Perros, víctimas de una protesta

Resultaron heridos con una papa bomba en La Macarena un día después de la manifestación estudiantil de la U. Distrital. Hallan otros 80 explosivos.

Como lo solía hacer todos los días, el viernes pasado Jhonson Martínez salió a las 6:00 de la mañana a pasear a sus perros Victoria, Tomás y Jacobo por los parques del barrio La Macarena, en el centro de Bogotá. La jornada transcurría en calma, los perros jugaban en un jardín en la Avenida Circunvalar, al frente de la Universidad Distrital, cuando ocurrió el absurdo: se oyó una explosión, y luego una sucesión de aullidos de dolor.

Martínez cuenta todavía alterado que no comprendía cómo Victoria había terminado accionando una papa bomba —un pequeño explosivo casero— justo a tres cuadras de su casa. Lo que no sabía Martínez era que el día anterior, el jueves pasado, decenas de manifestantes habían estado en las afueras de la Universidad Distrital, protestando en contra de la reforma a la Ley 30 de 1992 que, según los estudiantes, privatiza la educación.

Tampoco estaba enterado de que ese jueves en la tarde los estudiantes se habían enfrentado al Escuadrón Móvil Antidisturbios, lanzándoles piedras y papas explosivas. Lo supo cuando vio a sus perros heridos y cuando el veterinario le dijo que una de sus mascotas podría perder una de sus patas por la explosión.

Alarmados, los vecinos del sector llamaron a la Unidad Antiexplosivos de la policía para que revisara la zona. Para su sorpresa, los especialistas encontraron, un día después de los disturbios, 80 papas explosivas diseminadas.

El domingo en la tarde se reunieron a pintar pancartas con el fin de avisarles a todos los habitantes del sector sobre la amenaza y ayer en la noche decenas de vecinos marcharon por las calles del barrio para rechazar estos actos violentos. Margarita Orozco, una de las habitantes del barrio, insiste en que la policía debe revisar bien los lugares donde se presentan este tipo de manifestaciones, más aún si se tiene en cuenta que, de acuerdo con el rector de la Universidad Distrital, Inocencio Bahamón, cada semestre se presentan por lo menos dos manifestaciones violentas en las afueras de la institución.

Aunque el coronel Jesús Jáuregui Hernández, encargado de la zona, asegura que siempre se hace una revisión apenas se dispersan las protestas, mientras el jueves en la tarde encontraron apenas 30 papas bomba, el viernes, después del accidente, descubrieron más del doble. La explicación de Jáuregui es que debido al tamaño de los explosivos, los protestantes pueden camuflarlos en cualquier parte, haciendo más difícil su detección.

Mientras tanto, las clases volvieron a la normalidad en la universidad, los grafitis empiezan a borrarse y ya desaparecieron los vidrios rotos de la manifestación. Sin embargo, el miedo de los vecinos de La Macarena a caminar por cualquiera de sus parques sigue intacto.

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