De cada cinco articulados de la Fase I, al menos uno no pasa la prueba

Personería de Bogotá advierte por “chimeneas móviles” en flota de Transmilenio

El ente de control, durante un operativo en patios de Suba y el Norte, determinó que, de 42 articulados evaluados, más de la mitad incumple las normas de emisión de gases. Alertó también que “Transmilenio se controla a sí mismo” en las mediciones.

Archivo El Espectador

La Personería de Bogotá prendió las alarmas por los buses chimenea que hacen parte de la flota de Transmilenio, es decir, aquellos articulados que recorren las calles dejando una estela de humo negro, afectando la salud de los habitantes y calidad del aire en la ciudad. Según advirtió el ente de control, a la problemática se suma la falta de control y sanciones por parte de la Secretaría Distrital de Ambiente.

En desarrollo de un operativo de muestreo efectuado en los patios del sistema en Suba y el Norte, el organismo logró determinar que, de 42 vehículos evaluados, más de la mitad (23) incumplieron los parámetros de emisión atmosférica en la ciudad.

“En la visita, funcionarios de la Personería, en presencia de la Policía, acompañaron una medición realizada por Transmilenio a 42 articulados, de los cuales 23 fueron rechazados: nueve por incumplir los parámetros de emisiones y 14 porque registraban fallas mecánicas (fugas de aceite o de líquidos por el tubo de escape y revoluciones inestables del motor) lo cual impidió el monitoreo”, sostuvo el ente de control.

La Personería le jala las orejas a la Secretaría Ambiente y advierte fallas en las medidas de control, “al punto que, a mayo de 2017, no había ninguna sanción o multa por la contaminación ambiental contra los operadores del sistema”. De acuerdo con el organismo, la gestión de la entidad “se limita” a programar operativos que se realizan con equipos y personal que son suministrados directamente por Transmilenio para realizar las mediciones, “lo que genera duda en la transparencia y objetividad, por cuanto el sistema termina controlándose a sí mismo, es decir, es juez y parte”.

El ente de control revisó también los reportes emitidos por la Secretaría de Ambiente y Transmilenio respecto a los vehículos, hallando inconsistencias sobre los operativos realizados y los resultados obtenidos. “No coinciden el número total de vehículos, con el de aprobados y no aprobados. Hay ítems sin información, es decir, existen vacíos en la base de datos”, denuncia el organismo.

Aunque la Personería destaca que existe un convenio interadministrativo de 2013, entre las secretarías de Ambiente y Movilidad (Transmilenio) para realizar diariamente mediciones en los 10 patios, solo hay siete personas para tal fin.

Buses de la Fase I, en la mira

La Personería de Bogotá llamó la atención también porque la Fase I Transmilenio opera con buses de hace más de 16 años que, aunque tenían una vida útil de un millón de kilómetros, podrán llegar hasta 1’500.000.

Lo anterior, por cuenta de dos ‘otrosís’ a los contratos para extender la operación de los articulados y aumentar su kilometraje. El más reciente de ellos fue firmado en 2016 y prorrogó la vida útil de los buses hasta 1’500.000 kilómetros, lo que implica el uso de los articulados por otros dos años.

“Los contratos de concesión de la Fase I de Transmilenio han sido modificados durante los últimos 16 años a través de sucesivas adiciones y otrosí modificatorios al objeto contractual”, agrega la Personería, que retoma una revisión efectuada por la Secretaría de Ambiente hace un año en la que determinó que, de 773 articulados de la Fase I, 142 fueron rechazados por superar los estándares máximos de partículas contaminantes arrojadas al medio ambiente. Es decir que, de cada cinco vehículos, al menos uno no pasa la prueba.

Con todo y eso, el organismo de control advirtió que el nuevo proceso licitatorio para adquirir la nueva flota requiere entre 18 y 24 meses para ser estructurado y puesto en marcha. La Personería expresa su inquietud ante la posibilidad de que caduque la prórroga de 1’500.000 kilómetros y la administración aún no tenga definidos los parámetros de la convocatoria a un nuevo proceso licitatorio.

 “La situación actual de los contratos de concesión de la Fase I de Transmilenio evidencia claramente una presunta falta de planeación y de gestión de la parte de la empresa Transmilenio como gestora del sistema”, precisa.