Paro cafetero a puerta cerrada

Para evitar las protestas de los cafeteros, la Gobernación de Cundinamarca acordó subsidios.

En Cundinamarca existen 35 mil caficultores. El departamento aporta el 3,9% de la producción nacional. / Archivo
En Cundinamarca existen 35 mil caficultores. El departamento aporta el 3,9% de la producción nacional. / Archivo

¿Por qué se quedaron quietos los cafeteros cundinamarqueses? Se barajan dos hipótesis: por un lado, la Gobernación de Cundinamarca asegura que ha estado del lado de los cafeteros y ha incrementado las ayudas para este sector. Por otro lado, representantes del paro cafetero a nivel nacional explican que por problemas de organización no alcanzó a llevarse a cabo una manifestación masiva en el departamento.

El gobernador Álvaro Cruz argumentó que para mejorar la competitividad del sector agropecuario se van a renovar 10.000 hectáreas, incluidas 1.235 de café. Dentro de las propuestas para los cafeteros se incluyó la asignación de $1.300 millones provenientes del Sistema General de Regalías, con lo que se beneficiarían a 2.100 productores. Cruz señaló que para el mejoramiento de la calidad del sector “se cuenta con un Incentivo a la Capitalización Rural (ICR) complementario de $800 millones y $330 millones de recursos propios”. Adicionalmente, la Gobernación acordó con los cafeteros garantizarles la seguridad alimentaria a través de una asignación de $246 millones.

Óscar Gutiérrez, uno de los líderes del movimiento cafetero a nivel nacional, le dijo a este diario que los cafeteros de Cundinamarca lo llamaron para participar en el paro: “Fue en la zona de Viotá, pero no hubo forma de visitarlos. También me enteré de gente que se movilizó en San Juan de Rioseco. No alcanzaron a participar en el paro, porque hay temas de logística y organización que no alcanzaron a llevarse a cabo. Fue demasiado encima y hay mucha gente despistada y desvinculada que puede pensar que la Gobernación les está regalando subsidios”.

Otro representante que está de acuerdo en que se alcanzaron a gestar manifestaciones es Javier Bohórquez, representante de Cundinamarca en el Comité Nacional de Cafeteros: “Iba a haber una protesta pacífica en Viotá, pero nada de vías de hecho. No estábamos de acuerdo con trancar vías y por eso no salimos”. Bohórquez explica que mientras se llevaba a cabo el paro, los cafeteros cundinamarqueses estaban reunidos con el Ministerio de Agricultura y la Gobernación de Cundinamarca: “Seguimos trabajando en renovar cafetales viejos. La meta es producir 700 mil sacos de café y renovar 12 mil hectáreas este año. Ya verán, viene una cosecha muy buena”.

La opinión del director ejecutivo del Comité de Cafeteros de Cundinamarca, Marcos Barreto, se distancia de la de Bohórquez: “Todo el gremio cafetero de Cundinamarca compartió las necesidades por las cuales se inició el paro. A nosotros también nos afectan el precio interno, la revaluación del peso y la falta de insumos”. De acuerdo con la versión de Barreto, las protestas sí existieron, pero a puerta cerrada: “Hicimos muchas reuniones para dialogar sobre el tema y conseguimos algunos beneficios. Para los 35 mil caficultores de Cundinamarca logramos impulsar convenios importantes. Uno de ellos es el de la reforestación, en la que la Fundación Endesa y algunos municipios invirtieron $260 millones. Se logró cofinanciación con cada uno de los municipios y la Fundación Grupo de Energía de Bogotá aportó $176 millones”.

De las reuniones, Barreto asegura que se acordaron otros beneficios. Por ejemplo, un aporte de $111 millones para la provincia de Rionegro, otro de $59 millones para Tequendama Sur y uno de $55 millones para Tequendama Norte. “Con la Gobernación acordamos un beneficio de $800 millones para las tres centrales de beneficio. En 2011, en cambio, no hubo una inversión tan grande en ayudas”, señala.

Según la Gobernación de Cundinamarca, más de la mitad de la población rural está vinculada con la actividad cafetera. De hecho, en la actualidad el departamento aporta el 3,9% a la producción nacional de café. De las 41 mil hectáreas sembradas se obtiene una producción estimada de 36.550 toneladas.

Pese a que los representantes de los caficultores en Cundinamarca ven con buenos ojos las ayudas por parte de empresas privadas y de las entidades municipales, la principal preocupación es que no despegue el negocio a nivel nacional. “Todo esto es bueno, pero es insuficiente”, dice Barreto.

 

Cuando el paro cafetero estalló en el país, cinco departamentos se convirtieron en escenarios de protesta: Huila, Tolima, Risaralda, Cauca y Antioquia. La manifestación adquirió un matiz nacional cuando el Gobierno anunció que, pese a la baja en los precios internos e internacionales, iba a mantener el subsidio de sustentación en $60 mil. A mediados de febrero las manifestaciones en Cundinamarca comenzaron a gestarse en municipios como Pacho y Viotá. En este departamento se corría el riesgo de que en 69 municipios productores de café se presentaran manifestaciones.

 

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