Peros a la renovación del coliseo El Campín

Vecinos de Teusaquillo le pidieron al IDRD que tuviera en cuenta las necesidades ambientales del sector. Solicitaron una articulación con el plan de revitalización y más parqueaderos.

La renovación del coliseo El Campín pasa por una de las fases más complicadas: articular la propuesta de restauración con las aspiraciones de los habitantes de Teusaquillo. La anhelada transformación de este escenario está en manos de la empresa Colombiana de Escenarios, conformada por Coltickets y Hiller Inversiones de Chile. A través de una alianza público-privada, el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) avaló la propuesta de esta empresa, que administraría el coliseo los próximos 25 años.

La semana pasada se presentaron los detalles del proyecto en una audiencia pública. Si el IDRD avala la propuesta de Colombiana de Escenarios – que pasó satisfactoriamente por las etapas de factibilidad y pre factibilidad- el coliseo estaría listo a finales de 2017. La Inversión para remodelarlo asciende a $70 mil millones. Además de adaptarlo a las normas de sismoresistencia, le empresa ampliaría el escenario en un área de 37.000 metros cuadrados, lo que se traduce en un aumento del aforo, pasando de 8.000 personas a 17.000. El proyecto contempla un área de 2.000 m² para restaurantes, 330 parqueaderos nuevos y 20 suites y salones VIP.

Así es, a grandes rasgos, la propuesta de Colombiana de Escenarios. La presentación del proyecto en la audiencia pública no convenció a los representantes de la comunidad de Teusaquillo. La Asociación de Juntas de Acción Comunal (Asojuntas) de esta localidad le envió un documento al IDRD presentando algunas inquietudes relacionadas con el proyecto.

De acuerdo con el documento, la renovación del coliseo podría generar un aumento en el parqueo ilegal de vehículos, inseguridad y ventas ambulantes desorganizadas. Para un aforo que podría alcanzar las 17.000 personas, la construcción de 330 parqueaderos no llena las expectativas de la comunidad. Asojuntas Teusaquillo solicitó, además, que el IDRD explique cuál va a ser el esquema de seguridad y el plan de movilidad para el nuevo coliseo. Otro punto que no queda claro es cuántos empleos generará el coliseo y cómo se valorizará la zona con la obra.

Un punto que aparece difuso en el proyecto es cómo se articulará el coliseo con el plan de revitalización que formuló el Distrito para esa zona. Sobre esto, Colombiana de Escenarios dijo que “impulsará la revitalización del centro ampliado, el mejoramiento del espacio público y la movilidad multimodal”. Hace falta, sin embargo, que acciones tienen preparadas para lograrlo. A la comunidad tampoco le quedó muy clara la apuesta ambiental de la empresa.

A las dudas que planteó Asojuntas se sumó la voz de la edilesa Marta Triana. En la audiencia pública señaló que no existe ninguna propuesta ambiental para la zona, sino que se concentra en el espacio físico del coliseo. También preguntó por qué la renovación del escenario no aparece articulada con zonas verdes aledañas, como el parque Simón Bolívar. En el proyecto no se habló sobre el rescate del río Arzobispo o el canal de Las Delicias, fuentes de agua que necesitan ser recuperadas.

Otro documento con sugerencias que llegó al IDRD fue el de José Luis Rocha Angulo, consultor y arquitecto. Para Rocha, la figura de alianza público-privada, que le permite a Colombiana de Escenarios administrar el escenario durante 25 años para recuperar lo invertido en infraestructura, no beneficia a la ciudadanía: “el proyecto se enfocó “privadamente” a este rentable fin particular, convirtiendo un democrático escenario público deportivo en “moderno” y multipropósito escenario “privado” del espectáculo internacional, dejando de lado aspectos culturales, artísticos, tradicionales, de capacitación y promoción humana, que por populares, no pueden ser tan rentables”.

El cambio del nombre para el coliseo deportivo El Campín por Arena Sponsor Bogotá también deberá discutirse: “Para sus promotores, es más rentable un exclusivo circo internacional, que un espacio de cultura autóctona y de promoción popular”, señaló Rocha en su petición. Como el proyecto está en etapa de adjudicación, el IDRD le dijo a este diario que las sugerencias serán tenidas en cuenta: “nos parecen bastante interesantes, vamos a revisarlas dentro del componente social y comunitario”, concluyó un asesor de la entidad.