La pelea por el voto cristiano

La capital es el epicentro de una batalla por los sufragios evangélicos. Óscar Iván Zuluaga tiene mayores alianzas. Santos dice que algunos sectores le han hecho una guerra sucia, llena de mentiras.

“Cuando Santos se posesionó, voló en un helicóptero a la Sierra Nevada de Santa Marta y allí hizo un rito secreto con los mamos, donde les entregó el país a los chamanes o brujos. Inmediatamente entregó nuestra nación al mismo diablo y vinieron las catástrofes del invierno. Por eso vamos a pedir dirección a Dios para que votemos bien, porque los cristianos ya somos más. No podemos votar por Santos”. Son las palabras del pastor Jorge Trujillo Sarmiento, exsenador y fundador del Centro Casa de Reino, en Bogotá, y aunque su argumento apocalíptico puede parecer absurdo para muchos, en redes sociales ha sido retomado con fuerza por un amplio sector cristiano que está en contra de la reelección del presidente Juan Manuel Santos.

Más allá de la veracidad o falsedad de esta explicación, lo que está detrás es la cada vez más fuerte polarización política de grandes congregaciones cristianas de la capital, a propósito de las elecciones a la Presidencia que se definen este fin de semana entre los candidatos Óscar Iván Zuluaga y Juan Manuel Santos. Hace tiempo también que los políticos dejaron de subestimar el poder del voto cristiano. Por eso es cada vez más común, sobre todo en tiempos electorales, ver candidatos cristianos y no en las tarimas de las más grandes iglesias, haciendo proselitismo e intercalando alabanzas. Por allí han pasado el exalcalde de Bogotá Enrique Peñalosa, el exgobernador Horacio Serpa y, claro, el presidente candidato Juan Manuel Santos y su contrincante Óscar Iván Zuluaga. Hasta Gustavo Petro estuvo en un evento de la Alcaldía, en octubre de 2013, donde varios pastores se reunieron para apoyar su administración.

Pero es, quizás, el expresidente Álvaro Uribe quien con más frecuencia y eficacia ha intentado seducir el voto cristiano. Así se ha ganado su respaldo incondicional y, a su manera, les ha devuelto el favor. Por ejemplo, Claudia Rodríguez de Castellanos, esposa del pastor César Castellanos de Misión Carismática Internacional de Bogotá, iglesia con más de 120 mil seguidores, que ha dicho abiertamente que apoya al candidato uribista, Óscar Iván Zuluaga, fue embajadora en Brasil durante su Gobierno.

Asimismo, en las listas cerradas que arrastró Uribe como senador por el Centro Democrático, en marzo pasado, entraron Orlando Castañeda, de Misión Carismática Internacional, y su compañera de fórmula, Esperanza Pinzón, al Senado y la Cámara de Representantes, respectivamente. Pero esta masiva iglesia evangélica, en cuya sede llamada G12, el pasado 25 de mayo, Zuluaga celebró su triunfo en primera vuelta, no es la única que estaría respaldando al candidato uribista.

El concejal cristiano de Opción Ciudadana, Marco Fidel Ramírez, “da fe” de que las iglesias evangélicas Avivamiento, del pastor Ricardo Rodríguez; Centro Cristiano de Alabanza el Shaddai, del pastor Ricardo Rodríguez, y la Iglesia Familiar Internacional, que él pastorea, lo apoyan. Sería el mismo caso del Centro Misionero Bethesda, Manantial de Vida, Tabernáculo de la fe y Oasis, aunque manifiesten que no es cierto que direccionen el voto de sus fieles. En esa misma orilla también está María Luisa Piraquive, la controvertida pastora de la iglesia Cristiana de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional, investigada por lavado de activos y discriminación. El voto cristiano podría tener un caudal electoral nada despreciable, que algunos políticos, como el concejal Ramírez, aseguran podría sumar un millón de votos y marcar la diferencia en Bogotá.

También, de acuerdo con el cabildante Ramírez, el principal argumento de los pastores de estas congregaciones es que Óscar Iván Zuluaga se opone al aborto, al matrimonio entre parejas del mismo sexo y está en contra de la legalización de la droga. Esto, aunque el candidato Santos esté lejos de promover estas ideas y haya dicho, en entrevista en la emisora Cristovisión, que esta desinformación hace parte de una guerra sucia.

Incluso, escribió una carta a los cristianos, en la que manifestó: “una cosa es que los pastores inviten a distintos candidatos para que los fieles evalúen y opten en su conciencia, dentro de un ejercicio de pedagogía ciudadana, y otra muy distinta abusar de los creyentes con mentiras y calumnias a través de las redes sociales y mensajes (…) Lo que sí es cierto es que quienes agitan esas calumnias en mi contra, lo hacen desde la conducta farisea de estimular la guerra y la venganza”.

En este escenario cristiano, Santos también cuenta con algunas fuerzas: la también masiva iglesia evangélica Casa sobre la Roca, del pastor Darío Silva, donde profesa la exfiscal y congresista Viviane Morales. También tiene el apoyo del exsenador Jimmy Chamorro, pastor de la Cruzada Estudiantil de Colombia.

Al margen de este río revuelto donde todos buscan pescar votos cristianos, hay algunos evangélicos que se oponen con vehemencia a que su culto se politice. Uno de ellos, quien pidió que reserváramos su nombre para evitar la estigmatización de su iglesia, envió una carta a El Espectador diciendo: “Me parece muy importante decidir sobre el voto con conocimiento de causa y no, como está ocurriendo ahora, llevados como borregos por ‘pastores’ que desde el pasado son, a la luz de la verdad, unos lobos con piel de oveja”.

 

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