Polémicas por conciertos en El Campín

A pesar de las criticas, el empresario Ricardo Leyva continúa defendiendo la realización de conciertos en el escenario deportivo.

Esta semana, cuando en el estadio El Campín se llevarán a cabo tres partidos de fútbol —el de esta noche entre Santa Fe y Cerro Porteño, el de mañana entre Millonarios y Corinthians, ambos por copa Libertadores, y el último el día sábado por Liga Postobón entre Millonarios y Santa Fe—, se sabrá realmente el estado de la grama después del tan sonado ‘Concierto de Conciertos’. A la espera de cómo se verá el campo en la noche de hoy, el polémico empresario Ricardo Leyva, quien fuera el encargado del evento, habló con El Espectador sobre lo sucedido los días anteriores al concierto, cuando fue protagonista en las redes sociales por sus enfrentamientos con algunos medios de comunicación.

¿Cómo quedó la grama después del concierto?

Yo estaba fuera del país. Sin embargo, lo que sé es que el Distrito ha dicho que la grama está en perfectas condiciones y que sólo faltaba el estudio de la Universidad Distrital, que lo entregan esta semana. Pero lo que sé es que la grama está lista para el partido de Santa Fe el día de hoy.


¿Qué pasa si la Universidad Distrital dice que la grama no está en perfecto estado?

No va a pasar nada. Estamos esperando esa respuesta, pero lo que dicen los agrónomos, que son los que tratan la grama, es que quedó en perfectas condiciones. Inclusive, mucho mejor de lo que quedó después de los conciertos de Paul McCartney y Lady Gaga.

A pesar de que usted dice que todo está perfecto, puede suceder que el informe diga lo contrario. ¿En ese caso qué pasa?

El IDRD tiene un cheque de gerencia de mi empresa por 169 millones de pesos. Esto, adicional a otro de 169 millones de pesos que debemos entregar como parte de pago por el préstamo del estadio para el mantenimiento del suelo. En dado caso de que ese dinero no sea suficiente para eso, esta la póliza por 3.000 millones de pesos que cubre cualquier daño.


Hay una foto que ha circulado por internet que muestra ciertos daños en la grama después del concierto. ¿De dónde sale esa foto entonces?

Esa fue una imagen malintencionada. Esa foto muestra una parte del estadio en donde no se juega fútbol y que sufrió unos daños que ya estamos reparando. Cuando se sacó esa imagen, la grama tenía los químicos para arreglarla y lo que quisieron fue generar confusión.

El estadio sufrió otros daños. ¿Cuál es el inventario que tienen ustedes como resultado?

Se dañaron 32 sillas, que ya se están cambiando y que entregaremos en perfecto estado esta semana.

¿Si todo estaba tan bien por qué no se permitió la entrada de nadie a verificar la grama?

No lo sé. Eso sí se lo tiene que preguntar al IDRD. Después del concierto yo me fui de viaje por otros compromisos que tenía y mi responsabilidad con el estadio llegaba hasta el lunes siguiente a las 6:00 p.m.

¿Qué fue lo que pasó con el aforo de la gramilla? ¿Por qué cambiaron las reglas de un concierto a otro?

En Medellín para Madonna metieron 20.000 personas de pie en la gramilla y con una lluvia monumental y en su momento nadie dijo nada. En Bogotá, el concierto de Paul McCartney fue con silletería y en el de Lady Gaga les aprobaron 18.000 personas. Yo lo que hice fue copiar el aforo de Lady Gaga. Lo que pasó fue que ellos no vendieron las boletas completas, entonces redujeron el aforo a 8.000 en gramilla. Nosotros afortunadamente sí vendimos todas las boletas, así que no hubo ningún cambio, fue el mismo costo con las mismas pólizas.

Sin embargo, según el IDRD, para Lady Gaga habilitaron el estadio para 14.000 personas y ellos redujeron en efecto a 11.000 personas el aforo. Pero para su concierto lo aumentaron para 18.000 personas, ¿por qué?

Para Lady Gaga fueron 18.000. Al ver que no vendían, redujeron el aforo para que no se viera desocupado.

¿Por qué entonces el director técnico del IDRD dijo que se habían autorizado 14.000?

Pues tendría que preguntárselo a él nuevamente.

Quisiera pasar al horario de los eventos. Pareciera que ustedes los empresarios contemplaran dentro de sus gastos la multa que se le tiene que pagar al Distrito por no cumplir con lo estipulado. ¿Se volvió costumbre pasarse por la faja la hora?

¡Eso no es verdad! Nosotros teníamos permiso de presentarnos hasta las 12:30 a.m. desde el principio. La autorización nos la dio directamente la Alcaldía. No existe ningún tipo de multa por el tema del horario, eso no es cierto.

¿Entonces de dónde sale que en Bogotá sólo hay autorización para hacer eventos hasta las 11:00 p.m.?

Eso era una ley que había antes. Cada alcalde tiene la potestad de modificar el horario. Jamás nos pasaríamos por la faja a la autoridad. Siempre anunciamos que el concierto iría hasta las 12:00 p.m., porque así lo teníamos autorizado.

¿Ahora los eventos en general pueden ir más allá de las 11:00 p.m.?

Claro, cada alcalde decide hasta qué hora da los permisos. Ya fue hace muchos años cuando Antanas Mockus dijo que hasta las 10:00 p.m., así como prohibió la venta de licor en el estadio El Campín, que a propósito, es el único del país donde no se permite. Después de eso se modificó el horario con un decreto. Lo que quiere decir que hasta el momento no existen multas, no hay un documento en donde diga que si uno se pasa de horario hay una multa.

¿Antes del concierto hubo un gran movimiento en redes sociales en su contra? ¿Qué fue lo paso?

Tuvimos el concierto más grande que se ha hecho en la historia de Colombia, el más exitoso. Hacía muchos años no se llenaba el estadio El Campín. Más exitoso inclusive que Madonna, McCartney y Lady Gaga, porque convocamos a 40.000 personas.

¿Por qué le iban a dar duro en las redes sociales por lograr un buen espectáculo? No me queda clara cuál sería esa lógica.

Esa semana previa empezaron a buscar una caída por algún lado, y la verdad yo no tengo por qué seguir dándole publicidad a una persona que no tiene la razón y que vamos a mirar al final quién está diciendo la verdad. Uno de los dos va a quedar ante el país como un mentiroso.


No entiendo a quién se refiere, ¿por qué no hablar con nombres propios?

No, yo no le voy a seguir haciendo publicidad a alguien que no se lo merece. Que alguien se beneficie con mi nombre para hacerse publicidad y para que lo escuchen o para que estén pendientes de él, en esa trampa no voy a caer. No le voy a dar más crédito para que se siga aprovechando, no vale la pena referirme al tema.

Se habla de que usted fue muy grosero en sus reacciones en algunos medios de comunicación.

No fui grosero, yo tengo amigos en todos los medios de comunicación. Lo que sucede es que empezaron a hablar mal del concierto y de la gramilla. Me molestó mucho todo lo que se dijo, porque no era cierto. Usted sabe cómo es esto, uno se va calentando porque todos contentos con el evento y hay alguien que viene a complicarle a uno las cosas, aquí se invierte mucho dinero y muchos esfuerzos. Eso fue lo que pasó.

A todas estas, ¿cómo les ha cambiado la vida a ustedes los empresarios con el préstamo de El Campín en Bogotá?

Muy bueno que lo presten, pero los costos son imposibles, es el escenario más caro del mundo. No existe un escenario en otra parte que cueste tanto como ese. Va a ser muy difícil seguir haciendo conciertos en El Campín. No veo cuál puede ser el próximo concierto ahí, porque no veo qué artista lo puede llenar, solamente los Rolling Stones o U2, ¡Nadie más! Pasarán muchos días para que el estadio se vuelva a usar.

¿Por qué se han opuesto al uso del estadio El Campín y no de otros estadios del país?

Esa es la gran pregunta. Y no entiendo por qué aquí en Bogotá se ponen todos los problemas y en Medellín, Madonna hizo dos fechas con un aguacero impresionante y nadie dijo nada. Lo mismo pasará en la Feria de las Flores y tienen una gran nómina y nadie ha dicho nada. Así ha pasado en Cali, Manizales, Barranquilla y Cartagena. Hablo de ciudades grandes y pequeñas y los periodistas deportivos sólo molestan por el estadio El Campín de Bogotá.


Finalmente, ¿cómo les ha ido con la llegada de empresarios extranjeros a hacer eventos en el país?

Bienvenidos todos. Además, porque cada uno tiene su nicho.