A paso de "zorra"

El Distrito asegura que ahora sí está listo para sacar de circulación vehículos de tracción animal. En el Concejo hay críticas.

Hace cinco días, a Margarita Rodríguez le robaron a su fiel compañero y herramienta de trabajo: su caballo Rosellón. Una pérdida que no tendría nada de extraño de no ser porque hoy era su última oportunidad para registrarlo en la base de datos de la Secretaría de Movilidad y hacer parte de los cerca de 2.600 carreteros con los que la entidad adelantará el proceso de sustitución de las tradicionales “zorras”.

Es una tarea que ya cumple 10 años de atraso, pues en 2002 el Código Nacional de Tránsito dispuso la erradicación de estos vehículos. En la capital, hace seis meses la administración prorrogó una vez más el plazo de este proceso, hasta enero de 2013, luego de un plantón que hicieron los carreteros para protestar porque no había condiciones certeras sobre su futuro laboral.

Luego de este reclamo se instalaron mesas de concertación para discutir las posibilidades de sustitución que ofrece el Distrito: el cambio por un vehículo motorizado, un plan de negocios o la vinculación a una planta de reciclaje. Pero además, ahora se tiene en cuenta otra alternativa que propusieron los mismos carreteros: una indemnización.

Sigifredo Moreno, miembro de la Dirección de Estudios Sectoriales de la Secretaría, explica que la administración no elegirá un solo modo de sustitución para toda la población, sino que cada uno de los carreteros escogerá su mejor opción a partir de diciembre de este año.

Infortunadamente, personas como Margarita Rodríguez podrían quedar por fuera del proceso, “porque la norma es clara y nos indica que debemos hacer el proceso con el caballo y su propietario”, agrega Moreno. De manera que si no hay caballo, no hay forma de verificar que la persona sí sea carretera.

Este también sería el caso de otro grupo de carreteros que han trabajado con caballos alquilados. Por esta razón, en las últimas semanas varios se han apresurado a conseguir uno. Es el caso de Pedro Ortiz, un veterano conductor de “zorra”, a quien hace tres años le robaron su caballo y ayer volvió a comprar uno para poder ingresar en la base de datos que el Distrito consolidará en agosto.

Hoy fue el último día de trabajo para Cristóbal Torres, que ha dedicado 30 de sus 42 años a la venta de animales para el gremio de los carreteros. “En el mes vendía unos 25 caballos a un precio de entre $200 mil y un millón de pesos”. Ahora se dedicará a la venta de ganado en otras regiones.

Para Marta Coronado, directora de Estudios Sectoriales, es fundamental que en el proceso de sustitución se tengan en cuenta todas las caras de la situación: “tenemos que ver a dónde vamos a llevar los caballos, porque son casi 3.000. Debemos garantizar procesos productivos para los carreteros y sobre todo verificar que no haya personas que se aprovechen de esto”.

En medio del proceso, uno de los críticos es el concejal Hossman Martínez, quien esta semana llamó la atención del Distrito y exigió que la administración explicara los avances en las alternativas para la sustitución, a seis meses del plazo de la medida.

 

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