POT: ¿hundirlo o discutirlo?

La Comisión del Plan del Concejo define si acepta o no la propuesta para modificar el Plan de Ordenamiento Territorial, presentada por la administración Petro.

Los concejales Miguel Uribe (liberal) y Diana Rodríguez (progresista), discutiendo visiones opuestas sobre el proyecto del Distrito. / Óscar Pérez
Los concejales Miguel Uribe (liberal) y Diana Rodríguez (progresista), discutiendo visiones opuestas sobre el proyecto del Distrito. / Óscar Pérez

Son dos de los concejales más jóvenes de Bogotá y, como ponentes del proyecto de modificación al Plan de Ordenamiento Territorial (POT), tienen el futuro de la ciudad en sus manos.

Diana Alejandra Rodríguez, progresista, 30 años, apoya la polémica modificación al POT que presentó la administración Petro. Miguel Uribe, liberal, 26 años, considera que la propuesta del Distrito es ilegal y pone en riesgo la coherencia con la que se planeó el desarrollo de la ciudad hace casi una década.

Hoy, Rodríguez, junto al progresista Diego García (tercer concejal ponente), buscarán ganarse la mayoría en la Comisión del Plan del Concejo y permitir que, pese a los múltiples cuestionamientos, el proyecto de modificación sea aprobado y pase a plenaria para que el Concejo discuta, durante junio y julio, los ajustes que hay que hacerle a la propuesta de la administración. En cambio, Uribe se la jugará porque el Concejo le diga NO al alcalde y así obligar a que este vuelva a empezar desde cero este largo proceso.

El Espectador los reunió a los dos para comprender un poco más lo que está en juego.

M.U.: Diana dice que el problema del POT vigente es que no es flexible. Y precisamente eso es lo que necesitamos: un instrumento de planeación de mediano y largo plazo. Pero además, es mentira que esas áreas de actividad económica intensiva tengan las mismas características de las centralidades: no tienen tipología de uso, no tienen vocación del suelo...

D.R.: Eso no es cierto. Entre el artículo 275 y el 278 se determina cuáles son los tipos de uso del suelo, dónde se localizan y qué tipos hay. Eso quiere decir que no los estamos eliminando ni se crean mezclas ilimitadas.

Concejal Rodríguez, al POT le han llovido cuestionamientos, ¿usted no considera que tiene problemas?

Diana Rodríguez: Sí. El gran error es que no hubo una estrategia de comunicación y de participación, sumado a que faltó tiempo para que fuera comentado, en especial por la academia.

Pero, de fondo, estructuralmente, ¿no le ve problemas?

D.R.: No. De hecho, esta modificación excepcional organiza el Decreto 190, porque está descuadernado (última versión del actual POT).

Visión contraria tiene el concejal Miguel Uribe, quien asegura que el POT es ilegal, entre otras, porque estamos hablando de un nuevo POT, disfrazado de una “modificación excepcional”...

Miguel Uribe: Sí, el texto es totalmente diferente (al POT actual). Pero además, la propuesta modifica contenido estructural y desarticula lo que hoy existe.

Usted, como muchos otros sectores, asegura que el nuevo POT cambia el modelo de ciudad que se había proyectado a largo plazo en 2004... ¿Qué es lo que cambia exactamente?

M.U.: El primer componente del POT es la estructura ecológica principal y el segundo es la estructura funcional y de servicios. Resulta que en esa estructura hay unos sistemas (movilidad, espacio público, equipamientos y servicios públicos) que con la propuesta quedan reconfigurados.

¿Y esa reconfiguración en qué consiste?

M.U.:Actualmente, esos cuatro sistemas funcionan conjuntamente para alcanzar un propósito. Hoy Bogotá tiene unos requisitos para tener equipamientos públicos; por ejemplo, un hospital de nivel III no es lo mismo que un CAMI o una UVA. El hospital requiere acceso a vías principales o acciones de mitigación, muy diferentes a las que necesita un CAMI o una UVA, que son mucho más pequeños. Eso está estipulado en el POT vigente, pero con el nuevo POT se desconoce eso y usted podría poner un hospital de III nivel en un lugar que no tenga vías de acceso...

Los sectores críticos de la modificación sostienen que justamente esa “flexibilización” acabaría con las “centralidades”, que son los puntos focales en la ciudad alrededor de los cuales se proyectó en 2004 el crecimiento y desarrollo de Bogotá...

M.U.: Sí, el modelo de ciudad que hoy tenemos consiste en unas centralidades que deben ofrecer unos servicios de acuerdo con una escala y una vocación. Pero la propuesta de la administración las desmonta y desarticula. Además, se reorganizan y modifican los instrumentos con los que actualmente cuenta el POT: las operaciones estratégicas no cumplirían los mismos propósitos y desaparecerían las Unidades de Planeación Zonal, por ejemplo...

Concejal Rodríguez, ¿hay entonces un cambio de modelo de ciudad en la propuesta que usted defiende?

D.R.: La modificación excepcional lo que plantea es que las centralidades se quedaron chiquitas para una ciudad dinámica y cambiante. Actualmente tenemos una ciudad que nos dice, por ejemplo, que un lugar determinado es suelo de desarrollo, otro que es suelo de conservación, y así seguirá siendo toda la vida, porque así lo define el POT vigente. Es bastante rígido y no permite que la ciudad vaya adaptándose a sus cambios y dinámicas.

Pero la pregunta sigue en el aire: ¿se acaban así las centralidades?

D.R.: Las centralidades están bien, lo que se propone es caracterizarlas en tres tipos: actividad económica intensiva (donde hay muchos servicios y pocos habitantes), proximidad (las que están sobre las avenidas principales de la ciudad) e integración (los barrios, donde vive la gente).

Entonces, contrario al concejal Uribe, para usted no hay cambio en el modelo de ciudad...

D.R.: No sólo eso. Nosotros comparamos el Decreto 190 de 2004 con la modificación excepcional y encontramos que la estructura vial se mantiene igualita; la estructura ecológica principal se mantiene e incluye la concertación con la CAR de 2008 y 2012; y encontramos que el 80% del articulado es idéntico.

Lo que parece entonces es que acá hay dos visiones: una más rígida y estructurada del ordenamiento territorial, y una más líquida y flexible...

D.R.: Pero lo importante es que se mantengan las estrategias y los objetivos planteados en 2004. Y eso permanece intacto en la propuesta de modificación.

¿Esto es suficiente para que no se nos desordene la ciudad, concejal Uribe?

M.U.: No. Este POT acaba con las vocaciones del suelo establecidas en la ciudad y plantea una mezcla de usos del suelo desregulada, totalmente abierta, desordenada, que va a homogeneizar la ciudad.

Concejal Uribe, una última pregunta: ¿Por qué prefiere hundir el proyecto antes que continuar debatiéndolo en plenaria y modificar lo que haya que modificar?

M.U.: Yo no desconozco que se necesita replantear el POT vigente. Pero nuestro análisis jurídico encontró vicios en el procedimiento y en el trámite, así como identificó que la propuesta usurpa competencias del Concejo, asunto que también señaló la Personería. Eso, sumado con el cambio del modelo de ciudad, lo hace ilegal. Y cuando algo es ilegal, usted no lo puede modificar. Pero además, son tantas las cosas que generan ambigüedad, que abrir la puerta para modificar todo lo que hay que modificar, abriría la puerta para que 45 concejales metan la mano y terminemos con un peor POT.

Concejal Rodríguez, ¿cuál es la urgencia de aprobar el proyecto ahora?

D.R.: Primero que todo, esto no es ilegal, pues la Ley 388 de 1997 en su artículo 24 lo permite. Segundo, esto no es el POT de Petro, es un tema que se inició de 2008, entre otras, por cuenta de la necesidad que se tenía de concertar la estructura ecológica de la ciudad con la CAR. Tercero, si esto se hunde, vamos a seguir sin resolver problemas claves, como incluir lo pactado en esta concertación, así como actualizar las medidas de mitigación y riesgo de cambio climático en la ciudad, para evitar que vuelvan a suceder cosas como las inundaciones de Bosa y Kennedy de 2011.

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