A pesar de las denuncias de las víctimas, fue aprobado el Plan de Acción Distrital

La propuesta, estructurada por la Alta Consejería para las Víctimas, fue sometida a aprobación este jueves. Contó con 17 votos a favor y uno en contra.

El comité que aprobó el documento fue presidido por el alcalde Enrique Peñalosa. /Cortesía - Alta Consejería para los Derechos de las Víctimas
El comité que aprobó el documento fue presidido por el alcalde Enrique Peñalosa. /Cortesía - Alta Consejería para los Derechos de las Víctimas

El futuro del Plan de Acción Distrital (PAD), documento que establece la ruta que seguirá la administración para atender a la población de víctimas durante los próximos cuatro años, quedó definido.

Ángela Anzola, alta consejera para los derechos de las víctimas, señaló que el plan fue aprobado en el Comité Distrital de Justicia Transicional, que tuvo lugar en el Concejo de la ciudad y fue presidido por el alcalde Enrique Peñalosa. También contó con la participación de entidades distritales, órganos de control, la Fuerza Pública, entre otros.

La sesión registró 18 votos, 17 a favor y uno en contra: el de la Procuraduría Distrital. Como forma de protesta, los delegados de la Mesa Distrital de Víctimas no asistieron a la presentación de la propuesta, ya que tomaron la decisión de no participar en la construcción del documento por supuesta falta de garantías de participación. Los líderes de la mesa anunciaron que se encuentran en asamblea para elaborar una demanda contra el Distrito.

Según la Alta Consejería, el enfoque del plan es estructural y no asistencialista, ya que además de prestar ayuda humanitaria propone estrategias para la reparación de los afectados por el conflicto. “Esta apuesta permitirá mejorar sustancialmente sus condiciones de vida. Esto a partir de la generación de ingresos por sus propias capacidades y no por la asistencia del Distrito”, dijo el alcalde.

En esta senda, el plan propone graduar a más de 500 víctimas como tecnólogos del SENA y reactivar los proyectos de emprendimiento que se cayeron en la administración pasada, usando máquinas de coser y computadores que reposan en bodegas del Instituto para la Economía Social (Ipes).

Asimismo, la Alta Consejería prepara acciones para el posconflicto. Una de ellas es la creación de laboratorios de paz en las localidades de Usme y Sumapaz, quizás las más golpeadas en la ciudad por el conflicto armado. La idea es financiarlos con privados y trabajarlo hombro a hombro con la comunidad de esos sectores.

Otra iniciativa es “Dale pedal a la paz”, que consiste en recorridos en bicicleta a urbanizaciones donde viven buena parte de los 4.000 desmovilizados que hay en Bogotá. La intención, según Anzola, es que la población más apática con el conflicto despierte ante la coyuntura histórica que vive el país.