Opinión: No les diré feliz día de la mujer

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El cine refleja una nueva realidad femenina, una en donde las mujeres se escuchan a ellas mismas y en la que podemos lograr nuestros sueños, trabajando en equipo, pero sin depender. Situación que es real para muchas de nosotras, pero que aún no es tan cierta para otras tantas.

No sé ustedes, pero amo lo que han venido haciendo los cineastas por las futuras generaciones femeninas. Antes me negaba a que mi hija viera Blancanieves en dibujos animados pues mostraba a una princesa que pasivamente hacia el oficio para siete enanos, cantando, mientras esperaba que un príncipe viniera en su corcel a rescatarla. Un rol pasivo, que incluso difiere del rol activo de la mujer cuidadora.

Y es que las últimas películas han dejado de lado las princesas cuyo propósito fundamental es esperar que las rescaten. Y se han enfocado en jóvenes autónomas, independientes, decididas, que buscan algo más, un objetivo incluso superior a ellas mismas. Mujeres jóvenes confiadas, hábiles, arriesgadas e inteligentes. Que aprovechan su potencial sin pisotear o destruir a los demás. Comprensivas, intuitivas y generosas. Cualidades femeninas que nos potencializan para influenciar de manera positiva, propositiva y empática. Mujeres fuertes y competentes.

Con Frozen de verdad me sorprendieron cuando el famoso “acto de amor verdadero” provenía de una hermana hacia otra. Un amor filial e incondicional. Luego llegó Moana, una de mis favoritas, presenta a una joven capaz de escuchar, por encima de todo, a su corazón y emprender un viaje para salvar a su pueblo. Y ni hablemos de la última versión de Fa Mulán. Maravillosa. Es una joven mujer que hasta se hace pasar por hombre enfrentando en igualdad de condiciones los desafíos impuestos por el ejército y asumiendo posteriormente su propia fuerza interior.

Y así, vemos a la Capitana Marvel, poderosa y decidida. A Raya, quien luego de ser traicionada decide aprender a confiar para generar unidad. Wanda que intenta recuperar un sueño maravilloso de amor, pero que finalmente termina encontrándose a ella misma con más fuerza que nunca. Mérida de Valiente, que como el nombre de la película lo dice eso fue: valiente.

El cine refleja una nueva realidad femenina, una en donde las mujeres se escuchan a ellas mismas y en la que podemos lograr nuestros sueños, trabajando en equipo, pero sin depender. Situación que es real para muchas de nosotras, pero que aún no es tan cierta para otras tantas.

Según los datos de Naciones Unidas cerca de 650 millones de mujeres en el mundo se casaron o habían pasado a formar parte de una unión siendo niñas o antes de cumplir los 18 años. El diagnóstico del Departamento Nacional de Planeación - DNP sobre matrimonio infantil indica que más del 60% de las mujeres de América Latina han contraído matrimonio antes de los 18 años, las cuales pertenecen a grupos poblacionales de ingresos bajos, y el 36% vive en zonas rurales.

Y en nuestro país esa realidad no es ajena, el mismo informe del DNP señala que en total en el rango de edad de 15 a 19 años la cifra de unidas y casadas en mujeres es de 13,3%. Mientras que en los hombres (2,9%).

En cuanto a violencia de género, las mujeres seguimos enfrentando una situación compleja. Según los datos del Observatorio de Igualdad de Género de la CEPAL, para el año 2019 de 15 países de América Latina y 4 países del Caribe, 4.555 mujeres fueron víctimas de feminicidio. En el caso de Colombia, según los registros llevados por el Observatorio de feminicidios, en el mes de enero de 2021 se pudieron dar 55 feminicidios donde el 36% de los presuntos asesinos fueron la pareja o expareja.

Pasando a la capacidad que tienen las mujeres para ser independientes desde sus ingresos, la CEPAL estima que para el 2019 casi un tercio de las mujeres en Colombia no percibían ingresos por si mismas y dependían de terceros para su subsistencia, “lo que las hace vulnerables desde el punto de vista económico y dependientes de los perceptores de ingreso”.

Por ello celebro que desde el séptimo arte inspiren a las nuevas a generaciones a creer en ellas mismas porque es un mensaje masivo. Es un mensaje ayuda a las más jóvenes a creer que para nosotras también es posible derrumbar barreras, crear, producir y crecer. Les diría feliz día o mes de la mujer, pero no. Realmente lo que les deseo a todas es que puedan construir, con sus “ires y venires” una maravillosa vida.

Que disfruten su feminidad con todos sus matices y que sean quienes quieren ser sin más límites que no destruir a otros. Avante mujeres que lo que está en juego no es un día o un mes, es nuestra vida misma.

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