‘‘Peñalosa cree que el grafiti es una plaga’’: diario The Guardian arremete contra alcalde de Bogotá

Una publicación del periódico británico calificó de 'retroceso' las acciones que está tomando el Distrito frente a la realización de grafitis en Bogotá.

Todas las decisiones y planteamientos del alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, durante sus primeros 70 días de gestión, han sido criticados desde diversos sectores por uno u otro motivo. Esta situación, que como ha manifestado el mandatario distrital en múltiples ocasiones, es sana para la democracia y construcción de ciudad, ha llegado hasta las líneas del diario británico The Guardian, que este miércoles cuestionó la regulación del grafiti que realizará Peñalosa en Bogotá.

El periódico londinense criticó fuertemente al alcalde de Bogotá, acusándole de causar un retroceso en cuanto a políticas para la realización de arte callejero. La publicación recordó además la muerte de Diego Felipe Becerra, el joven grafitero de 16 años que murió en 2011 en circunstancias aún no esclarecidas, asegurando que ese episodio fue un punto de inflexión en la historia de esta práctica en Bogotá. Esto, porque a partir de ese día, las autoridades y otros miembros de la sociedad en desacuerdo con la realización de murales, dejaron un poco de lado los estigmas contra quienes se dedicaban a dicha práctica.

Dos artistas urbanos fueron los epicentros del relato que realiza el periódico The Guardia. Uno, un australiano que llegó a vivir a Bogotá en 2009, y otro un estudiante colombiano de Antropología. Ambos grafiteros coincidieron en alabar los parámetros ‘‘liberales’’ para la realización de este tipo de práctica en las paredes de la ciudad, y cuestionaron las decisiones de Peñalosa, asegurando que están basadas en un pensamiento de que el graffiti es una plaga en la ciudad.

Además, los jóvenes se refirieron a la oportunidad que dan a este tipo de arte varios establecimientos comerciales de ciertas zonas de la ciudad, que prefieren donar su fachada para un mural antes que despertar un día y encontrarse con puertas y ventanas llenas de firmas y otras inscripciones. 

Adharanand Finn, autor del artículo del diario europeo, recorrió varios puntos de la cuidad en búsqueda de los grafitis, tags (firmas) y murales que más llamaran su atención, haciendo además un ejercicio de análisis sobre la apreciación que tenían las personas que también fijaran su vista en un grafiti. Luego de haber realizado su recorrido, el turista llegó a la conclusión de que no todo el arte es apreciado por los transeúntes de la ciudad.

Según Finn, mientras los murales, pinturas y stencils son aprobados, los tags y las firmas no del mismo beneplácito por parte de la ciudadanía. En cuanto a las temáticas, el diario las describió como generalmente políticas y sociales: derechos humanos, el conflicto armado interno, la guerra contra las drogas, y el cambio climático.

Sobre ese punto, justo en el que se chocan los conceptos de los grafiteros y de la Alcaldía de Bogotá, The Guardian se refirió a la posibilidad de que la nueva regulación del Distrito, de establecer ciertas zonas para esta práctica y bajo un Comité para la Práctica Responsable del Grafiti, conlleve a la reacción inconforme de los artistas urbanos. Inconformidad que, según los dos grafiteros que cita el periódico, no se evidenciará mediante protestas, sino a través de la propagación de tags por toda la ciudad, pues es esta la manera más rápida y clandestina que encuentra un grafitero para dejar su huella en la ciudad. 

Justo a inicios de esta semana, el Distrito dio los parámetros para la creación del Comité para la Práctica Responsable del Grafiti en Bogotá. Este, tiene como objetivo deliberar, coordinar, acordar, articular y promover todo tipo de acciones y estrategias para desarrollar la práctica responsable de esta expresión artística en Bogotá.