¿Cómo pensar la seguridad en Bogotá?

En el debate que organizó El Espectador coincidieron en la necesidad de más pie de fuerza, pero los énfasis de cada uno son diferentes.

Carlos Vicente de Roux, candidato de la Alianza Verde, y Clara López, del Polo Democrático Alternativo. María Mercedes Maldonado, precandidata progresista; Enrique Peñalosa, que irá por firmas, y Francisco Santos, del Centro Democrático. /Luis Ángel - El Espectador
Desde sacar a la calle a policías retirados hasta financiar un cuerpo de fiscales que se encargue de investigar los delitos callejeros, pasando por intensificar las labores de inteligencia y trabajar con jóvenes vulnerables para evitar que se metan en el mundo del delito. Las propuestas que los candidatos a la Alcaldía de Bogotá lanzan para mejorar la seguridad en la ciudad, conforman un menú variado a partir del cual marcan diferencias y similitudes. Cinco de ellos participaron en un debate sobre el tema que convocaron El Espectador, la Fundación Paz y Reconciliación y Fescol.
 
La discusión se dio en una coyuntura propicia: a comienzos de esta semana se conocieron los resultados de la encuesta de percepción Bogotá cómo Vamos, en la que, entre otros puntos, se concluyó que en la capital solo el 17% de los ciudadanos se sienten seguros, cifra que la puso en último lugar frente a las otras diez ciudades evaluadas. Por otra parte, en los últimos meses hubo hechos de inseguridad particularmente sensibles, como la seguidilla de explosiones a comienzos de año y los atracos en buses de Transmilenio y el SITP.
 
Hubo un par de coincidencias entre todos los candidatos: Bogotá, que cuenta con casi 20.000 policías, necesita más pie de fuerza. También, que en la ciudad operan bandas criminales y estructuras de crimen organizado que es necesario atacar. Las diferencias se notaron en la forma cómo gestionarían ese personal y atacarían los problemas, sobre todo porque difieren en los diagnósticos sobre cómo está la seguridad.
 
Francisco Santos, que este domingo será ungido como candidato oficial del Centro Democrático, y Enrique Peñalosa, que irá por firmas, concuerdan en un balance negativo. El primero no duda en afirmar que “Bogotá está en manos de la delincuencia”, al punto que “se encuentra en los niveles en que estaba Colombia en 2002”. Peñalosa, más contenido, pone el foco en otra parte: “Bogotá es la ciudad del desorden y la mugre y eso es campo fértil para la delincuencia”.
 
La propuesta de Santos es drástica: primero, atender tres prioridades: el transporte público, corredores claves que comprenden zonas de rumba y parques, y enfocarse en los delitos violentos. Y para esto involucrar con la policía cívica a policías retirados cuyo trabajo lo complementen militares. “Así como el presidente Uribe fue el primer soldado de Colombia, seré el primer policía de Bogotá y aquí llegará la seguridad democrática urbana”, sentenció.
 
El exalcalde Peñalosa, además de atacar el desorden y la suciedad, propone contrarrestar las estructuras criminales organizadas con “inteligencia sofisticada y nuevas normas”. En su concepto, mejorar la seguridad “es indispensable para mejorar la movilidad, pues la gente que tiene carro sentirá desconfianza de usar el transporte público, y se desincentiva la inversión que trae empleo”.
 
Clara López (Polo Democrático), Carlos Vicente de Roux (Alianza Verde) y María Mercedes Maldonado (Progresistas), aunque aceptaron carencias, no hicieron énfasis en un panorama tan negativo. De hecho, la candidata progresista, en la línea del discurso del alcalde Gustavo Petro —de cuya entraña proviene—, contradice a Santos y a Peñalosa cuando afirman que la alta percepción de inseguridad coincide con la realidad. Para Maldonado, sí hay una diferencia “y las cifras demuestran que los indicadores de Bogotá son mejores que en el resto del país”; además, que en la mala percepción influye el manejo que los medios le dan a la información. Su propuesta tiene como eje el complemento entre lo preventivo, por medio de acciones sociales, y lo restrictivo, que sería lo policial.
 
López y De Roux también hicieron énfasis en este último punto y mencionaron aparte la necesidad de modificar el Código de Policía. La candidata del Polo, en caso de que la elijan, le pedirá al Congreso que le otorgue facultades al Concejo para que lo haga. El aspirante verde considera que el Código de Bogotá es “bastante pedagógico” y requiere nuevas contravenciones.
 
Sobre la estrategia ante las estructuras delincuenciales organizadas, López propuso dar un viraje a las funciones de la Comisión Antiterrorista, en la que tienen asiento Nación y Distrito, con el fin de que cambie su enfoque antisubversivo a uno en el que dé prioridad a estrategias para contrarrestar el microtráfico. De Roux piensa que la lucha contra las grandes bandas es competencia del Gobierno Nacional, mientras que las formas de expresión delincuencial que afecten al ciudadano de a pie, como el hurto y robo a residencias, deben atacarse desde la Secretaría de la Seguridad, que propone crear.
 
Rafael Pardo, precandidato de los partidos Liberal y la U, aunque fue invitado, no asistió por inconvenientes de agenda.
 
Aunque es arriesgado afirmar tajantemente que hubo dos bandos enfrentados, pues al fin de cuentas cada candidato trató de diferenciarse del resto, sí es cierto que el espíritu de lo que cada uno propuso permitió ver coincidencias, por ejemplo, entre Santos y Peñalosa, al punto que el exvicepresidente le dio la bienvenida al exalcalde a la “seguridad democrática urbana”. Cabe recordar, sin embargo, que en la convergencia que ha convocado Peñalosa para ganarle a Clara López no ha invitado nunca al Centro Democrático de Santos.
 
Faltan dos meses para la inscripción de los candidatos y aún hay tiempo de alianzas, algo que se determinará dependiendo de la fuerza de cada cual. Por ejemplo, se conoció el resultado de la más reciente encuesta de la firma Datexco, que da como ganador a Enrique Peñalosa con 21,8% de la intención de votos. Lo siguen Pardo, con 18,8%, y López, con 16,7%. Santos marcó 4,9%; Marta Lucía Ramírez, que aún no ha anunciado si será candidata, 4,1%; Carlos Vicente de Roux, 1,7%; el progresista Hollman Morris, 1,5%; Álex Vernot, del Partido Conservador, 0,4%, y María Mercedes Maldonado, 0,2%.
 
El debate sobre seguridad sirvió, por lo pronto, para inyectarle más contenido a una campaña que, pendiente aún de la definición de algunos candidatos, se ajusta y se decanta a diario.