conoció un video en el que se observa a una volqueta de Aguas de Bogotá que está recogiendo desechos domiciliarios en un sector del suroriente de la capital. Zona en la que, conforme con las imágenes, también hay un compactador de esta misma compañía realizando la misma tarea. 

Cabe recordar que uno de los tres cargos que fueron abiertos por la Procuraduría contra el alcalde Gustavo Petro, por el proceso relacionado con el cambio del esquema de aseo en Bogotá, tiene que ver con el permiso que Petro, vía decreto, concedió a Aguas de Bogotá para operar con volquetas la recolección de basura. Así reza el pliego de cargos del Ministerio Público: “En cuanto al tercer cargo, más que ‘improvisación’, lo que hubo fue una violación manifiesta de las reglas que indicaban que en la ciudad de Bogotá sólo se podía prestar el servicio de aseo en vehículos compactadores, mas no en volquetas, porque estos automotores no contaban con las especificaciones mínimas requeridas”.

De acuerdo con la Superintendencia de Servicios Públicos, la normativa para la operación del servicio de aseo en Colombia permite el uso de volquetas exclusivamente para la recolección de escombros y de residuos producidos por la poda y corte de césped y no residuos domiciliarios, contrario a lo que se puede observar en el video.

Era 14 de diciembre de 2012. La ciudad estaba a cuatro días de alcanzar el objetivo de tener por primera vez un servicio público de aseo. El 18 de diciembre empezaba a operar el nuevo esquema planteado por el alcalde Gustavo Petro: la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), por medio de su filial y subcontratista Aguas de Bogotá (AB), se encargaría de prestar el servicio en el 100% de la ciudad. Pero para alcanzar este ideal, faltaba un detalle: la ciudad no tenía una flota con la cual recoger las siete mil toneladas diarias de basura que produce la capital.

Por eso, adelantándose a los acontecimientos y con el fin de garantizar la continuidad del servicio de basuras en Bogotá, ese 14 de diciembre, el alcalde Petro expidió un decreto (570 de 2012), “por medio del cual se decretó el estado de prevención o alerta amarilla para el manejo y control adecuado de los Residuos Sólidos Urbanos, generados en el Distrito Capital dentro del marco de Gestión Integral de Residuos Sólidos, y se adoptan otras disposiciones”.

Dicho documento tuvo como objeto “prevenir y precaver cualquier situación que llegare a amenazar la calidad ambiental o la salud de los habitantes del Distrito Capital por las actividades derivadas de la Gestión Integral de Residuos Sólidos, mediante la implementación de las medidas de prevención y control”.

Como una medida de contingencia, el alcalde permitió el uso de volquetas para recoger la basura de la ciudad, incluyendo los escombros, los residuos de tipo domiciliario y los producidos por el corte de césped. Esta decisión se sustentó en el hecho de que, faltando cuatro días para operar el nuevo esquema de aseo, la ciudad no contaba con una flota propia, y se fundamentó también en la negativa de los antiguos operadores que venían prestando el servicio de entregar sus equipos al Distrito, ya que, según Petro, estos pertenecen a la ciudad, pues los capitalinos los había costeado vía tarifas, en el marco de sus contratos.

El hecho es que Aguas de Bogotá inició su operación con volquetas, y podía seguir utilizándolas hasta que llegara la flota nueva, comprada por el Acueducto de Bogotá mediante una licitación pública que ascendió a más de $60.000 millones. Los nuevos equipos empezaron a llegar por pequeños grupos. Finalmente, el 18 de abril de este año, el alcalde Petro entregó a la ciudad los primeros equipos propios. De acuerdo con un comunicado oficial de la Alcaldía de Bogotá, el mandatario entregó ese 18 de abril “40 compactadores de 25 yardas, 20 compactadores de 16 yardas y 10 volquetas doble troque de 25 toneladas”.

Es decir que para abril de este año, Aguas de Bogotá tenía ya 70 equipos propios. Y siguieron llegando: según conoció El Espectador, al corte de junio hay en la ciudad 180 equipos propios y 243 alquilados, entre éstos volquetas y compactadores de segunda y otros 18 camiones arrendados a una de las empresas que venía prestando el servicio: Atesa. De acuerdo con fuentes de Aguas de Bogotá, que piden reservar sus nombres, la planta de equipos está sobredimensionada en un 40% y la empresa está contemplando la posibilidad de alquilar a operadores privados un saldo de 98 vehículos que no necesita para cumplir con su tarea.

Pero aparte del condicionamiento de esperar la flota nueva, el decreto que expidió Petro con el objeto de posibilitar el uso de volquetas tenía una fecha de vencimiento: cuatro meses a partir de su publicación. De modo que el permiso que otorgó el alcalde para el uso de volquetas venció el pasado 14 de abril. A pasar del permiso del alcalde, César González, superintendente de Servicios, ha dicho que “la declaración de la emergencia o alerta amarilla no exonera al alcalde y a sus funcionarios de cumplir con la normatividad que prohíbe el uso de volquetas”.

El Espectador, entonces, tuvo acceso al video en el que se ve que una volqueta de Aguas de Bogotá recolecta residuos domiciliarios que deberían ser recogidos por compactadores. Aunque no se visualiza la fecha en la que fue realizado el video, en la imagen se puede observar a un compactador nuevo de marca Daewoo, los primeros de los cuales llegaron en abril, operando en la misma zona en la que trabaja la volqueta. ((Ver Video))

Conforme con fuentes del Acueducto de Bogotá, “esto hace ver que hay más equipos de los que realmente se necesitan, se está perdiendo dinero. ¿Cómo una volqueta va estar con un compactador si éste recoge más toneladas de basura que un vehículo tipo volqueta? La operación no es óptima”.

La persona que filma la grabación le pregunta a uno de los operarios de la volqueta de Aguas de Bogotá por qué están trabajando en el mismo barrio una volqueta y un compactador, y él le responde: “El carro nuevo nos está apoyando, porque nosotros hacemos un solo viaje; si no estuviera el compactador, nos tocaría hacer hasta tres... La demora es que terminen de llegar todos los nuevos, para que saquen las volquetas”.

Este diario envió el video a la oficina de prensa de Aguas de Bogotá, con el fin de obtener una respuesta a la pregunta de por qué una volqueta y un compactador recogen residuos domiciliarios en la misma zona, y esta fue la comunicación enviada por la empresa:

“Dada la complejidad de la operación de aseo, en un solo barrio se pueden tener hasta seis o siete microrrutas dependiendo de su tamaño, y debe darse siempre que en algunos puntos del recorrido se encuentren los vehículos, dado que son los puntos limítrofes. Los compactadores de propiedad de los bogotanos han ido entrando en servicio de manera paulatina, de forma tal que en una temporada coincidieron compactadores y volquetas en la recolección. Actualmente, las volquetas vinculadas a la operación de Aguas de Bogotá están destinadas exclusivamente a la recolección de bolsas de barrido, escombros, residuos mixtos clandestinos y residuos de corte y poda, entre otros servicios especiales”.