Peñalosa reconoce que Centro de Fauna no tenía capacidad para atender peces sacrificados

Tras el controversial sacrificio de los 40 peces incautados al centro comercial Atlantis, se hizo pública una entrevista en la que el alcalde reconoce que el Centro de Flora y Fauna Silvestre no podía atenderlos.

Secretaría de Ambiente

El sacrificio de 40 peces exóticos que habían sido decomisados al Centro Comercial Atlantis deja más dudas que respuestas. El procedimiento que adelantó la Alcaldía de Bogotá, por medio de la Secretaría de Ambiente, ha sido cuestionado por expertos, animalistas y, claramente, detractores de Enrique Peñalosa, debido a que pudo haber sido tan apresurada como inadecuada la forma en que se dio toda la cadena de incautación, traslado, cuidado y sacrificio de los animales marinos, que realizó el Distrito desde el pasado 2 de enero.

Y aunque la eutanasia se constituía como una opción por el peligro que representa la introducción de especies externas, no era la única alternativa. Incautación bajo custodia, traslado de los animales o tener los peces vivos en acuarios especializados, eran algunas de las opciones que se habían barajado. No obstante, para ejecutarlas era necesaria una gran capacidad de respuesta del Distrito para la atención de estas especies, algo que la cuidad no tenía.

No creo que tengamos capacidad para especies marinas. Nosotros tenemos, por ahora, la prioridad de atender a muchísimas aves, perros, gatos. Este centro, que no se tenía en Bogotá, estamos atendiendo y protegiendo como nunca antes a los animales”, dijo Peñalosa a una periodista que le había preguntado sobre el Centro de Recepción y Rehabilitación de Flora y Fauna Silvestre al que fueron llevadas las especies después de haber sido incautadas al centro comercial ubicado en el norte de Bogotá.

La respuesta de Peñalosa deja en evidencia que la Alcaldía conocía que el centro no podía gestionar el cuidado adecuado de los peces y que, pese a su rapidísima acción para incautar los animales, no tenía claro qué hacer con las especies luego de decomisarlas, de manera que se rigieron por los conceptos de Conservación Internacional, una organización dedicada a la conservación de la diversidad biológica en el planeta y que desde que ocurrió la incautación planteó la eutanasia como una de las alternativas.

Pero aparte de la eutanasia, también estaba la opción que había planteado Camilo Prieto, presidente del Movimiento Ambientalista Colombiano y, curiosamente, una de las personas más señaladas por el sacrificio de los 40 peces, al ser él uno de los denunciantes de la situación en la que eran tenidos los animales en el exclusivo Atlantis Plaza.

“Antes de que pasaran 24 horas de la incautación coordinamos un vuelo con la Policía Nacional para el traslado de los animales con apoyo de oxígeno que lo iba a proveer una IPS en Bogotá, luego la recepción de los animales en la fundación Museo del Mar, un centro de investigación en Santa Marta y no recibimos respuesta”, aseguró Prieto a BluRadio sobre la opción que dio y que, como ya se sabe, no fue tenida en cuenta por el Distrito.

Así, el episodio, que parecía ser un gran logro no solo para los animalistas por su unión para hacer la denuncia, sino para el Distrito por su rápida acción, terminó en una pesadilla para ambos: hoy, miles de internautas culpan a los ambientalistas por haber denunciado la tenencia ilegal de las especies, mientras la Secretaría de Ambiente es criticada por haberse decantado por la alternativa más polémica de todas las que tenía. Mientras tanto, las medidas contra Atlantis continúan en veremos.