Parque Simón Bolívar, el corazón de Bogotá

El parque más importante de Bogotá, convertido en la principal plaza de eventos de la ciudad, alberga por estos días el Festival de Verano.

Visita del papa Pablo IV, en 1968.

Bogotano que se respete ha visitado el Simón Bolívar al menos una vez en la vida. No sólo es uno de los pulmones verdes más importantes de la ciudad, sino que poco a poco se ha convertido en el corazón cultural y podría decirse que hasta deportivo de la misma. Es que es acá donde, históricamente, suelen realizarse los principales eventos de la capital, y con justa razón.

De hecho, el Simón es producto de uno de los más grandes sucesos que ha visto el país: la visita del papa Pablo VI a Colombia en 1968, la primera vez que la nación recibía a un sumo pontífice. Para ese entonces no era mucho lo que se había hecho con los terrenos, que solían ser la hacienda El Salitre de José Joaquín Vargas, quien, antes de morir en 1936, había decidido donarlos.

Con ocasión de la visita del santo padre, la administración del momento, a cargo de Virgilio Barco, decidió construir un Templete Eucarístico que todavía sobrevive y desde el que el papa celebró una misa campal para los colombianos. Tras esto, el terreno volvería a quedar estático hasta 1979, cuando la Ley 31 de dicho año ordenó la creación del parque, como se le conoce hoy, para conmemorar los 200 años del nacimiento de Simón Bolívar en 1983.

Así, cuenta el IDRD, para julio del año de entrega ya estaban listas la Plaza de Eventos, con capacidad para 80 mil espectadores, la iluminación artificial y 3.300 árboles sembrados. Nuevas remodelaciones comenzarían a hacerse ese diciembre con la noticia del segundo evento de gran envergadura que vería el parque: la visita del papa Juan Pablo II, para la que fue necesario remodelar el Templete. Además, se instaló el puente que lo conecta con el Museo de los Niños y un busto de Simón Bolívar donado por el gobierno de Venezuela.

No obstante, el momento definitivo para el Simón Bolívar llegó sólo hasta 1995, cuando se inició el programa para recuperar el lago y dotarlo con botes. También se instalaron los parques infantiles, el parqueadero, mejores sistemas de iluminación, cafeterías, baños y la malla perimetral. Ese mismo año el parque recibió la primera edición de Rock al Parque.

Desde entonces los eventos no han parado de llegar. En junio de 1997, por ejemplo, vimos la primera edición del Festival de Verano, una celebración que poco a poco y a punta de conciertos, deporte y cultura se ha convertido en la fiesta tradicional de Bogotá, al mejor estilo de la Feria de las Flores en Medellín, el Carnaval de Barranquilla, la Feria de Manizales o el Carnaval de Negros y Blancos de Pasto. Eso sin contar otros festivales como el Iberoamericano de Teatro, Rap al Parque o las Lunadas Universitarias.

Han pasado 38 años y por los prados del Simón Bolívar, que por estas fechas alberga de nuevo al Festival de Verano, no sólo han pasado los bogotanos, sino también importantes músicos como Metallica, Ed Sheeran, Kiss y Aerosmith. El próximo turno será para el papa Francisco.