Otra cara para el Chorro de Quevedo

Reforzar el potencial turístico de Bogotá en el próximo año cambiándoles la cara a los principales atractivos de la ciudad es la meta de la actual administración.

La obra para recuperar el Chorro de Quevedo durará cerca de seis meses. / El Espectador
La obra para recuperar el Chorro de Quevedo durará cerca de seis meses. / El Espectador

Pero no quiere hacerlo sola. Para cubrir las expectativas de los que se benefician del sector, la Alcaldía comenzó un ciclo de talleres para definir una política pública de turismo en Bogotá. Esta vez no se quieren quedar en el discurso. El proyecto, que busca dejar una hoja de ruta a 20 años, está acompañado de un plan de obras que les cambiará el aspecto a los sitios más visitados de la ciudad. Uno de ellos será el tradicional Chorro de Quevedo.

Como epicentro de este plan se eligió La Candelaria. La razón es simple: es la más turística de Bogotá, al concentrar la mayor parte del patrimonio histórico: la Plaza de Bolívar, el Chorro de Quevedo, el Museo Santa Clara, el Teatro Colón, entre otros. Es tal la importancia de esta zona que la administración creó una agencia turística que emitirá la certificación de calidad de hoteles, restaurantes, teatros y museos.

Mientras esto avanza, el plan de renovación de sectores turísticos ya empezó en el centro histórico, donde repararon calles y se cambió la señalización turística, que estaba rota y rayada. En lo corrido del año, el Instituto Distrital de Turismo (IDT) ha instalado 84 avisos que funcionan con luz solar y se pueden leer en español, inglés y braille.

También se comenzó la restauración de sitios patrimoniales, como lo hicieron hace poco con el monumento a los Héroes, que es la sede alterna del Museo de Bogotá. Como parte de estas obras, el turno ahora es para el Chorro de Quevedo, lugar de cuenteros y tragos al aire libre.

La propuesta es cambiar el piso de adoquín por uno de concreto estampado, ya que el actual no representa la seguridad requerida para los espacios públicos. Eso sí, se cuidarán de que sus tonos y texturas sean acordes con los del centro histórico.

El sector contará con una rampa para facilitar el acceso a la capilla San Miguel del Príncipe y habrá plazoleta de ventas. Su tradicional palma será trasladada para darle paso a la larga sombra de tres yarumos. Para iluminar el espacio y los monumentos, centrarán la luz en la arcada, que será restaurada, al igual que la fuente de agua. El objetivo es conservar el patrimonio. Los planos del proyecto, a cargo del Instituto de Patrimonio, ya fueron aprobados. Para arrancar, falta gestionar permisos con el Ministerio de Cultura. La próxima semana se definirá la fecha de inicio de obras, que, según se contempla, durarán seis meses.

Este trabajo será un punto de partida para un plan más amplio en la ciudad, que hará parte de la política pública que se espera definir para el sector turismo. El proceso ya comenzó con un primer taller en La Candelaria, en el que participaron representantes del comercio, los residentes, el gremio hotelero, las aerolíneas, los bares y todos los que se benefician del turismo. Estos sectores, bajo la coordinación del IDT y de la Secretaría de Desarrollo Económico, serán los encargados de trazar la hoja de ruta. “Nuestra presencia en las localidades obedece a que cada una actúa y se comporta de forma diferente, así haya turismo en todas. Queremos dejar una guía turística para los próximos 20 años”, señala Adriana Gutiérrez, directora del IDT. Los encuentros se realizarán en las 12 localidades que más acogen visitantes, para tener lista la política pública en diciembre.