Patinetas eléctricas en Bogotá, ¿también con líos para operar?

Incumplimiento de las reglas, tardanza en los permisos y sobreoferta de vehículos, son algunos de los problemas que ha tenido esta forma de micromovilidad en la ciudad. Para rematar, en medio de la coyuntura por las aplicaciones de transporte de pasajeros, hay quienes piden tomar acciones contra las patinetas.

Las empresas pueden operar máximo 712 patinetas, pero hay algunas que tienen más de 4.000.Cristian Garavito - El Espectador.

Las aplicaciones Uber y Lime anunciaron el pasado viernes, con minutos de diferencia, que se iban del país. Por supuesto, el tema de Uber, al tratarse de una decisión sin precedentes, tuvo mucho más desarrollo y opacó el anuncio de la empresa de patinetas eléctricas, e incluso entre muchos quedó la sensación de que las aplicaciones se iban por motivos similares. Pero no es así: mientras que Uber comunicó que se irá en febrero, cumpliendo una decisión de la Superintendencia de Industria y Comercio, las patinetas eléctricas de Lime se irán porque la empresa estaba registrando un lento crecimiento de su negocio. 

En otras palabras, para Lime estaba siendo tan complicada la operación no solo en la capital, sino en otras 10 ciudades de la región, que lo mejor era abandonar el mercado de esas ciudades y centrarse en las que no les ha representado riesgo alguno. Y esto, al menos en el caso de Bogotá, tiene su explicación puntual y no es otra que la empresa consideraba que estaba en desigualdad de condiciones para competir y que, básicamente, al Distrito le quedó grande organizar la micromovilidad. Las razones de esa sensación fueron consignadas en un informe que, como contó este diario en su momento, construyó la empresa Lime y le envió a Movilidad. 

Eso fue en diciembre y desde entonces la empresa ya sondeaba su salida del país. Esto, porque, como quedó consignado en el informe, hay varias irregularidades en torno al uso de patinetas eléctricas en la ciudad. Irrespeto del perímetro autorizado, zonas prohibidas para el parqueo y desobediencia con el límite de patinetas autorizadas, fueron algunos puntos que mencionó Lime en su informe, en el que pidió pronta intervención de la Secretaría de Movilidad. “Vemos con preocupación que no todas las empresas están cumpliendo la regulación que existe y el Distrito no ha tomado acciones al respecto. Todo eso está generando que en la ciudad circulen patinetas ilegales”, dijo en ese entonces la multinacional Lime. 

Más allá de las denuncias y evidencias fotográficas que contiene el informe, este ratificó que existen problemas para la operación de las patinetas eléctricas. Aunque desde su llegada a la ciudad, hace un poco más de un año, se viene hablando de formas de regular su operación, esto ha sido imposible y lo común es que las patinetas sigan estando sin control por las calles capitalinas. 

Todo parte de que, en realidad, pese a que desde el último trimestre del año pasado se aceleró en la expedición de los permisos, solo hasta ahora las empresas están recibiendo la autorización para operar. La primera en recibir el aval fue Voom (antes Movo), que el lunes anunció que habían recibido una comunicación de la Secretaría de Movilidad, otorgándoles el permiso por una vigencia de 12 meses.

“Nos sentimos muy orgullosos por ser los primeros en cumplir con los requisitos establecidos por la la Secretaría de Movilidad. Queremos contribuir a mejorar el sistema de movilidad en Bogotá. Cumplir con todas las disposiciones que nos corresponden, así como velar por la seguridad, derechos y deberes de los usuarios es parte de nuestro compromiso con la ciudad y sus habitantes”, celebró el manager para Colombia de VOOM, Mauricio Rodríguez.

Algunos de los requisitos que debió acreditar la empresa fueron la obligación de operar máximo 712 patinetas (hay empresas que tienen más de 4.000), el intercambio de datos, la expedición de una póliza de seguros y, sobre todo, plenas garantías a los derechos y deberes de sus usuarios. 

Además de Movo, las empresas Grin y Voom también se encuentran en proceso de acreditación oficial ante Movilidad, que antes de otorgarles el permiso deberá ajustar los puntos que se están desobedeciendo, y que están impactando en el ecosistema de micromovilidad de la ciudad.Ambas ya presentaron la documentación y esperan que en los próximos días reciban la licencia. 

La sensación de desorganización en cuanto al funcionamiento de las patinetas no es exclusiva de los actores involucrados con este medio de transporte. El concejal Rolando González (Cambio Radical), cree que es indudable que hay incapacidad, tanto de actores públicos como privados para hacer cumplir la regulación que se aprobó en agosto. El cabildante detalla problemas similares a los que ya dio a conocer Lime:, sobreoferta, invasión del espacio público y operación en zonas no autorizadas.

El concejal está convencido de que el Distrito no está ofreciendo las garantías necesarias para la operación de las patinetas, y mucho menos está haciendo respetar las reglas de juego que la misma autoridad de movilidad fijó. Por eso, el cabildante solo está esperando que se posesione el nuevo secretario, Nicolás Estupiñán, para citarlo a un debate que se concentrará en ponerlo al tanto de temas como cobertura limitada, falta de control a la regulación, la ausencia de articulación con el sistema Transmilenio y ocupación indebida del espacio público.

Por último, aunque puede que en principio las acciones legales que se están tomando para regular las plataformas de transporte se estén centrando en el transporte individual de pasajeros, los accionantes de dichas demandas han mencionado, y no en broma, que también intentarán ponerle freno a las empresas de micromovilidad, al considerar que también son una forma de restarle clientes a los taxis.

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Redacción Bogotá - [email protected]

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Patinetas eléctricas en Bogotá, ¿también con líos para operar?

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